Las investigaciones demuestran que hay una conexión real entre una buena salud digestiva y la salud de la piel. Por eso es importante que incorpores una alimentación saludable para ayudar a cuidarla y prevenir su envejecimiento. Las dietas ricas en antioxidantes, vitaminas, proteínas y grasas saludables ayudan a la regeneración celular. Pero los alimentos con alto contenido en grasa y los aceites poco saludables pueden hacer que la piel se inflame y que, por tanto, se obstruyan los poros. A continuación te contamos cuáles son los alimentos que podrían estar deteriorando tu piel sin que lo notes.
Consumo excesivo de azúcar es malo para la piel

El azúcar es una sustancia muy presente en refrescos, postres y dulces de todo tipo. Además de tener muchas calorías, favorece la aparición de brotes de acné e inflamaciones. De hecho, se ha demostrado que su consumo afecta la producción de colágeno y elastina, con lo cual, acelera el envejecimiento de la piel. Por ende, si deseas conservar la salud de tu piel, lo mejor será que reduzcas al mínimo tu consumo de azúcar. Pero si se tiene en general una alimentación equilibrada, consumir un alimento procesado lleno de azúcar, como por ejemplo el chocolate blanco, o tomar un alimento no saludable de forma ocasional, no repercute sobre la piel.
Añadirle demasiada sal a las comidas

Uno de los peores hábitos alimenticios que hay para la salud en general es añadir demasiada sal a las comidas. Este mineral produce retención de líquidos e inflamación, con lo cual, hace que el organismo tenga dificultad para liberar las toxinas. Dicha retención de líquidos perjudica también a las células de la piel, ya que reduce en gran medida su elasticidad. Un estudio publicado en Science Translational Medicine encontró que desencadena una respuesta inflamatoria del sistema inmunológico que puede producir o empeorar el eczema, es decir, hinchazón, piel seca y escamosa.
Injerir demasiadas carnes rojas

Las proteínas de origen animal no tienen el mismo proceso digestivo que las de origen vegetal y se quedan durante más tiempo retenidas en el organismo. Entonces los residuos se empiezan a liberar por los poros, provocando la aparición de acné y espinillas. Además, si se consume carne roja de forma habitual, su contenido de ácidos grasos saturados y colesterol puede causar alteraciones en el organismo, como la contribución a la oxidación corporal. Esto se refleja en la piel, provocando una deshidratación celular que da lugar a una piel apagada y falta de elasticidad.
Lácteos contienen precursores de la testosterona

En muchas ocasiones, los lácteos pueden ser los culpables directos de los brotes de acné. Según los expertos, consumir demasiados condiciona la producción de algunas proteínas y ácidos que favorecen la producción de acné. También, contienen precursores de la testosterona, una sustancia que regula la producción de sebo y que se ve desequilibrada cuando se toma leche, quesos o yogures. Pero cabe resaltar, que los lácteos por sí solos no son el problema, sino la combinación con alimentos procesados y azúcar. Aun así, el que más afecta a la piel es la leche.
El gluten repercute en la piel

En las personas que no toleran el gluten, los síntomas pueden reflejarse en la piel en vez de a nivel digestivo. No aparece la diarrea ni distensión abdominal, pero sí brotes de dermatitis herpetiforme, una erupción crónica, caracterizada por ampollas y protuberancias en la piel, además de una gran picazón. Muchas personas que son sensibles al gluten les provocan también permeabilidad intestinal y conduce a la inflamación. Esta reacción produce un aumento en la pigmentación de las células de la piel que deriva en la aparición de manchas.
Carbohidratos no integrales inflaman la piel

Al tener un índice glucémico alto, los carbohidratos no complejos o no integrales, como el pan blanco o la pasta, fomentan la inflamación cutánea, rompiendo el colágeno junto a la elastina, favoreciendo la ruptura de la elasticidad de la piel. Estos alimentos desestabilizan la glucosa en sangre y fomentan la generación de sebo. Lo que se traduce de nuevo en brotes de granos y acné. El arroz y el pan blanco se digieren rápidamente, yendo directamente a la corriente sanguínea y provocando acné y piel grasa. Los carbohidratos complejos se digieren lentamente.
La cafeína es muy mala para la piel

La cafeína es la principal responsable de esas antiestéticas imperfecciones. Pero los inconvenientes ocurren cuando se excede en su consumo. El café aumenta tu respuesta al estrés, y este activa el acné. La cafeína es un agente deshidratante, parecido al alcohol, algo que se manifiesta en la dermis. Le quita el brillo a la piel y acelera el envejecimiento. Esta sustancia desencadena la liberación de cortisol, hormona del estrés que también puede contribuir al aumento de grasa corporal. Recuerda, no solo está presente en el café, también se encuentra en gaseosas, chocolates y otros alimentos.
Alimentos rebozados y fritos son dañinos para la piel

Los alimentos grasos son dañinos para la piel. Los fritos, los rebozados o los carbohidratos son productos que alteran la grasa de nuestro cuerpo y desestabilizan los niveles de glucosa en sangre, algo que provoca que la piel produzca más sebo. Asimismo, pueden provocar que el oxígeno no se reparta de forma homogénea, lo que repercute en el aspecto y la vitalidad de la piel. Los expertos dicen que el consumo consistente de alimentos fritos causa daños a la estructura celular de la dermis y la epidermis, y esto lleva a un tono amarillento de la piel, envejecimiento y acné quístico.








































































































































