Carmen Martínez-Bordiú acaba de cumplir 70 años, y su gran amiga Isabel Preysler lo hizo el pasado 18 de febrero. Ambas celebran sus bien llevados setenta años y una larga relación de amistad sin apenas baches. Las dos amigas, que en muchas cosas no tienen nada que ver, en muchas otras son muy parecidas. Conocen los mayores secretos, la una de la otra y de ahí nunca saldrá…
La vida de las dos ha tenido muchos paralelismos, teniendo Isabel y Carmen unos ideales muy distintos. Son las reinas de la prensa rosa, del papel cuché tan valorado, y han hecho de ella su fórmula de vida. Incluso han protagonizado portadas juntas. Han conseguido captar un interés mediático que crece año tras año. Son incombustibles y tienen la fórmula mágica de estar en el candelero, que no en el candelabro de Sofía Mazagatos, desde que eran unas adolescentes. ¿Hasta que punto sus vidas se parecen? ¿Hasta qué punto se diferencian? Si quieres saberlo, te lo contamos todo a continuación.
Unas amigas muy diferentes en esencia, pero con una vida emocional muy parecida

> Tanto la Reina de Corazones, y la eterna Carmencita, fueron vecinas en un lujoso edifico en la calle San Francisco de Sales, durante su primer matrimonio y allí fue donde nació su amistad. Especialmente en las ausencias del cantante Julio Iglesias. La nietísima se convirtió en el mejor paño de lágrimas para la filipina mientras las infidelidades del reputado artista, crecían y crecían. Ambas se casaron muy jóvenes buscando una forma de salir del seno familiar de una forma digna y decente para la época. Isabel se había quedado embarazada y era lo que tocaba, y Carmen casándose huía del férreo control de su padre, que siempre trató de mantenerla a raya.
Pero la vida de ambas antes de ese momento era muy diferente. Isabel venía de Filipinas, país donde nació y del que sus padres la «echaron» por una trastada por amor que cometió. La mandaron a España y allí fue conde Julio Iglesias se enamoró de ella en una fiesta y puso su vida patas arriba. En cambio, en el caso de Carmen todo es muy distinto. Si Isabel tardó casi veinte años en ser alguien conocido, la nietísima ya nació siendo portada en todas las revistas. Es lo que pasa cuando eres la nieta del dictador Francisco Franco. Dos vidas muy diferentes que se juntaron por una bonita y larga amistad.
Durante los años en los que eran vecinas, aprovechaban las ausencias de sus maridos para campear juntas y disfrutar de la vida. A la nieta de Franco nunca le importó lo que se dijera de ella. En cambio, a Isabel, siempre le ha dado muchas vueltas al que dirán. Pero ambas se desenamoran con la misma facilidad que se enamoran y las dos van dejando a sus maridos a medida que encuentran una nueva ilusión. Eso si, ninguna ha mantenido vidas paralelas más allá del tiempo necesario para afianzar su nuevo noviazgo. Sigue leyendo y te contamos como fue la vida sentimental de cada una.
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La vida sentimental de Isabel Preysler y Carmen Martínez-Bordiú

> Isabel Preysler y Carmen Martínez Bordiú se han casado tres veces cada una, aunque bien es cierto que Carmen ha sido más picaflor y ha tenido ligues, cosa que Isabel siempre ha evitado. A las dos siempre les ha llamado la atención los hombres bastante más mayores que ellas.
La filipina sigue con esos gustos pero Carmen los cambió al conocer a José Campos, y ahora disfruta con los yogurines. Su último amor es Timothy McKeague, un coach australiano con el que ha conocido otra forma de vivir completamente a la que ha llevado desde que conociera a Alfonso de Borbón Dampierre, su primer marido.
Además de diferenciarse por el diferente gusto en cuanto a buscar parejas, la ex mujer de Julio Iglesias siempre ha demostrado estar volcada en sus hijos. No como hizo la nietísima, que como todos sabemos abandonó a sus hijos y dejarlos a cargo de su padre, algo por lo que ha sido muy criticada siempre. Y sobre todo que lo hiciera para ella marcharse a vivir el amor parisino con el anticuario Jean Marie Rossy.
Nadie mejor que ellas han sabido aprovechar su popularidad para vivir de la publicidad y de las exclusivas. Esto les dio una independencia económica importante. En el caso de Isabel Preysler, siempre ha ganado más dinero que sus maridos, a excepción de Julio Iglesias. Con el que además tuvo a sus tres hijos mayores: Chabeli, Julio José y Enrique Iglesias. A Carmen en cambio alguno de sus romances le costó dinero. Con José Campos incluso mantuvo un contencioso por desajuste económico.
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Isabel Preysler y Carmen Martínez Bordiú: dos buenas amigas con intereses diferentes

> Si Isabel buscaba un posicionamiento en la alta sociedad al casarse con el marqués de Griñón, a su amiga los títulos nunca le habían importado. Y es que ella ya venía con ‘todos los títulos posibles’ de cuna. Con su primera boda, ya casi se le veía como reina, y es que el duque de Cádiz era el heredero al trono español por parte de su abuelo, Alfonso XIII. No le importaban los títulos, hasta hoy, que ha luchado hasta conseguir el de marquesa de Villaverde, heredado de su madre. Algo que ha luchado, y hasta ha llegado a pagar por ello. Gracias a todo el esfuerzo consiguió su título, que de repente, era lo que más deseaba en el mundo. Carmen Martínez-Bordiú es la duquesa de Franco.
Ahora ambas viven una nueva juventud. Isabel con su novio octogenario, pero incansable, Mario Vargas Llosa. Un Premio Nobel que ha conseguido sacar de casa a la filipina para asistir a todos los eventos posibles. Y hasta consiguió que acudiera al plató de Masterchef para apoyar a su hija, Tamara Falcó en su lucha por el trofeo. Pero a Isabel Preysler no le dio como su amiga, a pesar de ir a la televisión, por arrancarse a bailar como lo hizo la Bordiú en ¡Mira quien baila!… Ella los reserva para su parte más privada. Aunque bailecitos sí que le dedica al escritor internacional.
Mientras Carmen sigue con su chico de cuarenta. E intentando remendar sus errores del pasado, está en Portugal, incluso ejerciendo de abuelaza con los hijos de Luis Alfonso de Borbón y Margarita Vargas y de su hija Cynthia, a los que adora. Algo que seguro que sus hijos le agradecen ya que nunca ejerció de madre con ellos.
Así que ambas están, a sus 70 años, viviendo su mejor viva, siendo felices y disfrutando de los suyos. Algo, que además, siempre han conseguido y así lo han transmitido públicamente.































































































