Triste noticia para todos. Carlos Falcó, el Marqués de Griñón, ha fallecido este viernes a los 83 años a causa del coronavirus. El padre de Tamara Falcó se encontraba ingresado en estado grave en el hospital, tras confirmarse que padecía este virus. Te contamos los detalles de este trágico suceso, a continuación.
Ingresó en la UCI en estado grave
> Carlos Falcó, conocido empresario y ex de Isabel Preysler, ha fallecido hace unas horas en el hospital Fundación Jiménez Díaz de Madrid tras no haber podido superar a ese virus que ha infectado ya a más de 20.000 personas en nuestro país. Una triste noticia para su pareja, Esther Doña, y, cómo no, para todos sus familiares, siendo la más próxima su hija, Tamara Falcó.
Durante la tarde de este jueves, Tamara quiso compartir una imagen en sus redes sociales con motivo de la celebración del día del padre. Una fotografía muy tierna que acompañó de un emotivo mensaje: «Ayer fue S. José y se me olvidó postear… Esta foto describe mi relación con mi Padre … Papi tú no tienes ig pero como siempre te enteras de todo lo que hago que sepas que te quiero y eres el mejor Padre que jamás podría desear. u Tamaruni», escribió la celebrity junto a la imagen. Un hombre ejemplar que tuvo que convivir con la fama. Os contamos algunos de los momentos más significativos de su vida, en la siguiente página.
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Carlos Falcó y la fama

> Carlos Falcó saltó al papel cuché cuando se supo de su romance con Isabel Preysler. Para entonces, el matrimonio de la filipina con Julio Iglesias hacía aguas. Se conocieron y Carlos, hombre de exquisitos modelos y gran empatía, se convirtió en el paño de lágrimas de Isabel. Aunque Julio se declaraba enamoradísimo de su esposa, jamás dormía solo durante sus interminables giras. La distancia de Julio y la cercanía de Carlos hicieron que Preysler apostara por el marqués de Griñon. Se casaron y tuvieron una hija, Tamara.
Durante el tiempo que duró su matrimonio con Isabel, Carlos Falcó y su hermano Fernando se convirtieron en rostros populares para el gran público. Ambos estaban casados con mujeres muy bellas. Carlos, con Isabel Preysler; Fernando, con Marta Chávarri. Quiso el destino que ambas relaciones se rompieran también a la luz de los focos rosas. El marqués de Griñón no supo hasta el final que Miguel Boyer había enamorado a su esposa. Fue duro, muy duro. La pareja optó por un comunicado donde explicaban los motivos de su adiós. En cuanto a Tamara, no hubo problemas. Viviría con su madre y podría disfrutar de su padre siempre que quisiera. Carlos e Isabel jamás discutieron por eso. Lo primero era el bienestar de su hija.
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Amar en tiempos revueltos

> Los últimos tiempos de Carlos Falcó fueron convulsos. Casado con Esther Doña, el matrimonio tuvo que afrontar pruebas difíciles. Aunque el marqués de Griñón lo arregló todo legalmente para que no existieran recelos entre su prole, sus hijos no aceptaron de buen grado a Esther. Ella, lejos de alimentar el fuego de la polémica, mantuvo un exquisito silencio. La pareja decidió alejarse de todo y vivir en Malpica.
Carlos tuvo cinco hijos de estas tres mujeres: Jeannine Girod, Isabel Preysler y Fátima de la Cierva. El divorcio de Fátima pilló a todos por sorpresa. La pareja había pasado la navidad junta y no parecía haber fisuras entre ellos. Sin embargo, el nuevo año trajo la separación. Posteriormente, el marqués se enamoraría de Esther Doña. Nunca lo tuvieron fácil. Se vieron obligados a dejar constancia legal de que no tendrían descendencia. Esther lo pasó muy mal ante el repudio de los hijos de su marido.
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El trago más amargo para Carlos Falcó

> Si había algo que el marqués de Griñón odiara era la notoriedad. Por eso, cuando se hicieran públicas las desavenencias con sus hijos mayores, Manuel, Sandra y Tamara, lo pasó fatal. Para él fue durísimo que no asistieran a su boda con Esther Doña. Al final, no quedó más remedio y Carlos decidió acudir en solitario a algunas reuniones familiares. Siempre estuvo muy unido a sus hijos y sufría con el alejamiento. Su mujer entendió y alentó el contacto.
El marqués de Griñón siempre prefirió el campo a la ciudad. En el campo encontraba la tranquilidad que tanto bien le hacía. Además, podía desarrollar la que fue su gran pasión, el vino. Consiguió muchos premios y hasta el rey Juan Carlos se acercaba a su finca para catar algunos de sus caldos más exquisitos. Su amistad con el rey emérito era a prueba de bombas. Adoraba a la infanta Elena, de quien llegó a decir: “Es una secundaria de lujo”.





















































































