A quién no le apetece una ensalada ahora que llega el buen tiempo. Si en otras épocas del año sirve la mayor parte de las veces como acompañante de cualquier otro plato caliente, ahora nos puede servir como principal de cualquier comida. Sobre todo si, como es en el caso de la receta que nos ocupa, la que vamos a realizar con garbanzos. Hay que tener en cuenta que las legumbres son muy importantes en nuestra alimentación y por ello tienen que estar presentes todas las semanas, a ser posible incluso en 2 o 3 raciones, en cualquier menú semanal. Por ello, una buena opción, ligera y rápida, es hacer ensaladas, que admiten muchas variaciones.
El aporte del garbanzo a la ensalada

Lo bueno de hacer una ensalada con garbanzos es que éstos, además de ser una legumbre indispensable en los pucheros tradicionales, destacan por ser una fuente destacable en hidratos de carbono de absorción lenta, que producen una asimilación gradual de la glucosa, lo que evita el desequilibrio de los niveles de azúcar y genera una energía constante. Son muy proteicos, pero al mismo tiempo, muy pobres en grasas saturadas y ricos en fibra, por lo que contribuye a regular el colesterol. Su riqueza en fibra mejora el tránsito intestinal y contribuye a que la absorción de los hidratos de carbono sea todavía más lenta. Además tienen muchos minerales, fósforo, hierro y magnesio y es muy rico en vitaminas B1, B6 y ácido fólico.
Ingredientes de la ensalada

Hacer una ensalada de garbanzos se puede decir que es una de las recetas más fáciles que hay. Para ello necesitaríamos como ingredientes media cebolla, un pimiento rojo y un pimiento verde (tamaño medio), 400 gramos de garbanzos cocidos (también se puede coger en cualquier tienda un bote en el que vengan en conserva), 250 gramos de tomates cherry, 2 latas de atún en aceite o al natural (de 80 gramos aproximadamente) y aceitunas (este elemento es opcional). Además, para hacer la vinagreta precisaríamos también un huevo cocido, 150 gramos de aceite de oliva virgen extra, 50 gramos de vinagre de vino, sal y pimienta.
Preparación de la vinagreta

Para hacer una buena ensalada de garbanzos el primer paso que tenemos que hacer es la preparación de la vinagreta con la que la vamos a acompañar. Para ello en un bote pequeño con tapa se añade el vinagre junto la sal y pimienta, se cierra el bote y se agita bien. A continuación se añade el aceite de oliva virgen extra, se agita de nuevo para unir todos los ingredientes, y se reserva. Después hay que cocer el huevo durante 11 minutos, se le retira la piel con cuidado y se añade el huevo cortado en trocitos a la vinagreta, que entonces reservamos.
Cómo finalizar la receta

Una vez que tenemos hecha la vinagreta de nuestra ensalada de garbanzos, para acabarla hay que poner éstos en un bol; se cortan en trocitos pequeños el pimiento rojo, el pimiento verde y la cebolleta, se introducen al bol y se mezclan bien. Luego se añaden también los tomate cherry cortados en 4 trozos cada tomate y entonces será el momento de incorporar las dos latas de atún escurrido. Si a los comensales les gustan las aceitunas también se pueden añadir en este momento, cortadas eso sí en trocitos. Se mezclan bien todos los ingredientes y, antes de servir, se aliña con la vinagreta que hemos preparado. Todo muy fácil de preparar, saludable y muy sabroso, por lo que difícilmente se quedará mal con los familiares o invitados.
Otras modalidades

Dentro del género de las ensaladas con garbanzos se puede decir que hay muchas modalidades. Una que merece la pena es la que lleva además atún y se sirve en pan de pita. Colocar la mayonesa, el zumo de limón, la sal y la pimienta en un tazón y mezclar. Para ello precisaremos ¼ de taza de mayonesa; 2 cucharadas de zumo de limón; sal y pimienta; 400 g de garbanzos cocidos; 2 latas de atún (de 80 g) en aceite de oliva, escurridos; 1 cebolleta, cortada muy fina; 2 cucharadas de perejil picado; 80 g de hojas de rúcula; aceite de oliva virgen extra y pan de pita. Para hacerla se agregan los garbanzos, atún, cebolleta y el perejil y se revuelve para mezclarlo. Luego se rocía la rúcula con aceite de oliva, se sazona con sal y pimienta y se coloca en la ensalada cremosa. Sin duda muy recomendable, aunque también hay muchas opciones.