Sofía Suescun nos tiene ya acostumbrados a sus posados más que sugerentes. Desde que está con Kiko Jiménez, las publicaciones de los dos en actitudes subidas de tono y que dejan muy poco a la imaginación, se han complementado con textos que hablan abiertamente de lo pasional que es su relación. Recientemente, la pamplonica ha hablado en público sobre estas fotos y algunas críticas que ha recibido, explicando el por qué se atreve a publicar fotos que rayan con el límite de lo que censura y permite la red social. Su respuesta no te dejará indiferente.
SOFÍA SUESCUN, A GUSTO CON SU CUERPO
Sofía Suescun llegó a Gran Hermano y conquistó a los espectadores y también a Telecinco. Tanto que no ha dudado en promocionar su carrera como colaboradora de diversos espacios, como Mujeres, Hombres y Viceversa. Aunque ahora parece haber sido alejada parcialmente de esta visibilización, lo cierto es que la audiencia y sus fans la apoyan en cada una de sus apariciones. Quizás porque siempre demuestra gran seguridad. Actitud que también se traslada a sus publicaciones en Instagram, red social en la que no deja de crecer, en seguidores e ingresos.
Suescun siempre se ha mostrado muy abierta en las relaciones íntimas, y no le importa mostrar su cuerpo, como ha demostrado tanto en sus modelos de ropa como en las fotografías de Instagram. Se siente a gusto con su cuerpo, y lo quiere mostrar.
EXHIBICIONISTA, EL CALIFICATIVO QUE SE DEDICA SOFÍA SUESCUN
«Yo me considero exhibicionista. En verano me encanta ir fresca, cómoda y ya está, no tener ningún tipo de complejos», expresó el mes pasado en Ya es mediodía, el programa de Cuatro de Sonsoles Ónega. El tema surgió después de que Sofía Suescun publicara en Instagram un vídeo con algunas de sus fotografías más subidas de tono, con un evidente carácter y motivo sexual.
El resto de colaboradores se mostraron bromistas con las fotos de la joven, ya sean sola o en compañía de su pareja, Kiko Jiménez. Con todo, la pamplonesa dejó a todos con la boca abierta al hablar sin tapujos de lo que para ella supone la desnudez: ir cómoda, sin complejos, sin cargas. Para eso, recuerda, se cuida.
LAS FOTOS Y LO QUE HAY DESPUÉS
No es la primera vez que alguno de los dos protagonistas de esta fotos tan ardientes menciona las situaciones en las que se hacen. Y es que, por las posturas, composición y formas de mirarse, en muchas de estas fotos de Sofía Suescun en Instagram subidas de tono se presume que después de esa fotografía es más que probable que la escena continúe con un tórrido encuentro sexual.
El propio Kiko Jiménez ha comentado en alguna entrevista que cuando hacen alguna foto comprometida, con tan solo el roce de la joven consigue excitarse, con lo que ello implica. «Sofía me roza y ya estoy caliente«, confiesa. Y eso que muchos críticos han cuestionado en diversas ocasiones su orientación sexual.
LOS TEXTOS SON MÁS EXPLÍCITOS INCLUSO QUE LAS FOTOS
«Cuando hacemos el amor siempre me consume un hambre insaciable de él, de una especie de unión entre ambos, y a veces es superior a mí , a nosotros; no hay palabras para algo, es algo sagrado», así titula Sofía Suescun una de las últimas fotos subidas de tono en Instagram con Kiko Jiménez.
Es público y notorio que ambos están viviendo un muy buen momento juntos, tanto como pareja estable como en la química la parte sexual. Lo publican en las redes sociales, sí, pero también hablan de ello cada vez que tienen oportunidad en alguno de los programas en los que colaboran.

EL COMPONENTE ECONÓMICO, LO QUE NO CUENTA
Resulta llamativo que las fotos que más interacción generan son aquellas en las que sale sola y poses provocativas. Cuanta menos ropa o más insinúa, más suben los seguidores, los corazones y los comentarios, aunque no todos sean precisamente halagadores. El rédito que obtiene de ello son las colaboraciones con las marcas que le suponen un importante ingreso a finales de mes. No hace mucho se hablaba de que podía llegar a cobrar por sus post promocionales la friolera de 20000 euros. Parece factible si por cada publicación con publicidad se embolsa no menos de 2000 euros, como afirman algunos colaboradores de Sálvame.































































































