Sin haber terminado ‘Maestros de la costura‘, ya está en TVE ‘MasterChef’. La décima edición se estrenó el pasado lunes, con 16 nuevos aspirantes anónimos, que quieren dejar de serlo. La gala, que lideró la velada en audiencias, sirvió para conocer unas breves pinceladas sobre cada uno de los participantes. Entre ellos, llamaron la atención dos ex novias que se enteraron en el propio casting de que ambas se habían presentado, así como un ex jugador de la selección nacional de Cuba de waterpolo. En general, como suele ocurrir siempre, se trata de una fauna variopinta de personajes con historias por lo general llenas de dramas personales. No es tan dramática, o sí viendo los resultados, la de una candidata que se ha operado en infinidad de ocasiones, como ella misma confesó al presentarse ante los jueces.
Una azafata de vuelo en ‘MasterChef’

Y es que a esta concursante de ‘MasterChef‘, de nombre Claudia, se le vio una salud excelente y no contó ninguna desgracia personal. Nacida en Gerona hace 28 años, en la actualidad vive en Pineda de Mar, Barcelona. Según su currículum es administrativa y odia las medias tintas, mientras que su relación con la cocina es directa, porque ha sido azafata de vuelo, ha viajado mucho y, según ella, tiene el paladar muy educado. La catalana asegura entregarse siempre al 100% y se define como una auténtica foodie. Le encanta la cocina sana, no soporta la mantequilla y una de sus pasiones gastro son los «platos de cuchara».
Se presenta a ‘MasterChef’ por ser auténtica

Aunque en el primer programa de este nuevo ‘MasterChef‘ estuvo muy modosita, Claudia ha confesado que las motos son su segunda afición, gracias a su familia, aunque prefiere las que son de tres ruedas, sobre todo para ir más cómoda. De carácter explosivo, también ha revelado que sufre incontinencia verbal y que le gusta que le digan las cosas a la cara. Si se ha presentado a este talent culinario es porque dice que tiene mucho que ofrecer y la gente auténtica tiene que estar en los fogones.
Pasó por «boxes» a los 18 años

Pero si por algo captó la atención de los jueces de ‘MasterChef‘, en lo que era la presentación ante ellos, fue por hablar de su pasión por la cirugía estética. Le dio pie para ello el concursante anterior, y ella empezó diciendo que «hablando de culos, el mío no iba a ser menos, es infiltrado». A partir de ahí ya dio rienda suelta a todas las veces que había pasado por el quirófano, «me he hecho de todo, abdominiplastia, lipio, traserete, ombligo postizo, lo tengo todo». A los jueces, aparte de su trasero, lo que más les sorprendió fue lo del «ombligo postizo», le preguntaron si no tenía ombligo, y ella dijo que «con la abdominoplasatia se fue a freír espárragos». Al parecer la chica empezó con todo esto muy pronto, «pasé por boxes con 18».
El trasero, la parte a seguir

Claudia no fue la única concursante de ‘MasterChef‘ que presumió ante los jueces de su trasero. Ella presentó el plato con el que se ganaría su acceso a esta nueva edición junto con Luismi y Cristian, y estos dos también sacaron a colación de alguna manera esa parte noble de su cuerpo. El primero se puso a «perrear» ante ellos y precisó que llevaba esos pantalones, que dijo que eran de mujer, porque «son unos skinny y creo que me hacen culito de caramelo«. Samantha quiso que Pepe bailara como él, pero éste dijo que no llevaba una prenda como la de Luismi y que por tanto no podía imitarle. Por su parte, Cristian, de Mallorca, se declaró como un «culo inquieto» y habló del sex-shop que tiene montado en su trastienda.
Otras historias peculiares

En esta edición de ‘MasterChef‘, que está de celebración por llegar con la misma a su décima edición, no sólo Claudia tiene ciertas peculiaridades. También hay espacio en estas nuevas entregas del famoso talent culinario para las historias de superación, como la de un ex adicto a las drogas que dice haberse curado y una concursante que perdió a sus padres y hermano pequeño cuando tenía once años. Además, el casting incluye a personas que buscan dar un cambio radical a su vida, un eurofan, una sommelier que quiere también saber cocinar para ser la persona más completa que haya en los restaurantes donde se asiente y hasta un bombero que tardó nueve años en lograr ese trabajo.







































































































