José María Íñigo ha muerto a los setenta y cinco años. Así lo ha confirmado la periodista Pepa Fernández en el programa No es un día cualquiera de RNE, donde José María colaboraba. La desdicha se habría producido durante la madrugada del viernes al sábado debido a complicaciones coronarias tras luchar contra una enfermedad. Hacía semanas que su estado se había visto agravado y el triste desenlace no ha sido una sorpresa. Se trata de una fatal noticia para el mundo del periodismo, donde José María alcanzó cuotas de innegable popularidad. Un hito de la televisión que ahora se apaga.

Fue en la década de los setenta cuando, gracias a programas como Fiesta, Directísimo o Estudio Abierto, Íñigo se convirtió en el rostro de Televisión Española. Su inconfundible voz y su aspecto físico, con su bigote característico, hicieron que su trayectoria profesional abarcara todo tipo de registros. Tanto es así que, incluso, fue presentador de Supervivientes en Telecinco. Un trabajo que le sirvió para acumular nuevas experiencias.

La voz de Eurovisión

Las mismas que recogió gracias a que también fue comentarista de Eurovisión durante los años 2011 y 2017. Su capacidad para saber las puntuaciones antes de que se produjeran y su estilo le hicieron valedor del título al mejor comentarista del certamen tras la muerte de José Luis Uribarri. Pero Íñigo también fue un hombre de radio. Fue gracias a El gran musical como acarició el éxito por primera vez. Luego llegaría la creación de Los 40 principales.

En los últimos meses, José María colaboraba en el programa Hora Punta que Javier Cárdenas conduce en TVE y donde daba una continua lección de periodismo, naturalidad y maestría. Descanse en paz.

José María Iñigo, luces y sombras en televisión