Aznar-Botella son dos de los apellidos más conocidos de este país. Recientemente esta célebre y política pareja ha cumplido 40 años de feliz matrimonio.
Desde que empezaron su noviazgo, apenas unos meses antes de su boda, han tenido muy claro que su misión en la vida era vivir de un sueldo público. Funcionarios y políticos han sabido jugar muy bien sus cartas.
Jóvenes estudiantes

Ana Botella y José María Aznar tenían en común su pasión por las leyes. Eran compañeros de facultad y de curso, antes de que el amor llegue a su vida. La Universidad Complutense de Madrid fue el escenario en donde se gestó una pareja de intereses. Entre leyes y libros emprendieron una relación romántica.
José María vio en Ana a una mujer ambiciosa con quien compartía los mismos ideales. Durante el viaje de fin de curso es cuando se decidieron a emprender una relación seria. Llegaron a Grecia y de allí volvieron prometidos. La boda se produciría inmediatamente después de la graduación.
Funcionarios oficiales

Antes de casarse tenían que buscar la forma de independizarse, por aquel entonces la falta de funcionarios era evidente. Corría el año 1977 y era el momento en que las estructuras del estado empezaban a cambiar. Ana aprobó la oposición a Técnica de la Administración Civil consiguiendo un suelo de 540 euros del momento, toda una fortuna.
Con el sueldo de Ana, podían vivir cómodamente, mientras José María estudiaba para sacar sus propias oposiciones. Vivían en un apartamento de 30 metros cuadrados en el Paseo de La Habana. Era la primera vez que convivían y que pasaban tantas horas juntos, parece que no fue demasiado fácil la convivencia.
Curso de inspectores

Mientras Ana proporcionaba el sueldo principal de la casa, José María se decantó por ser inspector, curso en el cual conoció a muchos de sus compañeros de partido. En los pupitres se posicionaban entre otros, Miguel Blesa. El matrimonio se hizo muy amigo y desde entonces conservaban una gran amistad hasta el día de su muerte.
Blesa y Aznar pidieron su plaza en Logroño. Ana se trasladó allí después de que participará en un concurso de traslados. Faltaría poco para que ambos empezaran a militar en Alianza Popular un partido que les ofrecería grandes alegrías y penas en un futuro. En Logroño la pareja se convirtió en padres.
Padres ejemplares

Una de las primeras misiones del matrimonio era empezar a procrear. Un año después de aprobar las oposiciones en 1978 tuvieron a su primer hijo José María Junior y dos después a su hija Ana. La parejita ya estaba completa e inundaba de amor, la casa de una de las familias más poderosas de Alianza Popular.
En 1980 ambos estaban asentados en Madrid, con una carrera de funcionarios consolidada y con plaza propia. Desde la capital de España, Aznar empezó a ver crecer su poder en el partido donde militaban. En 1987 fue llamado a ocupar el cargo de presidente de Castilla y León, Ana sería su primera dama ideal.
Carrera política

Con la presidencia de Castilla y León se abría la puerta para que se gestará un matrimonio mediático. Ana y José María estaban dispuestos a aprovechar cada nuevo reto que tenían por delante. Se trataba de una manera de obtener mejores beneficios, lejos de su vida de funcionarios convencionales.
Después de la crisis de Alianza Popular. Manuel Fraga uno de los históricos de este país, pidió a Aznar que se pusiera el frente del Partido Popular de reciente creación. Ponía al que sería emblema del partido en su silla. El camino hacia la presidencia de España estaba cada vez más cerca para ellos.
Matrimonio mediático

Con la llegada a la presidencia del nuevo partido Aznar se enfrentó a serios problemas. Un atentado lo dejó tocado, pero también le sirvió para afianzar su amor. Ana fue enseguida a ver a su marido, quien le prometió que nada acabaría con su matrimonio, estarían juntos para siempre.
Como jefes de la oposición y como presidente, fue un matrimonio muy mediático. Ana no quería ser una primera dama como las demás, lejos de los focos. Cobraba cada vez más protagonismo en la prensa y en las revistas del corazón. También quería tener su espacio político, que más adelante conseguiría.
Austeridad pública

Según su biografía, Ana entró en la Moncloa, recortando gastos. Un 35% en personal de la residencia e impuso ciertas restricciones. Era lo que pedía la sociedad del momento. Además, dicen que se llevaron sus propios muebles al palacio, para no encarecer las primeras facturas presenciales.
Nada que ver con el final de su ciclo. Con la boda de su única hija en el Escorial, frente a más de mil personas. Querían despedirse por todo lo alto. Siendo una de las familias más importantes que hay en este país. Mediáticos y siempre presentes en determinados actos, los Aznar celebran su 40 aniversario de boda.

































































































































