Ana Obregón ha dejado a España sin aliento tras una decisión inesperada que vuelve a poner el foco sobre uno de los bienes más emblemáticos de su historia familiar. La vivienda conocida como El Manantial, situada en la exclusiva zona de Costa de los Pinos, sigue sin encontrar comprador pese a su imponente valor y a su privilegiada ubicación frente al Mediterráneo. Lo que parecía una operación inmobiliaria destinada al éxito se ha convertido en un proceso largo, complejo y cargado de simbolismo emocional para la familia.
1Ana Obregón y su familia pasan a la acción
La actriz y sus hermanos llevan años intentando desprenderse de esta propiedad tras el fallecimiento de sus padres. Primero fue la pérdida de su madre en mayo de 2021, y posteriormente la de su padre en septiembre de 2022, dos golpes familiares que marcaron un antes y un después en la decisión de poner la vivienda en el mercado. Desde entonces, El Manantial ha pasado a convertirse en un inmueble difícil de cerrar, no solo por su valor económico, sino también por el peso sentimental que arrastra.
La casa salió inicialmente a la venta por un precio de 35 millones de euros, una cifra acorde con su exclusividad, su ubicación privilegiada y sus características arquitectónicas. Sin embargo, la falta de ofertas firmes y el paso del tiempo han obligado a la familia a tomar una medida drástica: una rebaja de 10 millones de euros, situando el precio final en torno a los 25 millones de euros. A pesar de este ajuste, la operación sigue sin concretarse, lo que ha generado sorpresa en el sector inmobiliario de lujo.
Se trata de una propiedad única, con nueve dormitorios, diez baños, amplias terrazas y una piscina panorámica con vistas directas al mar Mediterráneo. Más allá de sus dimensiones y su diseño exclusivo, El Manantial representa también un pedazo de la crónica social española. Durante años, fue el escenario de los veranos de Ana Obregón, un lugar que se convirtió en protagonista de algunos de sus posados más recordados y de momentos que marcaron la prensa del corazón.
El programa “El tiempo justo” ha analizado recientemente la situación del inmueble, destacando tanto su valor arquitectónico como su carga emocional. Según se ha explicado, no se trata únicamente de una vivienda de lujo, sino de un espacio cargado de recuerdos familiares, lo que complica aún más su venta. La combinación de exclusividad y nostalgia parece jugar en contra de una operación que, sobre el papel, debería haber sido rápida.







