Apenas faltan 48 horas para conocer, por fin, al ganador de Supervivientes 2020. Ana María Aldón es una de las candidatas para hacerse con la victoria. Querida y cuestionada a partes iguales, la mujer de Ortega Cano se enfrenta a sus peores presagios, y es que su hija Gema ha dado un golpe sobre la mesa con una advertencia que poco o nada gustará a su madre y al torero. Sigue leyendo.
Ana María Aldón, querida y odiada a partes iguales
> Ana María Aldón ha sido una de las caras protagonistas de Supervivientes 2020. A unos ha gustado y a otros no… Muchos han aplaudido su sinceridad cuando se ha dejado llevar por sus sentimientos y también cuando no ha querido hablar con Rocío Flores a pesar de saber que eso podría generar críticas. Ha enamorado con sus dotes de superviviente, todo ello unido a cómo se ha abierto contando aspectos de su vida que nadie conocía, ni siquiera su marido José Ortega Cano, como el maltrato sufrido por su padre.
Sin embargo, para otros ha estado sobreactuada, y era innecesario que relatara aspectos de su vida que están demás, y no por el maltrato, sino en lo que concierne a lo dotado que está el diestro. Sea como fuere, y a muy pocas horas de la gran final, la diseñadora se enfrenta a una amenaza por parte de su hija, que sin duda poco o nada gustará en la mediática familia. Dale a ‘siguiente’ para saber más.
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La amenaza de su hija Gema que destroza a Ortega Cano
> Gema Calderón ha sido la gran desconocida para el público hasta que hace unas semanas decidiese sentarse en el plató de Sábado Deluxe para hablar sobre todas las polémicas que rodeaban a la familia. Pero, cuando nadie se lo esperaba, la joven ha decidido ofrecer unas declaraciones que no han pasado desapercibidas en la familia.
«No creo, pero si me lo proponen y me apetece pues lo haría… Lo único es que tengo una niña muy pequeña y me necesita», respondió Gema en alusión de si participaría o no en la próxima edición de Supervivientes. Por lo que parece la joven no le cierra las puertas al reality más extremo de la televisión, lo que podría disgustar en parte a la familia ya que esa decisión conllevaría sacar todos lo relacionado con su pasado. Sea como fuere, Ana María Aldón le ha querido mandar un mensaje a su marido, y no un mensaje cualquiera. Estas palabras que os transcribiremos a continuación han hecho tambalear los rumores de una posible crisis en el matrimonio.
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La advertencia de Ana María a su marido
> Ana María tiene tantas ganas de ver a Ortega Cano y está tan feliz a su lado que, está pensando en aumentar la familia y le ha pedido a Gloria Camila, hija del diestro y Rocío Jurado, que le de el siguiente recado: «Dile a tu padre que se prepare, que te voy a dar otra hermanita», espetó.
Aldón tiene recursos para todo, y dejar la isla va a ser lo más doloroso para ella, tanto es así que quiere un estanque en la casa de Ortega para nadar. Vamos, que Ortega Cano se va a tener que preparar ante el regreso de la nueva Ana María Aldón.
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Regresa a España con un ataque de ansiedad
> La final de Supervivientes 2020 está a la vuelta de la esquina y promete ser bastante movidita. La organización ha tenido que idear una mecánica nunca antes vista a causa de la crisis del coronavirus, y es por eso que los concursantes fueron trasladados a España una semana antes de lo habitual. Lo cierto es que su regreso fue, cuando menos, agitado, teniendo en cuenta que los concursantes y el equipo se encontraron en Madrid con una realidad muy distinta a la que dejaron hace ya tres meses.
Mascarillas, distancia de seguridad, policía… Algunos supervivientes se vieron sobrepasados por las circunstancias especiales que rodean a su regreso, y la horda de paparazzi que los esperaba en el aeropuerto no ayudaba en absoluto. Especialmente intranquila se mostró Ana María Aldón, que a punto estuvo de sufrir un ataque de ansiedad tras escuchar una noticia demoledora sobre su hija Gema.







































Es cierto. Es un fotoreportaje que da vida a esta sequía informativa que resulta soporífera. Las instantáneas hablan por sí solas. Y lo que dicen no me gusta demasiado. Me da miedo. Tal vez porque la escena me obliga a viajar a través del tiempo en ese tren de los corazones rotos. Más que deseo, percibo tristeza, rebote, falsa resiliencia y necesidad de demostrar una felicidad que parece forzada, estudiada, autoimpuesta. Tengo la sensación de que Diego se ha dejado llevar por esas corrientes que invitan a festejar la pena aparcándose en otros cuerpos o por esa filosofía (sic) que induce a huir hacia adelante para vencer no sé a qué o a quién. Pobre.

































































