Los pimientos asados son para la gran mayoría del personal una delicia (el resto eso que se pierde), pero encender el horno a estas alturas del año resulta poco apetecible así que si de buenas a primeras uno se encuentra con una receta con ese producto en el que el o la que se meta a chef va a tener que pasar poco tiempo en la cocina pues sin duda que es como para no perdérsela. Por mucho que a otros no les guste mucho el vinagre, o los sabores ácidos en general, en este caso no podrán alegar esa excusa para no hacer el plato porque aquí va a contrastar perfectamente con la dulzura del pimiento.
Cantidad de pimientos y ajos

La cantidad de pimientos que se pueden cocinar a la vez depende mucho del tamaño de la cazuela elegida y de la paciencia que cada uno tenga, pero lo ideal es que no haya 20 capas de esta hortaliza, porque en este caso quedaría más hervido que compotado, y el resultado sería menos sabroso. Aquí vamos a tener que destapar y remover a menudo para conseguir un guiso delicioso. También puede parecer que la receta lleva mucho ajo, pero es que aqiço es parte intrínseca de la misma. Para desayunar o merendar una buena opción sería untar sobre una tostada de pan de centeno una buena cantidad de ajo delicioso, con los pimientos encima con un poco de su jugo de cocción, un toque de pimienta y un poco de sal en escamas.
Con qué acompañar los pimientos

Hay un montón de recetas con pimientos, ya que se pueden acompañar con casi todo, incluso con el aguacate, un par de cucharadas generosas de hummus o cualquier legumbre que se le unte. En cuanto a conservas de pescado es difícil encontrar una que no le vaya bien, desde el atún a las anchoas, pasando por bonito, caballa, sardinas o melva. También están estupendas en una ensalada con garbanzos o lentejas, y hasta con un buen jamón cocido o lacón ahumado o cualquier queso fresco o curado, ya que tiene un punto dulce y ácido a la vez. La ensalada de pimientos puede acompañarse también con patata, cuscús o pasta, o los primeros pueden ir acompañando un simple lomo o solomillo de cerdo a la plancha, o hasta troceados en una sopa fría o en bocadillos o como relleno de unos huevos duros.
Ingredientes de la receta

Para hacer esta receta de pimientos rojos guisados, que tiene como principal dificultad el cortar bien aquellos, necesitaremos de ingredientes 1,2 kilogramos de pimientos rojos, 100 ml de aceite de oliva, vinagre de manzana al gusto, un puñado de hojas de perejil, una cucharada rasa de za’atar (o una mezcla de tomillo, romero y sésamo), una cabeza de ajos (o un poco más si es pequeña), sal y pimienta.
Primeros pasos

Si queremos empezar a preparar esta receta de pimientos asados, lo primero será triturar el perejil con dos cucharadas del aceite y una de vinagre, y reservar en la nevera para que no se oxide. Luego hay que lavar los pimientos (para ello hay que ponerlos bajo el grifo y hundir la cabeza hasta que se parta haciendo una leve presión sobre la misma empujando hacia el cuerpo del pimiento), quitarles el pedúnculo y las semillas y cortarlos en tiras antes de ponerlos a fuego medio en una cazuela con el resto del aceite, los ajos pelados y cortados por la mitad a lo largo, sal, pimienta y un buen chorro de vinagre de manzana, el za’atar o la mezcla de hierbas y sésamo y cocinar tapado unos 10 minutos.
Cómo finalizarla

Pocos pasos quedarían para terminar estos pimientos guisados. El siguiente paso, una vez pasados los diez minutos de nuestra cocción, se destapan, se remueve bien y se valorar, ya que si hay mucho líquido hay que seguir cocinando destapado unos minutos hasta que gran parte se haya evaporado -removiendo a menudo-; si no, seguir cocinando tapado. Hay que remover cada cinco minutos aproximadamente, hasta que los pimientos tengan un aspecto como confitado y su jugo se haya reducido y mezclado con los aderezos (el tiempo total depende del grosor de los pimientos y su frescura). Cuando estén listos, se añade el aderezo de perejil, se remueve y se deja cocinar destapado tres minutos más. Finalmente se retira del fuego, se deja enfriar y se lleva a la nevera al menos 24 horas antes de comer. Lo ideal es sacarlo de esta un rato antes para consumir a temperatura ambiente.