El tomate frito es una de las salsas que más utilizamos en nuestras recetas diarias y probablemente acompañarás con ella platos de pasta, empanadas, pizzas, pescados… y es que resuelve casi todo con éxito. Aunque hay algo en lo que prácticamente todo el mundo está de acuerdo: no hay nada como el tomate frito casero. La diferencia puede llegar a ser muy grande, así que hoy te vamos a facilitar la mejor receta para que puedas elaborarlo siempre que quieras.
El tomate frito

El tomate frito o salsa de tomate es una pasta elaborada principalmente a partir de pulpa de los tomates, a la que se le añaden otros ingredientes dependiendo del tipo particular de salsa y del país en que sea elaborada. Por ejemplo, en el caso de México es habitual encontrarla aderezada con chiles rojos, con cilantro, cebolla, vinagre, limón y sal, o en el caso de España e Italia, suelen llevar una fritura de ajo, albahaca, sal, aceite y varias especias.
El tomate frito se adquiere hoy en día envasada en múltiples formas para el uso cotidiano, pero el sabor no es para nada tan delicioso como el de la receta casera. Además, en nuestro país tenemos la suerte de contar con hortalizas y frutos de primera calidad así como uno de los mejores aceites de oliva del mundo, así que es una auténtica lástima que no se realice más a menudo en casa desde cero.
Los ingredientes

El primer paso para elaborar el tomate frito perfecto es conseguir los ingredientes, y si son de buena calidad o producción ecológica siempre será un plus. Necesitarás 3 kg de tomate natural maduro, 1 pimiento verde, 2 cebollas grandes, 2 dientes de ajo, sal, azúcar y aceite de oliva virgen extra.
Para un envasado correcto vas a necesitar botes de cristal, si vas a hacerlo en estas cantidades tendrás que obtener un buen número de botes de cristal. Los podrás comprar o reutilizar los que se van gastando de otras conservas en casa.
Preparación de los envases

En primer lugar conviene chequear los botes de cristal, comprobando que no tienen defectos y que las tapas cierran y encajan como deben hacerlo, ya que no querrás pasar todo el trabajo para que se eche a perder por una mala conservación.
Después, en una cazuela grande y con agua caliente debes sumergir los botes y sus tapas. Una vez comience a hervir, se dejan durante 5 minutos. Se retiran y se secan bien una vez enfríen, esto es para que queden bien limpios y esterilizados. Las tapas se dejan en el agua, hasta el momento final del proceso.
Preparación de los tomates

Los tomates son los protagonistas de la receta del tomate frito, así que su preparación es un punto crucial para que salga a la perfección. Lo primero que se debe hacer es lavarlos bien, y también quitar las hojas o el rabito con el que vengan del mercado.
A cada uno se le hace un corte en cruz en su parte inferior (luego será mucho más sencillo a la hora de pelar), y se escaldan en agua hirviendo durante 1 minuto, se retiran y se dejan a reposar en agua fría. En cuanto estén en una temperatura óptima se les quitan las partes duras o estropeadas. Desde el corte en cruz se pelan, con mayor facilidad.
Elaboración de la salsa

Se pica la cebolla en juliana, el pimiento en tiras se más o menos el mismo tamaño y el ajo fino. Se añade un buen chorro de aceite a la cazuela y se empieza por sofreír la cebolla 5 minutos a fuego medio. Se añade a continuación el ajo y el pimiento, y se cocina otros 5 minutos más. Se incluye sal al gusto en este punto. Después, se cortan en cuartos los tomates, se echan a la cazuela y se mezcla con cuidado. Se deja cocinando todo a fuego medio-bajo durante 30 minutos.
Pasada la media hora se pasa todo por un pasapuré. Lo ideal es no utilizar la batidora, ya que machacará demasiado la salsa y la textura final no será la del tomate frito auténtico que buscamos. Tras el pasapuré, la salsa obtenida se cocina a fuego bajo unos 60 minutos. Se añade sal al gusto y se le añade una cucharada sopera de azúcar, para contrarrestar la acidez del tomate natural. De vez en cuando debes vigilar la cazuela, y remover la salsa. Por último se retira del fuego y se deja atemperar.
Conservar en los botes

Una vez terminada la elaboración se rellenan los botes hasta la zona de rosca y se cierra bien, con la tapa en caliente. En una olla grande y con agua caliente, se introducen en vertical dejando unos 4-5 cm de agua por encima de las tapas. Se ponen al baño maría durante unos 20 minutos, para que así queden cerrados herméticamente.
Se retiran del fuego y se dejan enfriar dentro de la cazuela. Una vez fríos, se retiran y se secan con un paño. Ya tendrás listas las conservas caseras de tomate frito para cuando las necesites. Las podrás guardar en un armario o la despensa, que sea un lugar fresco y seco. De esta forma tu tomate frito quedará perfecto y aguantará varios meses sin estropearse.




























































































