La historia de Camilla, la Duquesa de Cornualles, ha sido una montaña rusa de idas y venidas emocionales, y ha estado marcada por la relación que mantenía con el Príncipe de Gales, mientras estaba casada con un oficial del Ejército Británico.
Un romance clandestino que duró más de treinta años, que Camilla y Carlos mantuvieron a pesar del enorme apoyo social y mediático que siempre recibió la entonces esposa del todavía heredero al trono inglés, Diana de Gales.
Podría haberse casado primero con Carlos

>Los amantes, porque era como se les conocía en los círculos más cerrados de la aristocracia británica, se vieron por primera vez en 1970 en un partido de polo cuando ella aún conservaba su nombre de soltera, Camilla Shand. En ese momento, la joven que acababa de terminar con su novio Andrew, el que después se convertiría en su esposo, le espetó resuelta: «¿Sabía que su tatarabuelo el rey Eduardo VII fue amante de mi bisabuela, Alice Keppel?«.
En ese momento, los ahora esposos comenzaron una relación discreta, que terminó cuando el Príncipe tuvo que retomar su carrera naval. Una estratagema que, por cierto, fue conformada para separarles.
¿Cuál era el motivo? Camilla era católica y no anglicana. Un impedimento que le condujo a casarse con el señor Andrew Parkel Bowles con el que tuvo dos niños, uno era ahijado de Carlos (para que os hagáis una idea de la comunicación que ya existía entre ellos, que preservaban su buena sintonía por encima del protocolo y de los celos).
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La solución fácil

>Diana era eso para la familia real británica: la solución fácil. Tenía todos los atributos para ser la futura soberana y, además, evitaba que la reina, Isabel II, se siguiera avergonzando por los rumores que circulaban sobre la vida amorosa de Carlos.
Era tan buena candidata que en ningún momento se la escuchó cuando intentó decirle a la que sería su suegra el inconveniente tan grande que supondría esa boda. La Princesa acababa de descubrir que Carlos estaba a punto de regalarle una pulsera grabada a Camilla. Unas dudas que se resolvieron cuando el hijo del Duque de Edimburgo fue completamente sincero con su futura mujer.
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Carlos no engañó a Diana, no del todo …

>Penny Thornton, astróloga de la Princesa de Gales, compartió en la serie documental de ITV Revenge of a Princess que, «una de las cosas más impactantes que Diana le dijo fue que la noche antes del matrimonio, Carlos le dijo que no la amaba«. «El Príncipe no quería ir a la boda con una premisa falsa, quería arreglar las cosas, y eso fue devastador para ella», apunta.
De hecho, prosigue, «Diana no quería seguir con la boda», pero finalmente el matrimonio se celebró. Un enlace que duró 15 años (hasta 1996), durante los cuáles los amantes siguieron viéndose a escondidas, usando pretextos de todo tipo. El más conocido el de asistir a cacerías.
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La paciencia de Diana sobrepasó su límite

>Dos formas de ser muy diferentes, doce años de diferencia y numerosas infidelidades entre los Príncipes de Gales bastaron para que Diana se enfrentara directamente a la amante de su esposo. Había llegado a su límite. Fue en 1989, en la fiesta de cumpleaños de la hermana de Camilla, Anabel Elliot, cuando la madre de William y Harry y el verdadero amor de Carlos, pusieron las cartas sobre la mesa.
Una discordia que se mantuvo hasta el divorcio de los príncipes y la muerte de Diana en 1997. Este episodio supuso la consolidación de los Duques de Cornualles, y es que, en ese momento, Carlos comenzó a incorporar a Camilla en su vida. En 1999 hicieron su primera aparición pública juntos. Un triunfo de su amor que terminó por doblegar la voluntad de la Reina Isabel II.
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Los Duques de Cornualles se cargaron la tradición británica

>Veinte años antes era impensable que Carlos y Camilla pudieran oficializar su relación, pero las declaraciones que hizo Diana sobre sus episodios de bulimia y depresión, sus relaciones post-matrimoniales, y los rumores de embarazo del Dodi Al Fayed (el futuro rey de Inglaterra tendría un medio hermano con ascendencia egipcia), terminaron por doblegar la voluntad de la inquebrantable Isabel II.
Por eso mismo, en 2003, la que fuera amante del Príncipe de Gales se mudó a Clarence House, donde han vivido desde entonces, incluso después de contraer matrimonio dos años después, convirtiéndose en la futura reina consorte de Inglaterra.
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Lo que Diana no se esperaba

>Volviendo al presente, 17 años después de que los Duques de Cornualles se salieran con la suya, Camilla ha protagonizado esta mañana el servicio de la nobilísima Orden de la Jarretera en la Capilla de San Jorge del Castillo de Windsor. Esta institución de la que, por cierto, es la más antigua y de mayor rango del Reino Unido con casi 700 años de antigüedad.
Una distinción que supone la victoria absoluta de Carlos y Camilla, que ha sido eclipsada por una de las figuras más consolidadas de la familia real británica, la Duquesa de Cambridge, Kate Middleton. ¿Tendrá algo de lo que preocuparse la esposa de Carlos?
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La princesa elegida

>El desfile del servicio de la nobilísima Orden de la Jarretera ha servido como caldo de cultivo para volver a ver las similitudes y las diferencias entre Kate y Camilla. Aunque es de sobra conocido que las comparaciones son odiosas, es inevitable poner en una palestra a las dos personas que suceden la imagen del Duque de Edimburgo como consorte del monarca, y de Isabel II como principal símbolo femenino de la corona.
Una balanza que, se ha vuelto a poner a favor de la mujer de William. Kate nos ha vuelto a sorprender con un conjunto total look en azul con zapatos destalonados al tono. Una maravilla que muy difícilmente va a poder superar la inquebrantable Camilla.
























































































































