En los restaurantes nuevos, en las redes sociales, en las revistas… la imagen de la comida parece casi más importante que su propio sabor y se podría decir que hoy en día estamos en pleno auge de lo que comúnmente llamamos «comer con la vista». Esto no es un fenómeno nuevo, de hecho, es una expresión que ya hemos oído de nuestras propias abuelas en más de una ocasión así que, ¿es cierto que realmente comemos por los ojos? A continuación, te explicamos porqué ocurre y hasta que punto es una afirmación real.
¿Qué es “comer con la vista”?

Las comidas en nuestra sociedad van mucho más allá de alimentarnos para tener un sustento o un aporte nutricional adecuado. Hoy en día comer es un auténtico placer para la mayoría de las personas, y contamos con auténticos maestros que convierten un puñado de alimentos en obras de arte para el paladar.
La comida es vistosa, es apetecible y es cada vez más bonita, para que pueda sacar su mejor cara en las instantáneas de las redes sociales. Por tanto, hoy más que nunca se podría decir que comemos con la vista. Esto no es más que la aparición del hambre ante la imagen de un plato, o ese antojo que aparece al estar frente a una receta deliciosa sin tan siquiera haberla probado.
La explicación científica de comer con la vista

Este fenómeno tiene su explicación y el Instituto Max Planck ha llevado a cabo un estudio que pretende clarificar esto de comer simplemente con la vista. Según los investigadores, basta con que veamos un plato de comida que tenga un aspecto muy apetecible para que se estimule un hambre inusual, de una forma casi instantánea.
La explicación científica que los expertos han encontrado en este estudio es que la visión de la comida hace que aumente nuestra concentración de sangre de la hormona grelina, la responsable de generar la sensación de hambre. Esto quiere decir que no es simplemente una percepción o un capricho, es un fenómeno que realmente tiene lugar en nuestro organismo cuando está expuesto al estímulo visual.
Los colores en la comida

Los colores de los alimentos se deben a los pigmentos que hay en ellos, y nosotros los asociamos rápidamente con su sabor o con su categoría. Es lo que hace que veamos unos espectaculares tomates rojos, un bonito limón amarillo o una ensalada repleta de colores diferentes (y apetecibles) que se encuentran en la naturaleza y van de ella al plato.
Además de la conocida clorofila están los carotenoides, que son amarillos, naranjas y rojos. Estos son responsables del color de las zanahorias, y las antocianinas, que varían entre el rojo y el azul de las coles lombardas, cerezas, uvas, fresas y manzanas. El color es muy importante a la hora de distinguir los alimentos e incluso de decidir si están en buen estado, verdes o maduros. La vista entra en juego incluso antes de elaborar los platos.
El color añadido en los alimentos

Sabiendo que los colores determinan a menudo el estado de un ingrediente y que las personas somos muy dadas a comer con la vista, no es de extrañar que exista una extendida costumbre de añadir colores a los alimentos para que parezcan más apetecibles u ofrecer una mayor intensidad en los colores de las recetas.
Para ello, a menudo se utilizan colorantes que son comestibles o que también ofrecer sabor a las recetas. Uno de los más comunes es el azafrán que suele utilizarse en las elaboraciones con arroces, y otro de los más populares es el pimentón que proporciona un característico color rojo junto con un toque picante que resulta muy atractivo en diferentes platos.
Las catas ciegas

Parece que la costumbre de comer con la vista no pasa desapercibida por los expertos en gastronomía, que lo tienen en cuenta como un factor bien importante desde hace muchísimos años. Tanto es así que en el universo culinario predominan las conocidas catas a ciegas, una técnica de lo más extendida.
Esto se basa en ingerir los alimentos los ver su aspecto e ningún momento, de forma que la percepción de limite al gusto, al aroma y a la textura que presentan los mismos. Así es como se evita que el juicio acabe siendo manipulado por la percepción de los colores o la buena disposición del emplatado.
Las redes sociales: comiendo con la vista

El mundo en general ha cambiado con la llegada de las redes sociales y la gastronomía no está exenta de este nuevo movimiento. Estas plataformas están repletas de fotografías de platos muy apetecibles y a menudo manipuladas con filtros y retoques para seducir todavía más al resto de los usuarios.
Como consecuencia de este nuevo movimiento, los restaurantes y tiendas de alimentación cuidan cada vez más la presencia de sus productos, también sus colores. Esto puede dar lugar a unas cuantas decepciones, ya que una buena receta para la foto no siempre es un buen alimento al paladar.







































































































