La receta definitiva para preparar donuts en casa existe y no cabe duda de que podrás hacerla perfectamente con un poco de atención y utilizando nuestros mejores consejos culinarios. Es una receta muy fácil y hará que consigas un resultado tierno y esponjoso, que sorprendas a tus invitados y que te des un capricho de vez en cuando. Seguro que ya no quieres esperar más para conocer todos los detalles ¿empezamos?
Los ingredientes para tus donuts caseros

Para elaborar la receta de los donuts caseros necesitarás hacerte con los ingredientes correctos, y la buena noticia es que no son cosas demasiado complicadas así que en cualquier compra que vayas a hacer en tu supermercado de confianza los podrás adquirir sin problemas. Toma nota de este punto ¡evitarás disgustos!
Necesitarás 500 g de harina de trigo, 25 g de levadura fresca, 150 ml de leche, 100 ml de agua, 70 g de azúcar, 50 g de mantequilla a temperatura ambiente, 1 cucharadita de esencia de vainilla, 1 huevo, 4 g de sal y aceite para freír. Para el glaseado serán 125 g de azúcar glas o azúcar impalpable, 3 cucharadas de agua, 1/2 cucharada de zumo de limón y ralladura de limón.
El proceso de la masa

A la hora de elaborar esta receta se debe empezar por la masa, uno de los puntos más importantes de cara al resultado final de los donuts. En primer lugar, coloca la leche y el agua en un recipiente, añade la levadura fresca desmenuzada y ponte a remover hasta que se disuelva por completo. Después coloca la harina en un bol y añade el azúcar y la sal. Mezcla todo muy bien y haz un hueco pequeño en medio para incorporar la leche en la que está disuelta la levadura. Incluye también la mantequilla a temperatura ambiente, la vainilla y el huevo. Mezcla todo bien con la espátula hasta que ya no se pueda manipular con este utensilio.
Cuando ya esté en este estado, pasa la masa al mármol. Amasa con las manos hasta obtener una masa lo más lisa y esponjosa posible. Si tienes una amasadora o un robot de cocina para amasar puedes utilizarlo en este punto para depurar el resultado. La masa puede llegar a ser muy pegajosa pero con un poco de paciencia se irá poniendo cada vez más lisa y manejable. Amasa durante aproximadamente 10 minutos y forma una bola con la masa. Unta un recipiente con un poco de aceite de oliva, coloca la masa dentro y cubre el recipiente con film de cocina. Deja reposar aproximadamente 2 horas, hasta que doble o triplique su volumen.
Cortar los donuts

El paso siguiente de esta receta será espolvorear el mármol con harina y volcar la masa encima. Quita todo el aire a la masa, pero no hace falta que vuelvas a amasar. Estira la masa con el rodillo y cuando tenga un grosor de 1 centímetro ya se podrá cortar. Para cortar los donuts podrás utilizar un aro de emplatar para hacer el borde exterior aunque, o simplemente un vaso del tamaño adecuado. Para cortar el agujero del medio, puedes utilizar la boca de una botella de agua.
Retira la masa sobrante y los agujeritos. Amasa un poco la masa sobrante y haz más donuts hasta acabar con ella ¡reciclar es lo mejor! Deja los donuts sobre una bandeja encima de papel vegetal. Muévelos con mucho cuidado para que no se deformen y que no se estropee el trabajo realizado hasta ahora. Déjalos cubiertos con un trapo durante media hora, hasta que aumenten de volumen.
El proceso de freír los donuts

Ahora toca freír los donuts. Para ello coloca abundante aceite de girasol en una sartén al fuego. Introduce los donuts. El aceite tiene que estar caliente, pero debes de tener mucho cuidado porque se pueden dorar demasiado y no quedan tan esponjosos. Baja un poco el fuego cuando el aceite esté burbujeando. Dales la vuelta cuando estén dorados por una cara para que se doren por la otra. Fríelos a fuego moderado para que se cocinen bien por dentro y retíralos a un plato con papel absorbente.
Para preparar el glaseado mezcla en un bol el azúcar glas con unas cucharadas de agua, añade media cucharadita de zumo de limón y un poco de ralladura de limón. Mezcla bien con un tenedor hasta obtener una buena consistencia. Introduce el donut en el bol de glaseado y, con un pincel de cocina, retira el exceso. Déjalos sobre una rejilla hasta que se seque el glaseado. Después de esto podrás decorarlos como quieras, con chocolate o caramelo…o comerlos al natural.
Si los quieres guardar, puedes congelarlos justo cuando se enfríen ya que las masas de levadura caseras al día siguiente se secan. Si los guardas congelados, al descongelar, te quedarán perfectos. Así siempre puedes hacer un poco de más y luego solo tienes que descongelar los que te vayas a comer (y están muy buenos).


























































































