Un pequeño delincuente y un pasado escabroso se esconden en la vida del chef más famoso de la televisión. Pocos conocemos lo que oculta el ya tres estrellas Michelín, jurado de Masterchef y propulsor de la Escuela Masterchef. Las polémicas y controversias en las que se ha visto envuelto el cocinero no son moco de pavo, y le han podido costar más de un disgusto, incluso la pena de cárcel. Te contamos a continuación todos los detalles más oscuros de su vida anterior y los secretos inconfesables del cocinero más cañón del talent culinario.
Su polémica más sonada, denunciado por los sindicatos

> Para hacer prácticas como becario en el prestigioso restaurante de Jordi Cruz, el ABaC, debes estudiar cocina en uno de los centros adscritos con los que ellos tienen convenio, un trabajo no remunerado que los que vienen fuera de Barcelona al menos reciben alojamiento gratuito en la zona alta de la ciudad condal. Todo ello, creaba muchas disputas, ¿cómo podía un cocinero tan prestigioso como él, tener a personas trabajando gratis?. No es ninguna ofensa para él ni piensa que comete ninguna ilegalidad, pues así defendía esta práctica el de la guía Michelín: «Estás aprendiendo de los mejores en un ambiente real, no te está costando un duro y te dan alojamiento y comida. Es un privilegio. Las dos partes ganan. Es un ‘tú me das tus manos y yo te enseño».
Ante estas declaraciones tan polémicas, el Sindicato catalán Intersindical CSC denunció al chef ante la inspección de trabajo para descubrir si los becarios en realidad trabajaban como uno más o si de verdad hacían sus prácticas como aprendizaje de la profesión, sin abusos. «Tenemos profesionales muy bien contratados y estudiantes a los que mimamos y enseñamos con todo el cariño… ¡harto de escuchar burradas!», con este tweet junto a una fotografía de sus alumnos Jordi Cruz aclaraba el asunto y ponía fin a las habladurías.
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Confesó todos sus pecados en el Chéster de Risto

> Si abrimos las puertas al pasado y a la niñez de Jordi Cruz, poco tiene que ver con quien hoy en día es, un prestigioso cocinero, de los más famosos de España, que en su profesión lo da todo y se codea con los mejores. No todo siempre fue así, ni tan fácil. En una entrevista en el Chéster de Risto Mejide confesaba cómo fue su juventud más temprana: «De niño me sentía muy chiquitito. Yo buscaba cariño desesperadamente, buscaba tener amigos, sentirme más integrado. Buscaba continuamente el reconocimiento de la gente».
Para ganarse ese lugar que nadie le daba, confesaba que hurtos y robos habían sido la dinámica que hubiera seguido de pequeño: «Un día le cogí dinero a mi madre, 10.000 pesetas y compré chucherías para toda la clase. En otra ocasión, mi hermano y yo incendiamos un campo. Gamberradas de chiquillos«, asimismo, también afirmaba que llegó a robar neumáticos y que hasta fue detenido por la policía. «Pasé de ser un presunto delincuente a tener una estrella Michelin», decía orgulloso.
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Las reivindicaciones no van con él ni con su cocina

> A pesar de obtener la cuchara de palo con la M de Masterchef que te acredita como finalista del casting para entrar a las famosas cocinas y llegar hasta allí, Josemola no consiguió lo que se propuso. Su intención, además de convertirse en el próximo Masterchef España, no era otra que la de reivindicar los derechos LGTBI. Su campaña #StopPlumofobia no consiguió los adeptos del estricto jurado y le terminaron echando por lo que dicen «motivos estrictamente culinarios».
Presentó un plato llamado «Semifrío de MaricaYa! con pluma» y un foie con los colores de la bandera arcoiris acompañado de cous cous de «mariliendre» que provocó la indecisión del jurado y su expulsión definitiva. “Durante todo el proceso de casting de Masterchef intenté llevar propuestas divertidas y reivindicativas que hablasen de mí, de quién soy y de lo que defiendo”, aclaraba el activista. Jordi tuvo un alegato claro hacia él, según cuenta el joven: «Me dijo que tengo mucho rollo pero que reivindique en otro sitio que no sea una cocina».
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Su ascenso a la fama y al firmamento de las Estrellas Michelín

> Un niño travieso al que no le gustaba estudiar descubrió un mundo de posibilidades cuando vio que en la cocina tenía mucha mano. Con solo 14 años empezó a trabajar en un restaurante de Barcelona, L’Estany Clar de Cercs. Una mejora constante, la innovación y su tesón entre fogones le llevaron a proclamarse como persona más joven en conseguir una estrella Michelín, a la temprana edad de 26 años. Después de amplios reconocimientos en el mundo de la gastronomía montó el ABaC.
Los éxitos no se quedaban ahí pues al entrar en Masterchef como jurado junto a Pepe y Samantha se alzaba con el estrellato y se daba a conocer un poco más en el mundo culinario con sus consejos y críticas a los aspirantes del programa. Su exigencia consigo mismo le han hecho tocar el cielo con la yema de los dedos, sin embargo, tal y como hemos visto, también ha estado muy cerca de los infiernos y de acabar quemado.





































































































