Las croquetas son uno de esos aperitivos que no pueden faltar en cualquier bar o restaurante, desde las más clásicas y tradicionales hasta las más innovadoras y con novedosas mezclas de ingredientes en el relleno, para todos los gustos. Pese a ello, son muchos los que creen que no hay nada como hacerlas en casa, sobre todo si te quedan bien, y por eso aquí vamos a intentar dar algunos consejos para que puedas conseguirlo. Y es que para disfrutar preparándolas en casa hay que tener bastante control del proceso, partiendo siempre de la base de que nos saldrán más ricas conforme más las practiquemos. La cuestión al final es que cada cual tenemos un gusto personal pero en general se busca que sean lo más cremosas posible por dentro, que no sean unos mazacotes.
La harina justa para las croquetas

Si queremos que las croquetas tengan una cremosidad única hay que cocinar la bechamel con un poco de paciencia porque lleva su tiempo, y la receta que vamos a mostrar es muy sencilla y queda perfecta y sin grumos. La gran duda quizás sea la proporción de harina de harina que debemos emplear. Si tienes prisa y no te importa elaborar unas croquetas más tipo «mazacote», o simplemente es la primera vez que vas a prepararlas y quieres que cada paso sea más sencillo y corto, en vez de 80 gramos de harina puedes subirla hasta 100, 120 o incluso 150 gramos.
Ingredientes para la bechamel de croquetas

Para hacer la bechamel de nuestras croquetas tampoco vamos a necesitar muchos ingredientes, y además la mayoría los vamos a tener ya en casa, por lo que no precisaremos perder tiempo en ir a comprarlos. Los que nos servirían en este caso serían un litro de leche, 80 gramos de harina, 100 gramos de mantequilla, una pizca de nuez moscada, sal, y 250 gramos de «lo que sea», siempre ya cocinado (excepto el jamón, que se utiliza tal cual) y cortado en trocitos o desmenuzado: pollo, jamón serrano, carne de cocido, bacalao u otros pescados, verduras o setas, por ejemplo.
Primeros pasos de la receta

El primer paso para la bechamel de las croquetas hay que poner la mantequilla en una olla mediana, y a fuego suave. Cuando se haya derretido se aparta del fuego y se echa la harina, mezclando rápidamente con unas varillas para que se forme una pasta homogénea y no quede ningún grumo de harina. Se vuelve a poner la olla a fuego suave y se cocina 2 minutos para que la harina deje de tener sabor crudo. Luego se añade un poco de leche (medio vaso, unos 100 ml) y se sigue mezclando bien, y cuando se haya integrado todo (será en unos pocos segundos), se añade el resto de la leche y no se deja de remover con unas varillas para que no se se pegue en el fondo ni se formen grumos. Recuerda tener el fuego suave.
Trucos para que todo salga bien

Como en todos los platos, en la bechamel de las croquetas también hay trucos que nos ayudan a que todo salga perfecto. Uno sería tener la leche previamente templada o al menos a temperatura ambiente (nunca fría) para que se integre bien y no se formen grumos. Luego se añade una pizca de nuez moscada y también un poco de sal. Con este truco se evitan grumos y se logra que tenga el suficiente espesor. Hay que removerla de forma continua a fuego suave durante unos 20-30 minutos (incluso 40 si el fuego está muy flojito), hasta que al remover se hagan surcos que se sigan viendo durante varios segundos. Como el tiempo dependerá de cuanto de suave tengas el fuego o cuanto de grande o pequeña sea la olla que estés utilizando, ten paciencia y espera a que espese para conseguir el resultado más cremoso.
Finalización de la receta

Para completar la bechamel de las croquetas, y cuando ya esté casi lista, sólo quedaría añadir el «lo que sea» del que hablamos en los ingredientes y mezclarlo todo bien. Es conveniente probar la mezcla un poco por si hay que rectificarla de sal. Ya solo quedaría verter la masa de las croquetas en otro recipiente y dejarla enfriar tapada en contacto con papel film para evitar que se le forme costra. Después hay que esperar a que se enfríe del todo para dejarla en la nevera. Otro truco es dejarla reposar una noche entera en la nevera ya que así vas a poder darle forma a esta bechamel cremosa de manera muy sencilla y sin pringarte.

















































































María Patiño siempre con la misma marca




















