Betanzos es un encantador municipio al norte de Galicia, una comunidad con contrastada cultura gastronómica y muy buena materia prima. Entre las bondades culinarias de esta parte del país los productos del mar gozan de una gran fama: el pulpo a la gallega, los mariscos… Pero Betanzos destaca, en cambio, por su espectacular tortilla de patatas. Este rincón de España cuenta con las mejores y más premiadas tortillas, pero, ¿cuál es su secreto? A continuación, indagamos en su cultura y sus mejores recetas del plato tradicional por excelencia.
La tortilla de Betanzos

La tortilla es un -aparentemente- sencillo plato de nuestra gastronomía tradicional. Existen recetas para todos los gustos y grandes controversias a su alrededor: con cebolla, sin cebolla, poco hecha… Parece que cada persona tiene su versión y prácticamente no hay consenso, eso sí, pocas son las personas que hacen ascos a este delicioso plato.
La excepción a toda esta controversia está en Betanzos, un municipio gallego que consigue encontrar el consenso y se proclama como el rincón de nuestro país con la mejor tortilla. Nadie duda de ello y son pocos los fans de esta receta los que se resisten a visitar el municipio para degustarla. Tiene múltiples premios y reconocimientos, y es la envidia de madres y abuelas.
Los restaurantes

En Betanzos no se encuentra “el restaurante con la mejor tortilla” sino un don natural y tradicional para hacerla mejor que en ningún otro lugar. Podrás degustar una propuesta deliciosa en cualquier bar, restaurante u hogar en el que te encuentres dentro de esta meca gastronómica tan aclamada por el talento para cocinar este plato.
Aun así existen algunos establecimientos que tienen una gran fama y se proclaman como los más interesantes para degustar el plato como son Casa Miranda y Mesón O´Pote. Tienen las tortillas más premiadas del país y cualquiera de ellas será una opción exquisita para todo aquel que tenga un poco de paladar. Si acudes a Betanzos son los lugares de visita obligada para comer, cenar o picar.
Receta de la tortilla de Casa Miranda

Para ahondar en el secreto de estas tortillas conviene revisar lo que se sabe de estas milagrosas recetas. La versión del restaurante Casa Miranda se necesita una sartén bien grande y utilizarla exclusivamente para este fin. Habrá que pelar una buena cantidad de patata blanca nueva gallega y cortarla en trozos bien finos, de tamaño regular.
Se pone una buena cantidad de aceite de oliva virgen extra en una sartén a fuego fuerte y se añaden las patatas bien secas. Pronto se baja el fuego a medio-bajo para conseguir que la patata quede ligeramente confitada.
En la sartén

Cuando las patatas empiezan a estar translúcidas y ligeramente doradas en los bordes, entonces se cascan unos buenos huevos camperos en un recipiente grande. Hay que romper las claras y mezclarlos para que no queden trozos blancos, pero sin pasarse para que no quede muy batido, encontrando el equilibrio perfecto.
Se incluye un poco de sal en el huevo y otro poco en la patata recién escurrida y caliente. Es el momento de mezclarlo todo y, poco tiempo después, se devuelve la mezcla a una sartén bien caliente a la que añade un chorrito de aceite. Se da la vuelta a la tortilla y se repite el proceso unas dos o tres veces más.
La receta de la tortilla de Mesón O´Pote

Para esta receta se utiliza medio kilo de patata kennebec cortada muy fina e irregular, aquí ya encontramos la primera diferencia. Se pone en la freidora, en este caso, a 160 grados hasta que la patata se deshidrata y las puntas están doradas. Es el momento de verterlas rápidamente en un bol con entre huevos camperos mezclados, pero no batidos, y un pellizco de sal por huevo.
Esto se deja reposar tres minutos para que el huevo coja un poco de temperatura y la patata se ablande lo justo. En una sartén mediana y justo antes del punto de humo, se añade un poco de aceite y se vierte la mezcla de huevo y patata, bajando el fuego al mínimo. Se da la primera vuelta a la tortilla a los 30 segundos, la segunda la dejo un minuto más y después se deja otro minuto con el fuego apagado y calor residual. Se sirve con una pala, ya que es una tortilla bien gordita.



































































































