No es ningún secreto que en los intramuros de Casa Real se esconden historias para no dormir. Lejos de los jardines de Zarzuela, una madre y una hija comparten un dolor que arrastran hasta nuestros días.
Doña Sofía sintió un enorme ilusión cuando el primer hijo que trajo al mundo se trató de una niña, Elena. Pese a que el príncipe Felipe es el niño de sus ojos, y sobre él llegó a declarar «estoy enamorada de mi hijo», su verdadera debilidad es Elena, con quien comparte una fluida relación y en estos días, algo una situación que las une más que nunca.
El intermitente amor de Juan Carlos y Sofía

Según narran las crónicas de la época, la historia de amor entre don Juan Carlos y doña Sofía estaba basada en una instancia superior, básicamente urdida por Francisco Franco. Poco de color rosa tuvo esta unión entre futuros Reyes. Eso sí, los inquebrantables hombros de la reina doña Sofía han soportado carros y carretas, un compromiso que adquirió con la Monarquía y sobre todo, con España.
Mientras tanto, no revelamos nada nuevo si afirmamos el Rey Juan Carlos I ha hecho de su capa un sayo. Lo ocurrido en Botsuana ya sucedió anteriormente. Ambas escapadas tenían nombre de mujer: Corinna Larsen (anteriormente zu Sayn-Wittgenstein) y Marta Gayá. Un día, la reina Sofía, cansada de de las humillaciones de su marido, quiso escapar. Preparó a sus hijos y los cuatro emprendieron camino a Madrás, donde vivían su madre y su hermana…
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Doña Sofía, lejos de Casa Real
La llegada de Letizia al imponente palacio de la Zarzuela marcó un antes y un después en el ritmo normal de Casa Real. Pero seamos honestos, no fue únicamente la presencia de la experiodista lo que hizo que se resquebrajan los cimientos del emblemático e histórico lugar.
En estos días, doña Sofía vive a caballo entre Londres y Grecia. La capital inglesa, como lugar de residencia puntual, y Grecia, su tierra natal, porque según Pilar de Arístegui, la autora de su libro ‘Sofia. La Reina’ (La Esfera de Libros): «El mar está presente en la vida de Doña Sofía. Sus momentos más felices, donde su espíritu se amplía y respira mejor, son junto al mar». En los tiempos en los que la madre del Rey Felipe pasa sus días en Zarzuela, apenas puede ver a sus nietas por expreso deseo de doña Letizia, un dolor que cala hondo en una Reina cuya opinión y mandato hoy es mas vulnerable que nunca.
La infanta Elena, también lejos de Casa Real

A estas alturas del partido, la infanta Elena es una mujer absolutamente independiente. No es este el dolor al que hacemos referencia. La hija mayor de los Reyes Eméritos se desvinculó de los actos oficiales de Casa Real cuando en 2007 comunicó el cese temporal de la convivencia con el que fuera su marido, Jaime de Marichalar.
Dos años después del anuncio de Casa Real, el matrimonio firmaría el divorcio de mutuo acuerdo. Según revela la escritora Ana Romero en el libro ‘El Rey ante el espejo’, Jaime de Marichalar «es una mala persona», y no estaba dispuesto a ser «un segundón»: «Marichalar se creía el padre del futuro rey de España (Felipe Juan Froilán), sobre todo en la época en la que se rumoreaba, sin fundamento alguno, que el príncipe Felipe era gay. Después (con la boda de Felipe y Letizia) perdió el interés». No hay ninguna duda de que la figura de Jaime de Marichalar en Elena supuso un cambio a mejor en un sinfín de aspectos.
Jaime de Marichalar se negaba a ser un segundón

El inicio del romance entre la infanta Elena y Jaime de Marichalar fue difícil. Al aristócrata le costó bastante trabajo acceder al corazón de la primogénita de los entonces Reyes de España. Sin embargo, cuando accedió, ya no hubo vuelta atrás. Una espectacular boda en Sevilla, engalanada completamente para el enlace de la primera hija de don Juan Carlos y doña Sofía.
La Avenida de la Constitución era un desfile de Casas Reales de todo el mundo, aristócratas, políticos, magnates, altos ejecutivos y empresarios del ámbito nacional e internacional. El altar mayor de la Catedral de Sevilla recibía a una pareja para casarla, para siempre, ante los ojos de Dios. Nada más lejos de la realidad. Aquello murió, para desgracia de algunos y fortuna de otros, unos años después.
El desamor de madre e hija

Que los Reyes de España hacían vida marital por separado es una realidad que conocíamos todos. En cambio, de un tiempo a esta parte se ha dado por hecho que es oficial. Sobre todo desde el pasado verano, cuando doña Sofía consiguió reunir por primera vez en cuatro años a todos sus nietos en Palma, un momento que la llenó de júbilo y felicidad. Sus ocho nietos son fundamentales en su día a día. A los hijos de Cristina intenta visitarlos en Ginebra cada vez que puede. Es evidente que los cuatro hijos de Urdangarin son las víctimas colaterales de las fechorías de su padre pero son absolutamente inocentes de todo e injustamente tratados en el exilio real y social al que están supeditados.
Mientras que doña Sofía disfrutaba de esos días de agosto en Marivent, su marido, el Rey Juan Carlos, hacía lo propio pero por su cuenta: unas vacaciones de lujo que incluían como destino principal Sanxenxo, Saint-Tropez e Irlanda, donde fue cazado con su entrañable amiga Marta Gayá, a la que en privado (tal y como escuchamos en los audios filtrados) llamaba «my girlf» (= mi novia). Por su parte, hace ya casi once años que la infanta Elena y Jaime de Marichalar tomasen caminos paralelos. Desde aquel entonces, los amores de la hija del Reyes Eméritos han aflorado a su alrededor, sin embargo, ninguno ha gozado de la confirmación oficial. A estas alturas del cuento de Príncipes y Princesas, una Reina y una Infanta viven en la soledad del desamor común.














Antes de nada conviene saber qué es exactamente el Toisón de Oro y no es más que un collar de oro del que cuelga un carnero, también hecho de oro. La palabra toisón proviene de la lengua francesa y quiere decir piel de carnero, de ahí a que la insignia sea esa precisamente.
El Toisón de Oro, como ya hemos comentado, es la máxima condecoración que puede conceder el rey. No existe otra que la supere ya que, además, solo puede otorgarla el rey. Ni el
Aunque es ahora cuando se ha hecho oficial, la Princesa Leonor sabía de sobra que iba a recibir el Toisón de Oro, y no porque su padre fuese el Rey de España, sino porque ya estaba escrito en el BOE desde el año 2015, cuando Leonor tan solo contaba la tierna edad de 10 años.
Si Felipe lo recibió joven, Leonor lo recibe aún más joven. La Princesa de Asturias, y futura reina, tiene tan solo 12 años, lo que significa que ha recibido este reconocimiento un año antes que su padre, Felipe VI. A todo eso hay que añadir que Felipe ya lo recibió bastante joven, con 13 años. Nos sorprende que le estén dando tantas responsabilidades a Leonor con tan solo 12 años.
Cuando apareció la Orden del Toisón de Oro, tan solo los caballeros podían llevarlo. Pero esto cambió gracias al rey emérito Don Juan Carlos I ya que fue él la persona que empezó a conceder este reconocimiento también a mujeres. A Juan Carlos I le importaba poco el género de la persona.
Por norma general, el Toisón de Oro se concede a aquellas personas que hayan desempeñado una labor importante y que demuestren tener un gran valor, como si realmente fueran caballeros. Es por eso por lo que tan solo hay 18 miembros, más Leonor, en la actualidad.
Hasta el momento, la vida de la Princesa Leonor ha sido bastante normal, exceptuando algunas apariciones públicas, y es que sus padres querían que viviese su infancia como cualquier niño. Pero esto parece que ya va a cambiar.
Según las palabras del Rey Felipe VI, la Princesa Leonor tiene un largo camino por recorrer y



La polémica se desató por la invitada,




























































El sector de la restauración siempre ha sido uno de sus preferidos. Marta se asoció con Kiko Hernández y juntos montaron una discoteca. La gestión de estos negocios la delegaba en terceras personas y ella asistía cuando es necesario. Se trata de un tipo de empresa que Marta conocía a través de su familia, no había secretos que le asustarán.







