Con esta, ya son 18 las Navidades que la reina Letizia pasará en Zarzuela. Ya está más que acostumbrada a la vida en El Pardo y a lidiar con las tensiones de la familia real, pero todavía se le ponen los pelos de punta al recordar lo horrorosa que fue su primera cena de Nochebuena en palacio, acompañada del rey Juan Carlos y la reina Sofía, quien, por cierto, le hizo un regalo espantoso y de lo más hortera. ¿Quieres saber de qué se trata? Sigue leyendo, te lo contamos todo a continuación.
El desplante de la infanta Pilar a la reina Letizia

> Era 6 de noviembre de 2003 cuando la otrora periodista se presentó de forma oficial ante millones de espectadores para anunciar su matrimonio con el entonces príncipe de Asturias. Poco más de un mes después, le tocó pasar su primera Nochebuena acompañada de sus suegros, el rey Juan Carlos y la reina Sofía, además de otros familiares y allegados de la familia real que se sumaron a la reunión navideña. Doña Letizia estaba nerviosa no sabía muy bien cómo asumir ese compromiso, empezando por el atuendo que debía llevar. “Al final optó por una blusa de seda amarilla con un lazo en el cuello, a juego con una falda plisada. Se sentía disfrazada con ese look de monja seglar”, recuerda Pilar Eyre en su columna de Lecturas.
Además, doña Letizia y don Felipe llegaban con cierto retraso a la cena de Nochebuena, a pesar de que el pabellón del príncipe se sitúa a poco más de un kilómetro del palacio de la Zarzuela. Era de vital importancia que llegaran a las nueva clavadas, para ver el discurso del rey Juan Carlos en televisión junto al resto de comensales, pero cuando entraron por la puerta de la casa el ahora emérito ya había comenzado a dirigirse a los españoles. Después, su hermana, la infanta Pilar; y su yerno, Iñaki Urdangarín, se acercaron hasta los tortolitos para charlar amistosamente con ellos, aunque parece que sus palabras no sentaron del todo bien a la que fuera presentadora del Informativo de Televisión Española.
“Iñaki les preguntó si por fin de año irían a Baqueira, Letizia respondió apesadumbrada que no sabía esquiar, y aquí se metió la infanta Pilar hablando agritos: ‘¿No sabes esquiar? ¿Y navegar?’. Letizia confesó que nunca lo había hecho y Pilar pegó un bufido mientras la miraba de arriba abajo”, señala Pilar Eyre en su columna de Lecturas. Lo cierto es que no debió ser un comienzo fácil para una joven periodista que acababa de sumergirse de lleno en un círculo que no conocía para nada, pero lo peor para ella estaba por llegar… La reina Sofía le regaló algo tan horrible y hortera que de seguro le costó disimular su cara de disgusto. ¿Quieres saber qué fue lo que recibió de parte de su suegra? Sigue leyendo, te lo contamos todo en la página siguiente.
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Reina Letizia: el regalo de la reina Sofía que nunca olvidará

> Después del discurso del rey, se celebró una especie de ágape alrededor del alto árbol de Navidad que se había montado frente a la escalinata de palacio. Entre copas de caro champagne y exquisitos canapés que se paseaban en las bandejas de los camareros, la familia real y el resto de invitados se dispuso a abrir los muchos regalos que se agolpaban bajo el pino recién cortado de los bosques de El Pardo. A la reina Letizia le tocó uno de su suegra, la reina Sofía, y cuando lo abrió no podía creer lo que veían sus ojos: ¡le había tocado un espantoso pijama de franela con unas zapatillas a juego!, tal y como ha revelado Pilar Eyre en la columna de Lecturas.
Cierto es que el conjunto procedía de los exclusivos almacenes Harrods de Londres, pero no dejaba de ser ropa para dormir. La periodista no podía evitar preguntarse cómo era posible que alguien de la realeza tuviera tan poco gusto para regalarle semejante horterada. Ni si quiera su abuela Menchu, procedente de las clases más populares de un pequeño pueblo de Asturias, tenía tan poca clase.
Pero la tortura de la ahora reina Letizia estaba lejos de acabar y todavía le quedaba mucha noche por delante. Por lo visto, la cena fue un completo desastre y ni siquiera pudo sentarse al lado de su todavía novio don Felipe, el único con el que se sentía cómoda. Para colmo, cuando terminó la velada se vio obligada a hacer algo que no le apetecía en absoluto, algo que iba en contra de sus principios. ¿Quieres saber de qué se trata? Sigue leyendo, te lo contamos todo en la página siguiente.
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La reina Letizia, la reina atea obligada a ir a misa

> La periodista asturiana no podía sentirse más incómoda durante aquella cena de Nochebuena que siempre recordará como una de las peores de su vida. Cuando fue a sentarse a la mesa, la reina Letizia se percató de que los sitios estaban predefinidos con carteles que indicaban dónde debía colocarse cada comensal, y como establece el protocolo en las cenas de alta sociedad, las parejas estaban separadas. A la consorte le tocó al lado de Jaime de Marichalar, que apenas le dirigió la palabra, y el entonces príncipe Felipe estaba en la otra punta de la sala. El único gesto cómplice que pudo tener con ella se limitó a levantar la copa “para darle ánimos”, según ha revelado Pilar Eyre en su columna de Lecturas.
Cuando la cena terminó y la reina Letizia pensó que podía escapar de ese infierno, se percató de que le tocaba asistir a la misa del gallo de la capilla de Zarzuela. Ella intentó escabullirse, puesto que muchos invitados se marcharon a casa cuando acabó la velada, pero el rey Felipe le pidió con la mirada que claudicara y que hiciera un último esfuerzo. Así fue. La periodista atea tuvo que aguantar una hora de sermón antes de poder marcharse a la cama. “Por fin”, pensaría ella, sin ser consciente de que aquello fue solo el preámbulo de todo lo que tendría que tragar en los años venideros.


































































































