Jorge Javier Vázquez no se reconoce. Ya no es el mismo, ha cambiado y ha querido incidir en esta cuestión en una de sus últimas publicaciones en su blog de Lecturas. La ilusión del presentador se ve, cada día, más desvanecida, ya no tiene las mismas ganas que antes de vivir en plenitud, hay algo que le asola y contra lo que está intentando luchar. Si quieres descubrir todos los detalles sigue leyendo hasta el final.
El duelo que le pone contra la espada y la pared

> Jorge Javier Vázquez siempre ha sido una persona muy activa. Con ganas de comerse el mundo, con ilusión por disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. Aunque pueda parecer lo contrario, acaba de confesar una de sus intimidades más desconocidas y de la cual, no nos habíamos percatado hasta que no se ha abierto en canal ante sus seguidores en el blog Vivas Propias de Lecturas, donde cada semana hace un ensayo sobre sus miedos, inquietudes, pensamientos y emociones que le embargan.
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En un mar de dudas: «No sé qué hacer»

> Como sabemos y hemos podido comprobar a lo largo de todos estos años en pantalla, el catalán es en muchas ocasiones el alma de la fiesta. Aunque sus opiniones sean en algunas ocasiones objeto de crítica por unos y alabanza por otros, no se calla ni una.
Ahora, le invade un sentimiento extraño, que nunca desearía tener. Casi dada por finalizada la pandemia gracias a la vacunación que ya ve sus primeros frutos así como los buenos datos de incidencia marcados por el coronavirus, las restricciones se levantan y Jorge Javier no reacciona frente a eso. El ansia que tenía por que su vida volviera a la normalidad le pesa tanto que recula ante ello: «Ahora que estamos viendo la luz al final del túnel, no sé qué hacer», señala.
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«Ya no me acuerdo de lo que hacía antes»

> Jorge no recuerda apenas como era la vida antes de la crisis sanitaria que nos lleva asolando desde principios de 2020, un hecho, que le preocupa sobremanera. «Creía que con el “cuando esto se acabe” vendría de inmediato una época de subidón, todos seríamos más felices y viviríamos hermanados hasta el fin de nuestros respectivos días», se sincera.
Habla con alguien de cómo era su día a día antes, ya apenas puede recordarlo y necesita ayuda para saber cómo debería enfrentarse al paradigma que le tiene en vilo. ¿Qué debería hacer? “Pues lo que hacías antes”, le responde. “Pero es que ya no me acuerdo de lo que hacía antes”, contesta él muy temeroso.
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Viajar, su tabla de salvación cuya estabilidad flaquea

> El de Sálvame ya sabe qué es lo que le falta para estar lleno. Viajar, es algo que lleva mucho tiempo sin hacer, que le encantaba pero que durante las prohibiciones ha borrado de su plan de ataque. «Viajaba porque me hacía sentir vivo. Creo que he perdido la ilusión por viajar».
«Durante todo este tiempo que hemos vivido encerrados me he acostumbrado a quedarme en casa y dejar de fantasear con playas idílicas o ciudades por conocer. La pandemia ha matado mi curiosidad. He perdido las ganas de saber qué está pasando ahí afuera«, un punto muy reseñable cuya preocupación le invade.
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«Es cuestión de tiempo»

> Jorge Javier sabe que esas ganas están ahí, en algún lugar en lo más profundo de su ser. Espera que no se hayan desvanecido y que pueda encontrar esas ganas de disfrutar como lo hacía antes sin ningún asunto externo que consiga amargarle. «No conviene forzarse. Voy a esperar a que me vengan las ganas. Sé que están ahí. Es cuestión de tiempo», zanja convencido de que lo conseguirá.























































































































