Letizia Ortiz Rocasolano, reina consorte de España. Con total seguridad, una de las personas más observadas, y estudiadas de nuestro país. Sus gestos y facciones son objeto de análisis por prensa y pueblo llano, lugar del que proviene.
Sus comentarios, con el tiempo cada vez menos naturales, han sido causa de ‘manos a la cabeza’ para el sector mas puritano, conservador y caduco del plantel profesional periodístico y monárquico de este país.
Letizia y su etapa de espontaneidad
La primera Letizia que conocimos era aquella mujer con vida propia, divorciada, con un puesto de trabajo nada despreciable como presentadora de la segunda edición de los informativos de Televisión Española.
Otoño del año 2003. Primero de noviembre. La Casa Real hace oficial el anuncio de compromiso entre príncipe de Asturias y la periodista Letizia Ortiz Rocasolano: «Según acaba de hacer oficial la Casa del Rey. Anunciado el compromiso matrimonial entre el Príncipe de Asturias y la periodista Letizia Ortiz Rocasolano. Sus Majestades los Reyes tienen la gran satisfacción de anunciar el compromiso matrimonial de su hijo, su Alteza Real el príncipe de Asturias, don Felipe, con la periodista Letizia Ortiz Rocasolano. Increíble pero cierto. Para Alfredo Urdaci, la que ayer era su compañera de trabajo, hoy era la futura Reina de España.
Premios Príncipe de Asturias 2004

De esta primera Letizia destacamos la espontaneidad errónea que marcó una etapa llena de inseguridades e indecisiones en sus acciones. Hablaba demasiado con la prensa, interrumpía a don Felipe, se dejaba querer por el pueblo de una forma excesiva. No era Letizia una estrella de Hollywood. Era la Princesa de Asturias.
22 de octubre de 2004. En exactamente un año, la vida de Letizia había dado un vuelco absolutamente radical. Mismo escenario, misma ubicación, diferente categoría, y por supuesto, estatus. 365 días atrás tuvo lugar aquel famoso apretón de manos entre el príncipe de Asturias y la periodista de Televisión Española Letizia Ortiz Rocasolano.
«¿Qué tal todo, señor? ¿…
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El día en el que Letizia apretó los puños

Era viernes 22 de octubre del año 2004. El espacio, uno muy especial para Felipe y Letizia: el Teatro Campoamor de Oviedo, escenario de los Premios Príncipe de Asturias. En aquel instante el matrimonio cumplía cinco meses de casados. Contención, aguante y ni una lágrima.
Durante el discurso de apertura de Felipe de Borbón en los Premios que llevan el título del heredero a la Corona de España, dedicó unas emotivas palabras a Letizia: «La ceremonia de este año tiene un nuevo y emocionante significado para mí, pues me acompaña por primera vez mi esposa, la Princesa de Asturias«. Cuenta la escritora Ana Romero en su libro ‘El rey ante el espejo’ que la pausa de Felipe, la mirada a Letizia y la conexión entre ambos fue tan sumamente fuerte que el teatro entero puesto en pie. La ovación fue apabullante y los fantasmas de sus últimos errores vinieron a la cabeza. No podía romperse. No podía mostrar síntomas de emoción. Bajo la mesa presidencial de los prestigiosos galardones Letizia se clavaba las uñas para evitar llorar. Para ello, según la escritora «Letizia apretó los puños con tanta fuerza para no llorar que estuvo a punto de hacerse sangre. Todavía me acuerdo».
Letizia se contuvo para no romperse en público

El aplauso se hizo eterno y hasta cuatro veces tuvo que dar las gracias el Príncipe de Asturias para que el público volviese a escucharlo en silencio. Todavía había mucho que decir sobre la mujer que doce meses antes era conocida tan solo para quienes seguían la información ofrecida por la segunda edición del informativo de Radio Televisión Española:
«A ella me uní hoy hace cinco meses, un paso ilusionado de ambos por construir un hogar, formar una familia, y compartir el hermoso afán de servir a España con plena entrega, leales a nuestra historia y comprometidos con el futuro de nuestra sociedad. Comprenderán por ello lo cortas que se quedan las palabras y cómo se mueven mis sentimientos al expresar estas ideas y al recordar al mismo tiempo que la Princesa de Asturias ama profundamente esta tierra por haber nacido en en ella y por haber vivido aquí años decisivos e inolvidables junto a su familia y amigos». Letizia no pudo por menos que volver a agachar la mirada, un acto reflejo de protección que la retrotrae a un año atrás cuando giró su rostro al saludar a su entones amor secreto: el futuro rey de España.
El hieratismo real
https://www.youtube.com/watch?v=xRjeUdXnc-E
Precisión, hieratismo y contención. Los miembros de la familia real deben evitar, por protocolo, exponer sus sentimientos y expresar emociones exageradas o que los conviertan en vulnerables. De ahí que la educación dinástica venga de cuna. Años de formación que se vieron exhibieron en la imposición del Toisón de Oro del rey Felipe VI a su hija Leonor de Borbón. Los presentes se sorprendieron con el poder de contención y control de la pequeña futura reina de España.
Leonor aguantó el tipo y con tan solo 12 años tiene más que asumido que ha nacido para ser ‘la verdadera’ reina de todos los españoles: por decreto, por derecho, por apellido y herencia dinástica. Durante los más de diez minutos que duró el discurso de Felipe VI evocando a su hija Leonor de Borbón allí presente, la primogénita de Letizia mantuvo la media sonrisa propia del momento, la espalda recta y las manos entrelazadas sobre su regazo. Situaciones que Leonor maneja con 12 años y que su madre, Letizia, tuvo que aprender a marchas forzadas y por amor pasados los 30.























Isaac según dicen es muy maduro porque es el séptimo hijo de una familia de 11 hermanos. Ha tenido siempre que luchar por sus sueños y demostrar en todo momento que es una persona valida. Durante toda su vida ha tenido la suerte de disponer de becas y de ayudas para poder dedicarse a lo que más le gusta.














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