Isabel Preysler acaba de cumplir 67 años. La filipina mundialmente más conocida del mundo celebró el día 18 de febrero su aniversario. En el pastel que le servían ponía 67 años, pero la Preysler está igual o mejor que cuando tenía 47. El cirujano que la opera se merece un premio o una distinción. Con solo algunos retoques ha conseguido perder gran parte de expresividad, pero también ganar tiempo a las arrugas.
Isabel está casi cambiando de década, pero siendo una jovencita de corazón. Con su nuevo novio, que pasa de los 80, pero le quedad mucha cuerda por delante, Vargas Llosa, emprende una nueva etapa de su vida. Le damos un buen repaso a la Preysler en su mejor momento.
Isabel Preysler, una abuela muy molona

Preysler se estrena de abuela de gemelos y amplía así su prole. Enrique y Ana le han dado un regalo de cumpleaños anticipado. Por fin, su hijo pequeño la ha hecho abuela y además por partida doble. Ha tenido que esperar unos cuantos años hasta conseguirlo. Isabel no perdió el tiempo fue madre joven, pero sus hijos no la han seguido.
Los hijos de Chábeli fueron los primeros en llegar a este mundo. Tenían a la abuela más joven del planeta. Isabel puede presumir de parecer la hermana mayor de su hija. Chábeli con 47 años está mucho más envejecida que su madre. Una al lado de la otra parecen dos personas totalmente distintas.
Un referente generacional
Isabel Preysler es un auténtico referente para todas las mujeres de más de 60 años de este país. La conocimos hace décadas cuando se casó con Julio Iglesias. Era entonces una niña que salía de colegio y se casaba con uno de los hombres más deseados del planeta. Con él aprendió el valor de convertirse en una estrella mediática.
Las primeras entrevistas que concedió siendo la esposa de Julio, le abrieron por completo los ojos. Isabel no quería ser una más del montón. Era una mujer que había nacido para ser el centro de atención por excelencia. Tres hijos y un divorcio después siguieron con su vida, mejorando día tras día.
Isabel es una mujer con mucho amor
Si hay algo que han marcado estos 67 años ha sido el amor hacia sus parejas. Isabel ha tenido tres maridos y cinco hijos. Parece que el tiempo por fuera no pase, pero por dentro tiene una larga lista de heridas. El amor que ha sentido por sus maridos la ha llevado hasta lo más alto. Isabel no quiere estar sola.
Ha sido divorciada y viuda, pero jamás ha querido estar sola. La reina de corazones tiene un referente común. Todos son hombres importantes que la han tratado como una auténtica princesa. Su exotismo y esa manera de comunicarse han sido determinantes para hacerla destacar entre los hombres.
¿Qué tendrá la Preysler?
La belleza de Isabel Preysler es algo innegable. A lo largo de los años se ha convertido en un auténtico icono de la moda. Ministros, cantantes, marqueses y escritores han caído rendidos a sus pies. Isabel tiene algo que la hace destacar. Sus medidas podrían ser la de cualquiera. Unos rasgos un tanto orientales y mucha clase.
La leyenda de la mujer que ha enamorado a quien ha querido sigue viva. A sus más de 60 años donde ha puesto el ojo ha terminado en una relación estable. Es difícil resistirse a sus palabras o a su forma de moverse. Es una gatita que sabe camelar muy bien a sus conquistas, el último un premio Nobel.
La inteligencia le cautiva
El prestigio social no es lo único que motiva a Isabel Preysler también le suele poner bastante una buena carrera a sus espaldas. Excepto con su primer marido, que solo era un cantante famoso, Isabel se ha decantado siempre por la inteligencia. Parece que es uno de los requisitos para ocupar su corazón.
Vargas Llosa es lo máximo en su carrera sentimental. Isabel ha conseguido lo que muy pocas mujeres en este planeta, estar con todo un premio Nobel. Hacía décadas que se conocían, pero no fue hasta que Isabel enviudó, cuando la relación se consolidó. Nacía de esta manera una de las más grandes historias de amor jamás contadas.
Dos almas que se encuentran
La historia de amor de Isabel y Mario podría formar parte de una de las novelas del escritor. Vargas Llosa se casó muy joven con su prima. Él nunca había conocido el amor. Su matrimonio era fruto de una especie de acuerdo que se había gestado hacía décadas en su Perú Natal. Isabel era una hija de terratenientes filipinos.
Estas dos almas estaban separadas por miles de kilómetros de distancia y unas vidas totalmente distintas. No hay nada imposible para el amor y cuando dos almas están destinadas a encontrarse lo hacen. Isabel y Mario se encontraron, se vieron, se gustaron y tuvieron que esperar décadas hasta poder estar juntos.
Isabel Preysler no conoce límites
La filipina más internacional no conoce límites. Al igual que está dispuesta a hacer lo que sea necesario para sentirse en plena forma, también hace lo mismo en el amor. Observa y espera hasta que llega su turno. Sabe que el tiempo juega a su favor. Durante estas últimas décadas ha estado potenciando su belleza.
En los últimos años en lugar de envejecer ha rejuvenecido. Puede que sea ese amor que envía al universo el que la devuelve a sentirse como una niña. La Preysler nunca se rinde y sigue fiel a sus deseos. Mario Vargas Llosa es la última de sus conquistas, aunque conociendo a la filipina no sabemos si será el último.










































































































