El colesterol es una de las amenazas contra nuestro organismo que está presente siempre en nuestras vidas. Mirar sus cifras cuando nos hacen un análisis de sangre, aunque sea para cualquier otra cosa, es lo primero que hacemos, como si con tenerlo controlado ya nos bastara. Controlar sus niveles es un hábito de vida fundamental para prevenir el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Regular los valores de esta sustancia en el organismo es fundamental, principalmente, a medida que envejecemos. Aunque por lo general los médicos nos dan alimentos que debemos evitar si queremos tener bajo el colesterol, también hay bebidas que nos perjudican seriamente para poder hacerlo.
Qué es el colesterol

El colesterol es una sustancia que se encuentra en el organismo y que es clave en diferentes procesos del mismo. Pero además, los niveles de esta sustancia también pueden incrementar debido a la ingesta de determinados alimentos y bebidas. Los niveles totales de una persona deben estar por debajo de 200 mg/dl, según explican desde la Fundación Española del Corazón (FEC). Para evitar que dichos valores aumenten de forma considerable, es necesario seguir una alimentación saludable y acompañar con la realización de ejercicio físico de forma regular. Uno de los principales problemas que contempla la hipercolesterolemia es que no se manifiesta mediante síntomas en el cuerpo.
El colesterol bueno y el malo

Existen dos tipos de colesterol, por un lado el «bueno», que sería el HDL (lipoproteínas de alta densidad), y cuya función es «recoger» el no utilizado por nuestro cuerpo o sobrante, y devolverlo al hígado para que de forma natural nuestro organismo lo elimine. El «malo» es el LDL (lipoproteínas de baja densidad (LDL), que lleva el colesterol desde el hígado a los tejidos corporales. El problema surge cuando el nivel de este tipo es elevado, ya que se acumula en las paredes de nuestros vasos sanguíneos, produciendo un estrechamiento e incrementando el riesgo de una enfermedad coronaria. Se recomienda que éste esté por debajo de los 100 mg/dL, y si fuera superior a los 160 mg/dL se consideraría excesivamente alto.
Bebidas malas

Cuando pensamos en controlar los niveles de colesterol, rápidamente se viene a la cabeza limitar el consumo de determinados alimentos. No obstante, también existen bebidas que pueden afectar negativamente en este aspecto; algunas, incluso desconocidas para gran parte de la población. Quizás la más llamativa, tal vez porque siempre hemos pensado que nos aporta muchos beneficios, como el calcio a nuestros huesos, es la leche entera. Esta modalidad también puede conllevar una subida de colesterol, por lo que siempre es recomendable optar por opciones semidesnatadas o desnatadas.
Bebidas alcohólicas

Para evitar que nuestro colesterol se dispare también sería bueno no ingerir muchas bebidas alcohólicas. Por lo general, el alcohol nunca es bueno para nuestro organismo, sobre todo si se toma en grandes cantidades, pero en el caso que nos ocupa su consumo en exceso de forma regular provoca un aumento del colesterol y los triglicéridos. Vamos, que tomar una copa de vez en cuando, sobre todo en ocasiones señaladas, no es malo, pero si es con frecuencia se puede convertir en un hábito perjudicial que aumenta además la presión arterial y el riesgo de sobrepeso o diabetes.
Evitar los batidos

Otro producto que también sorprenda como enemigo del colesterol son los batidos, especialmente los de chocolate o vainilla. El motivo principal de no hacer mucho uso de ellos es que suelen contener un importante nivel de grasas saturada, lo que puede provocas un aumento del colesterol LDL y un descenso del HDL. Eso sí, como siempre suele haber excepciones, no todos los batidos son malos para este tema que nos ocupa y preocupa ya que los de frutas naturales son beneficiosos en caso de hipercolesterolemia, es decir para combatir esta enfermedad de la que estamos hablando.
El café

Y ahora, en esta lucha contra el colesterol, llegarían quizás dos de las adicciones de las que mucha gente dice a diario que no puede prescindir, el café y las bebidas azucaradas. Tomar el primero de forma abusiva (muchas personas aseguran que ingieren más de dos a lo largo de una jornada, como por ejemplo tras cada comida) también puede llevar a la hipercolesterolemia, por la presencia de un compuesto llamado cafestol. Igualmente, cuánto menos bebidas azucaradas consumamos, mucho mejor no sólo para luchar contra el colesterol sino para la salud en general, ya que también pueden ayudar a producir sobrepeso.





































































































