En RTVE, por mucho que la mayoría de sus trabajadores lo sean por oposición, nunca se puede estar tranquilo con tu puesto de trabajo. Si no te puedes ir a la calle lo que sí puedes es quedarte sin el trabajo con el que estás disfrutando, sobre todo delante de las cámaras. Por eso cuando las audiencias empiezan a ser negativas y empieza el runrún en los medios sobre el futuro del espacio, no es raro que una persona, por mucha experiencia que lleve acumulada en su currículum, acabe por perder los nervios. Eso sí, lo normal es hacerlo en la intimidad, y no en plena labor, como le ocurrió la pasada semana a una reputada presentadora de la casa.
Una presidenta en RTVE

María Casado lleva en RTVE desde 1999, cuando comenzó su andadura en los servicios informativos de Radio 4, de RNE. Con el tiempo se ha ido convirtiendo en uno de los rostros más populares del panorama nacional. A sus 43 años, esta barcelonesa, licenciada en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona, ha realizado prácticamente toda su carrera profesional en esa casa y, desde 2018, es la presidenta de la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión y del Audiovisual. De 2016 a 2020 fue directora adjunta y presentadora de ‘La Mañana’ de La 1. Ha sido además presentadora y editora de ‘Los desayunos de TVE‘, presentadora del Telediario Fin de Semana, copresentadora de ‘Informe Semanal‘, y presentadora de espacios como ‘El debate de La 1‘ o ‘59 segundos‘, entre otros.
Toda una estrella de RTVE

Pues a toda una estrella de RTVE como María Casado es a quien la pasada semana le ocurrió algo que, como mucho, sólo se espera ver en alguien sin ninguna experiencia. José Sacristán, Beatriz Luengo, Yotuel, Raquel Sánchez Silva y Pedro Ruiz fueron los invitados que cruzaron el umbral de ‘Las tres puertas’ de La 1 de TVE, el programa que presenta y dirige María Casado, que primero se sentó primero con la presentadora de ‘Maestros de la costura‘ para recordar cómo ambas empezaron en informativos y descubrir cómo le han marcado los formatos de viajes a su invitada. Tras ella, habló con el ganador del Goya de honor sobre el cine de antes y el de ahora. Y seguidamente, cruzó otra puerta para encontrarse con la pareja artística y sentimental formada por los dos cantantes que hablaron de cómo nació su amor en Un paso adelante. El «problema» surgió con su último invitado.
Su abatimiento ante las cámaras

Para acabar, Casado se sentó con otro clásico de RTVE como Pedro Ruiz con quien reflexionó sobre el momento por el que pasa la televisión. El veterano humorista, que llevaba mucho tiempo sin aparecer en pantalla, reapareció para dar su opinión sobre la evolución catódica y la programación de las televisiones generalistas. Fue en ese instante cuando la presentadora se hundió por completo cuando su invitado, recordado aún en esa misma casa por espacios como ‘Estudio estadio’ o ‘La noche abierta’, invirtió la entrevista y preguntó a su anfitriona si había algo que le preocupara. Ella se emocionó y confesó lo siguiente: «Bueno, este programa», al tiempo que se derrumbaba por no saber cuál va a ser el futuro del formato.
Cómo llorar por sorpresa ante las cámaras

La presentadora de RTVE no pudo contener las lágrimas, mientras Pedro Ruiz, intentaba animarla, «sonríe. Es mucho más difícil desintoxicar que intoxicar. Los medios ahora ofrecen más dinero por ensuciar que por limpiar. Te ofrecen un montón de dinero por meterte en una isla y hacer no sé qué cosas. Pero por limpiar les parece mucho más fácil. No, señores, es mucho más difícil limpiar que ensuciar. Y tiene mucho más mérito. Este programa limpia. Tendrá la audiencia que tenga, pero los números no son el alma de la vida«.
Mentira piadosa

Por esas experiencias vividas en RTVE, Pedro Ruiz le llegó a decir a su anfitriona hasta una pequeña mentira piadosa, asegurándole que los números no cuentan, «no son el alma de la vida». Por mucho que no deberían serlo, al menos en una cadena pública como TVE, lo cierto es que esa casa también mira el tema de las audiencias, aunque no dependa de ellas para financiarse, y de ahí, por ejemplo, que haya comprado los derechos de la próxima final de la Liga de Campeones de fútbol, o incluso una buena parte de los de los encuentros del próximo Mundial de Qatar. Al menos María Casado dejó de llorar.

















































































































