La reina Sofía siempre ha sido ejemplo de elegancia y saber estar, aunque también tiene defectos, por mucho que se empeñe en ocultarlos. Así, no ha podido evitar que cierto aspecto de su físico capte toda la atención, aunque con la llegada de la mascarilla, puede que haya conseguido paliar por fin este problemilla.
La reina que siempre aguardaba paciente

> La reina Sofía pasa por un gran momento, y es que parece que al fin ha encontrado esa libertad que tanto había echado en falta durante su matrimonio con el rey Juan Carlos. No es ningún secreto que la reina ha estado aguantando en silencio y con un sonrisa los continuos desplantes de su marido. Amante, tras amante, ella ha sabido demostrar que la elegancia y el saber estar no se pueden comprar.
Siempre en su sitio, centrada en sus nietos, a los que adora más que a nada, se ha visto sometida a quizás demasiadas faltas de respeto, no solo por parte de su marido, sino también por parte de su propia nuera, doña Letizia. Y es que todos recordamos ese inolvidable momento durante la misa de Pascua, en la que la actual reina protagonizó una vergonzosa escenita en la cuál involucró a su suegra y a sus hijas. Ese desaire acaparó todas las portadas de los medios, y no es para menos.
Habiendo cumplido a principios del mes pasado unos muy bien llevados 82 años, ella ha seguido en su sitio a pesar de todo, y siempre con la discreción que la caracteriza. De hecho, últimamente se ha enfocado en pasar tiempo fuera de la Zarzuela, embarcada en varios proyectos solidarios y medioambientales.
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Su nueva realidad

> Ahora, separada públicamente de don Juan Carlos, quién recordemos que huía a Abu Dhabi tras ser acusado de un escándalo financiero, parece que Sofía por fin puede disfrutar de su mejor momento. Ella no daba crédito al saltar la noticia según las informaciones que llegaban de sus más cercanos: “No se ha movido del palacio de la Zarzuela salvo para cumplir con su agenda y apoyar con su presencia en diferentes puntos de España. Se encuentra mal con una gran preocupación e inquietud y muy triste por las informaciones que se han publicado”.
Desde ese instante, nada ha cambiado para ella. Sigue viviendo en la Zarzuela y cumpliendo con sus funciones institucionales. Siempre con una tierna sonrisa plantada en el rostro, la cuál nunca se ha perdido, aunque algo ensombrecida por el aspecto de sus dientes. Nadie duda de que la mascarilla la ha favorecido.
Sofía ha intentado permanecer cerca tanto de sus hijos como de sus nietos, aunque Letizia le haya puesto algún impedimento para que esté con sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía. Sin embargo, parece que las aguas están algo más calmadas dentro de la familia real, al menos en este aspecto. Recordemos el bonito detalle que tuvo Leonor durante su primer discurso como Princesa de Asturias y en el que no olvidó mencionar a su abuela, quién sonreía orgullosa y emocionada desde el palco.
¿Pero de dónde viene la mala relación entre ambas reinas? Parece que la cosa se remonta a 2013, cuando se captó una imagen en la que se podía interpretar que Sofía estaba reprendiendo a su nuera. Y a lo largo de los años ha seguido habiendo diversos desencuentros hasta que todo explotó durante la famosa misa de Pascua hace dos años.
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Correcta hasta la perfección

> Si por algo se caracteriza doña Sofia, es por ir siempre impecable en cualquier evento u ocasión. A los estilismos de la reina, sobrios y elegantes, no se les puede sacar ningún pero, aunque cuenta con un defecto físico que la ha perseguido durante años y que tampoco se ha molestado en arreglar. Se trata de su dentadura, la cuál no presenta muy buen aspecto. No por algo la vemos tan feliz últimamente, y es que gracias a la introducción de la mascarilla en nuestras vidas, la mujer de Don Juan Carlos puede ocultar este defecto sin esfuerzo alguno.
Mucho se ha especulado sobre los posibles retoques a los que se podría haber sometido la madre del rey Felipe, al igual que su nuera, quién es más que obvio que se ha hecho más de una mejora en el rostro. Empezando por una septorrinoplastia, y siguiendo con constantes pinchazos de bótox y ácido hialurónico.
Por otro lado, los de su suegra serían más discretos, algo que ha recalcado más de un médico “desde 2015, se aprecia que ya se ha realizado tratamientos médicoestéticos de rejuvenecimiento facial, como la toxina botulínica en el tercio superior del rostro para eliminar las arrugas de expresión, así como una bioplastia que consiste en un rejuvenecimiento facial integral y personalizado”.













































































































