Siete años después de su final, ‘El mentalista‘ sigue contando con una legión de fieles en nuestro país. El que no la ve en TNT lo hace a través de la plataforma HBO Max, donde se pueden contemplar sus siete temporadas y sus 151 episodios. En todas ellas, su gran protagonista fue Patrick Jane, el personaje al que daba vida Simon Baker, que permaneció fiel al mismo hasta que la CBS decidió poner fin a la ficción, algo que hoy en día es muy difícil de encontrar, sobre todo en el panorama internacional. En las siguientes líneas vamos a intentar descubrir qué argumentos tenía esta serie para que todavía hoy en día cuente con tantos adeptos.
Quién era ‘El mentalista’

La historia de ‘El mentalista‘ giraba en torno a Patrick Jane (Simon Baker), un psíquico que se trabajaba apareciendo en programas de televisión y que ve cómo su vida cambia cuando en una de sus intervenciones calumnia a un asesino en serie conocido como Red John (John el Rojo en la versión de España) y éste, en venganza, asesina cruelmente a su esposa e hija. A partir de entonces, Patrick decide no ser más un psíquico sino utilizar sus dotes excepcionales de observación, combinadas con sus habilidades de hipnosis, prestidigitación e ilusionismo, para colaborar como asesor en el Buró de Investigación de California (CBI en inglés), en la unidad dirigida por la agente Teresa Lisbon (Robin Tunney), en búsqueda de la persona que mató a su familia y le destrozó la vida.
El romance de ‘El mentalista’

Esa relación en ‘El mentalista’ entre Patrick Jane y la agente Teresa Lisbon dotaba a la serie no sólo de acción y de misterio sino también de un tono romántico que está presente en la misma hasta el final, con el feliz y esperado romance final entre ambos. El flechazo del principio termina cristalizando en una cada vez más estrecha relación que termina como suelen terminar todas las series o cintas llamadas ‘de amor’, lo que hace que el círculo de posibles telespectadores se vaya ampliando.
Por qué ver la serie

‘El mentalista‘ es la demostración más palpable de que una idea sencilla, realizada con profesionalidad y solvencia, puede ser un buen producto que nos proporcione un entretenimiento de calidad. Todo ello sin obligarnos a realizar un trabajo mental excesivo al llegar a casa. Para muchos telespectadores era el plan ideal al llegar a su hogar y relajarse del estrés diario, ya que esta ficción, creada por Bruno Heller para el canal de televisión estadounidense CBS, combinaba una trama inteligente con una narración tan sencilla como efectista. Sin alardes, pero con todo lo que se le puede pedir a una serie.
Sus audiencias

A ‘El mentalista‘ le ayudaron sin duda las audiencias que logró desde el primer momento para poder tener tan larga vida. En Estados Unidos, su primera temporada tuvo una audiencia media de 15,6 millones de espectadores, y esa cifra, por encima de los 15 millones, se mantuvo durante las dos temporadas siguientes. Sus peores registros fueron los de la sexta temporada, con 9,7 millones de media, y aún así reflotaron en la última, con 10,8 millones. En nuestro país se estrenó en La Sexta y la cadena del grupo Atresmedia también obtuvo buenas cifras, ya que se estrenó con 1,7 millones de audiencia y una cuota de pantalla del 9,1 por ciento, datos más que buenos para esa casa. A lo largo de todas las temporadas nunca bajó de ese número de telespectadores, e incluso en dos de ellas, incluida la última, superó el 1,8 millones.
Cosas a favor

Entre las cosas favorables de ‘El mentalista‘ estaba sin duda su personaje principal, Patrick Jane, que, a pesar de haber perdido a toda su familia y estar torturándose continuamente por ello, es simpático, se deja querer y consigue caer en gracia al espectador. Por otra parte, los personajes secundarios suplían la falta de química entre los protagonistas, que quizás sea uno de los pocos fallos en el planteamiento de la serie. A falta de atracción entre Jane y Gisbon, los responsables de la serie se sacaron de la manga un continuo «tira y afloja» entre Grace y Rigsby, mientras que Cho, otro de los agentes, producía unas situaciones muy divertidas cada vez que interaccionaba con el protagonista. Otra ventaja era que los espectadores pueden disfrutar perfectamente de un episodio sin haber visto los anteriores, y por último la cadena en la que se emitió en Estados Unidos. Y es que en muchos sitios especializados de televisión bromean diciendo que, en lugar de apagar la televisión, la gente de aquel país simplemente sintoniza la CBS y la deja funcionando.





















































































































