Rocío Muñoz contraataca. La joven que asegura esperar un hijo de Omar Montes ha anunciado que solicitará una prueba de paternidad, quitándole hierro a la demanda que ,en teoría, Omar podría haber interpuesto. Y lo hace en plena crisis de imagen del artista, después de que el Orgullo de Madrid cancelara su concierto por la resurrección de un vídeo homófobo de 2020.
La historia tiene todos los ingredientes de un culebrón de verano: una supuesta paternidad, una prueba que se pedirá con “efecto inmediato”, una demanda que no llega, y una abuela ingresada por los disgustos. Vamos por partes.
La jugada legal de Rocío: “la prueba de paternidad la pido yo”
Rocío Muñoz no se esconde. Tras desvelar hace meses que el bebé que espera es de Omar Montes, ahora ha dado un paso más: “La prueba de paternidad la voy a pedir yo. Eso entra en mi demanda que, de hecho, va a salir con efecto inmediato”. Las declaraciones, recogidas por Europa Press, dejan claro que la joven no solo no teme al cantante, sino que se anticipa a cualquier movimiento legal.
La demanda de Omar Montes, si existe, no ha llegado a su buzón. “Si me llega su demanda, que no me ha llegado absolutamente nada, yo contestaré a esa demanda con mis pruebas”, añade, insinuando que la denuncia por injurias podría volverse en contra del artista. Rocío incluso sugiere que al final todo dependerá del bien del menor: “No me cierro a que podamos hablar del tema del bebé, de su hijo y de su padre”.
El mensaje es claro: ella no va a retirarse. Y si el conflicto escala, la prueba de paternidad la solicitará ella misma y no esperará a que Omar mueva ficha. Un órdago en toda regla.
El vídeo homófobo y la abuela de Omar: un polvorín emocional
Mientras Rocío Muñoz sube la apuesta, Omar Montes intenta gestionar un aluvión de frentes. La cancelación de su concierto en el Orgullo de Madrid por un vídeo de 2020 en el que insulta a otro hombre con “maricón de mierda” ha sido el detonante de una crisis de imagen. El escándalo ha puesto al cantante en el foco público con con su peor cara y, según él, ha acabado por afectar la salud de su abuela.
Omar publicó una imagen de la mujer en una camilla de hospital junto a un texto que transmitía impotencia: “Esto es lo que se le está generando a mi familia. Ojalá la Justicia de este país fuera más rápida. Yo puedo soportar todas las mentiras que digáis en la tele para ganar audiencia, pero dejad a mi familia en paz”. La abuela, ajena a toda esta trama, ha acabado ingresada por los disgustos, según el artista.
El cantante, de momento, mantiene silencio público sobre la paternidad. No ha desmentido ni confirmado; solo ha pedido respeto para los suyos. Pero en los platós de televisión y en las redes, la historia ya ha cogido velocidad de crucero.
La demanda que Omar Montes podría haber interpuesto aún no ha llegado a manos de Rocío Muñoz, y ella ya está preparando la contrademanda.
Precedentes sobran: desde los años del papel cuché, las paternidades dudosas han sido un género en sí mismo. Pero en pleno 2026, con un juicio paralelo en Instagram y la vara de medir al minuto, el dolor familiar se convierte en entretenimiento nacional.
Lo que nos enseñan los culebrones de paternidad famosa
Si algo hemos aprendido de los casos de Isabel Pantoja, de la familia Flores o de los incontables “¿es o no es el padre?” del corazón patrio es que el silencio del presunto progenitor es un arma de doble filo. Omar Montes calla mientras Rocío habla, y en esa asimetría, la versión de ella gana terreno. La cancelación del Orgullo no ayuda: la opinión pública ya tiene un sesgo antes incluso de que empiecen los tests de ADN.
¿Importa realmente el resultado de la prueba? En el universo del cotilleo, el viaje es tan importante como el destino. Cada rueda de prensa improvisada, cada post en redes y cada exclusiva en una revista del corazón alimentan una maquinaria que pocas veces se detiene en el dato biológico. Lo que queda es la sospecha, la cobertura mediática y la reputación hecha añicos, o todo lo contrario: la redención si la prueba da negativo.
Rocío Muñoz ha decidido jugar fuerte y ha puesto el caso en manos de la justicia… y de la opinión pública. La pelota está en el tejado de Omar Montes, que tendrá que decidir entre seguir callado o dar un paso al frente que, con la que está cayendo, quizá ya no sea suficiente. El verano de 2026 promete.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 8/10. Una paternidad en duda, una demanda flotante, una abuela hospitalizada y un vídeo homófobo rescatado. Cóctel explosivo.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Rocío Muñoz, que controla el relato y se muestra segura. Pierde Omar Montes, atrapado en un fuego cruzado y con su imagen bajo mínimos.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Apostamos a que esta semana hay portada en una revista del corazón con más detalles del embarazo. Y si Omar responde, será en un directo de Instagram de madrugada.







