Una declaración de amor en público o a través de las redes sociales es una de los trucos que usan las celebrities para mostrarnos lo enamorados que están, especialmente en su aniversario. Sin embargo, cuando hablamos de casas reales el asunto cambia, y es que, como bien sabemos, tienen sus propias normas. Y Alberto de Mónaco y su esposa Charlene no iban a ser menos.
Por eso mismo, no hemos visto declaraciones de amor de ninguno de los protagonistas que, al contrario que el año pasado, esperamos esta vez sí puedan celebrar sus once años de casados juntos y, por supuesto, con sus niños los mellizos Gabriela y Jaime de siete años.
El mensaje más triste de Charlene

>La exnadadora nos sorprendió hace doce meses con uno de las declaraciones más tristes, «este año será la primera vez que no estaré con mi marido en nuestro aniversario en julio, lo cual es difícil y me entristece. Alberto y yo no hemos tenido más remedio que seguir las instrucciones del equipo médico, a pesar de que es extremadamente difícil. Ha sido el apoyo más increíble para mí».
«Mis conversaciones con Alberto y mis hijos me ayudan enormemente a mantener el ánimo, pero echo mucho de menos estar con ellos. Fue especial que mi familia me visitara en Sudáfrica y fue realmente maravilloso verlos. No puedo esperar a reunirme con ellos», nos revelaba. Aunque no nos quedaba demasiado claro si era comprensión todo lo que relucía.
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Un año separada de Alberto

>Lo que es incuestionable es que el príncipe soberano de Mónaco y su esposa han estado un año viviendo en países diferentes. Una situación que ha tenido alerta a la prensa de corazón durante muchos meses. No era normal.
Por eso mismo, al hijo de Grace Kelly no le quedó más remedio que pronunciarse, aunque sus declaraciones distaban mucho de dar a entender que el matrimonio tenía problemas. Para nada, de hecho, se anunció que Charlene estuvo en Sudáfrica por una infección otorrinolaringológica por la que, incluso, tuvo que ser operada en tres ocasiones. Lo hizo en el Journal de Dimanche donde además señaló que su mujer, «había sufrido mucho y había vivido momentos difíciles lejos de su familia».
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Lo niega rotundamente

>Las especulaciones entorno a su distanciamiento comenzaron cuando la princesa se desplazó a su Sudáfrica natal para colaborar con una campaña contra la caza de rinocerontes, que, además, coincidía con el cumpleaños de Aiva Grace, la hija del hermano de Charlene. Esto fue en junio, pues bien, la exnadadora volvió a ver a su familia en agosto y por último en octubre, cuando pasó unos días en Mónaco.
Pocas semanas después conocíamos que Charlene había ingresado por voluntad propia para recuperarse de un agotamiento físico y emocional profundo, a doce mil kilómetros de su marido y sus hijos, los mellizos Gabriela y Jaime de siete años. Una distancia que, según su esposo, no tiene que ver con que estuvieran a punto de divorciarse.
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Los comentarios les hicieron daño

>Como hemos destacado al principio de la publicación, no es muy frecuente que un miembro de una familia real europea, y mucho menos un soberano, comparta públicamente cómo se siente y cómo afecta a su núcleo más cercano las informaciones sobre su vida personal. Por eso mismo, nos sorprendimos bastante cuando vimos como Alberto hablaba con franqueza sobre la supuesta ruptura de su matrimonio.
«Extrañamos mucho a la princesa. Y obviamente estábamos heridos por los rumores maliciosos que se difundieron«, apuntó el príncipe que no tuvo ni la más mínima reticencia en demostrar lo unidos que siempre han estado como familia, «a pesar de la distancia».
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No quiere ir demasiado rápido

>La mala salud de la princesa de Mónaco no es ningún secreto y últimamente la mujer, aunque lo intenta, no deja de ponerse mala. La última vez fue cuando dio positivo en coronavirus. Lo supimos a principios de este mes a través de la Casa Real monagesca. Tras quince meses lejos de los actos institucionales y una larga etapa de estancia en Sudáfrica, su esperado regreso se volvió a postergar.
Así lo comunicó la institución monárquica que contó que Charlene se tuvo que someter a un test de detención del virus, después de que «mostrar algunos síntomas», no obstante aunque su estado, «nunca fue preocupante», la exnadadora ha pasado por un periodo de aislamiento de varios días, tal y como marcan, «las normas sanitarias vigentes».
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Las atenciones de Alberto y Charlene

>Noruega fue el escenario de dos hitos de la monarquía monagesca. Por un lado, el regreso de Charlene a sus tareas institucionales y, por otro, el tierno y amoroso reencuentro de un matrimonio que lleva juntos más de una década.
El soberana viajó a Oslo con toda su familia para conmemorar el centenario de la muerte del Príncipe Alberto I. La programación de la visita incluía la inauguración de una exposición en el Museo Fram, donde protagonizaron el momento que nos hace pensar que este once aniversario será más especial de lo habitual.
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El beso más esperado

>El momento más tierno que han protagonizado Alberto y Charlene ha sido cuando la princesa llegaba a la entrada del museo noruego. La exnadadora, con el pelo corto rubio al que no tiene acostumbrados, llevaba un traje negro.
Para darle la bienvenida como se merece, su atento marido quiso que fuera un beso el que marcara el inicio de esta nueva etapa. Una muestra de cariño que deja poco a la imaginación, y con la que la que los príncipes soberanos de Mónaco pretenden acallar los rumores que predecían su separación.



















































































































