Felipe VI no puede más. La última semana ha sido de alto voltaje en su casa, y no ha tenido ni un solo minuto en el que poder desconectar de la enorme crisis institucional que se ha creado en torno a la Casa Real. El Rey, cansado ya de todo esto, ha conseguido encontrar la salida a todo el embrollo, aunque para ello se haya tenido que morder la lengua en muchísimas ocasiones en tan solo una semana.
Felipe VI vuelve a la normalidad de su agenda

Tras una complicada semana que no se la desearía ni al mayor de los republicanos, Felipe VI ya ha vuelto a la normalidad. O, al menos, eso parece. Ayer asistió, de nuevo, a un acto oficial que, casualmente, le llevó de vuelta a Cataluña. Allí sigue sin ser bien recibido, algo con lo que ya contaba, pero incluso la amarga bienvenida que ha tenido en Barcelona le ha permitido respirar aliviado.
Y todo después de una semana en la que conciliar el sueño ha tenido que ser muy complicado en Zarzuela. Y todo, por los desdenes de su mujer y Reina de España. Una especie de discusión, que se hizo pública, y que no ha dejado indiferente a nadie. La semana, sin duda, en la que menos ha dormido y en la que más ha tenido que trabajar de puertas para adentro Feliple VI.
Felipe VI, ignorando a Letizia, y trabajando para atajar el problema

El hecho de que el vídeo haya dado la vuelta al mundo ha sido uno de los motivos por los que Casa Real ha querido intentar atajar el problema lo más rápido posible. Sin duda, una gran cantidad de cabezas pensantes se pusieron manos a la obra para ver cómo se podría solucionar esto. Mientras, por detrás, como siempre, Letizia intentaba inmiscuirse y dejar su impronta en todo lo que se hace desde palacio. Pero todo apunta a que ella no entró en la conversación.
Día y noche, Felipe VI tuvo que ver cómo se podría solucionar el problema del que todo el mundo ha estado hablando durante la última semana. Una imagen que, sin duda, avergüenza en palacio y que desearían que jamás hubiera visto la luz. Sin embargo, a Felipe se le encendió la bombilla para saber exactamente cómo solucionar el problema.
Lo primero, la vergüenza de Letizia

Una de las cosas que, desde Casa Real, tomaron adecuado hacer fue tomarle el pulso al pueblo, sabiendo que este se había puedo mayoritariamente del lado de la reina Sofía. Por ello, Letizia, la pasada semana, tuvo que enfrentarse a los abucheos del pueblo, cuando asistía a un acto oficial, tanto a la entrada como a la salida. Sin duda, un momento bochornoso para la Reina de España, y con el que pretendían que aprendiera la lección.
Unas horas en las que Letizia comprendió la gravedad de lo que había hecho, y que sirvió, de paso, de escarmiento para no conseguir que estas cosas volvieran a suceder. Sin embargo, la Reina es como es, y cambiarla es casi imposible. Felipe VI lo sabe, y tenía que solucionar la crisis institucional a pesar de todo.
El momento ideal para solucionarlo

El problema que había salido a la luz no era institucional en cuanto a la Casa Real se refiere, sino sobre todo familiar. Por lo tanto, habría que aprovechar otro momento de dicha índole para solucionarlo. Parece que el calendario se lo habían organizado expresamente para ello, ya que el sábado conocíamos la noticia de que el rey Juan Carlos I se sometía a la intervención que tenía programada. Y era la ocasión perfecta para organizar el reencuentro idílico.
Una ocasión así no se les presenta todos los días, y podía ser el momento perfecto para conseguir recuperar la imagen de familia idílica y feliz ante las cámaras. De hecho, lo consiguieron, aunque si que hubieron personas que se dieron cuenta de un pequeño detalle que demostraba que todo aquello era, en realidad, fingido.
La llamativa imagen de la Familia Real

Este fin de semana hemos visto en cuatro ocasiones a todos los miembros de la Familia Real, con permiso de Juan Carlos I. Letizia, Felipe y Sofía acudían por primera vez el sábado por la tarde, y repetían el acto el domingo tras la hora de la comida, acompañados esta vez de la infanta Sofía y la princesa Leonor. Las sonrisas llegaban de una oreja hasta la otra, mientras Letizia les daba órdenes por las espaldas a la princesa Leonor, mediante toquecitos con el bolso.
Toda la familia lucía feliz y radiante, aunque las sonrisas parecían ligeramente forzadas, pero Felipe VI había conseguido lo que se proponía: ofrecer al pueblo imágenes en las que se mostrara una familia unida. Sin embargo, lo que la realidad desvela es mucho más triste y desolador que esta estampa.
Felipe VI y sus problemas de alcoba

Si algo siempre se ha mantenido en secreto han sido los secretos de alcoba que se esconden en el dormitorio de Felipe VI y Letizia. Sin embargo, no es difícil imaginar que estos días no han pasado por unos buenos momentos. A pesar de tener que afirmar, el fin de semana ante las cámaras, que «todo está bien», Felipe VI sabe perfectamente que en realidad no es así.
La crisis, de hecho, puede que le haya pasado factura al matrimonio, hasta tal punto que los rumores de divorcio real, incluso, han crecido y mucho. No sabemos si llegarán hasta tal punto, pero lo cierto es que Felipe VI ha tenido que demostrar en esta ocasión todo lo que ha aprendido de su madre, de morderse la lengua en público, mientras que los problemas no dejan de llegar dosificados a la opinión pública.































































No es nada extraño para ninguno de nosotros el saber que la relación de los Reyes eméritos no es, ni mucho menos, idílica. Desde hace muchísimos años es sabido que la relación entre los eméritos es bastante tensa y, además, va por épocas. Hay momentos en los que sí que intentan mantener una convivencia, mientras que en otros, deciden separarse temporalmente, tiempo que Sofía suele invertir en viajes a Londres.























