Telma Ortiz es una auténtica rompecorazones. La hermana pequeña de la reina Letizia posee una belleza y una inteligencia que es difícil de igualar. En su vida muchos han sido los hombres que han intentado conquistarla, pero solo unos pocos han llegado a su corazón.
Lejos de la prensa y de los medios de comunicación, se inclina hacía una vida ajena al ruido que provoca su hermana. Telma no quiere príncipes azules, solo un hombre que la quiera de verdad.
Tres hermanas

Las hermanas Ortiz poseían una belleza singular. La mayor, Letizia, había conseguido llegar hasta lo más alto de su carrera profesional y personal. Sus hermanas se encontraron en el foco de la presión mediática. Eran mujeres normales que luchaban por labrarse un buen futuro con las herramientas de que disponían.
Telma era la mediana, su posición la hacía estar siempre protegida. Su hermana mayor siempre estaba pendiente de ella, mientras que sus padres se volcaban en Erika. Su vida ha estado marcada por una libertad que las demás desconocían. Telma siempre fue la más aventurera y ecléctica de la familia.
La belleza de Telma

En la boda del príncipe Felipe y Letizia Ortiz una joven y soltera Telma Ortiz cautivó a medios nacionales e internacionales. Se trataba de una mujer preparada y hermosa que mostró toda su belleza frente a las cámaras. Con un traje de color rosa claro obra de Felipe Varela, uno de los diseñadores preferidos de su hermana, eclipsó al resto de invitados.
La hermana de Letizia empezó entonces a despertar más interés mediático del que desearía. Una mujer acostumbra a ir a su aire, no estaba hecha para la alta sociedad. Era demasiado celosa de su intimidad, su mirada tímida y muy cálida, demostraba que este no era su lugar más adecuado.
La soltera más deseada

La prensa internacional se fijó enseguida en la hermana soltera de la que sería reina de España. Una futura hermana de reina que podría relacionarse con el resto de monarquías europeas. Por aquel entonces se relacionó a Telma con algunos solteros famosos que estaban por casar, como Alberto de Mónaco.
Telma no quería príncipes, estaba dispuesta a vivir en su mundo terrenal y discreto. Se enamoró de un abogado toledano, Enrique Martín-Llop. La soltera más deseada terminaría así sus días de especulación amorosa, el compromiso sería el próximo paso en la vida de Telma Ortiz.
Una hija muy deseada

En 2008, Telma se convirtió en madre de su primera y única hija, Amanda, fruto de su relación con el abogado toledano. El amor duró menos de lo que esperaban y la pareja decidió separarse a los pocos meses de nacer su hija. Una serie de problemas personales les llevaron a iniciar los trámites del divorcio.
La niña tiene un cierto parecido con sus primas Leonor y Sofía, el mismo pelo rubio y rasgos. Además, estudia en uno de los mejores colegios de Barcelona, ciudad a la que se mudó Telma después de su divorcio. En ciertas ocasiones, se ve a Amanda luciendo ropa de sus primas, con las que se lleva pocos años.
Una demanda millonaria

Telma Ortiz y Enrique Martín-Llop emprendieron una demanda millonaria contra los medios de comunicación. Telma hizo lo que nadie hasta el momento se había atrevido a hacer, demandar a 50 medios de comunicación para conseguir que no informaran de su vida. Estaban hartos de que les siguieran las cámaras.
El juicio que se desarrollo en Toledo, ciudad en la que Martín ejercía de abogado, no terminó bastante bien. La pareja perdió el litigio y tuvo que pagar las costas del proceso, un total de 45.000 euros. Este hecho fue uno de los que propició el final del primer matrimonio de Telma Ortiz.
Nuevo amor

Con una nueva vida en Barcelona, después del fracaso de su relación en Toledo, Telma rehízo su vida personal. Jaime del Burgo, también abogado y emprendedor fue el escogido para formar parte del curriculum sentimental de la hermana de la reina. Se conocieron en la boda real, Jaime ejercía como testigo, era un buen amigo de la familia Ortiz. En 2012 se encontraron de nuevo en la ciudad condal.
Solo unos meses después decidieron que estaban preparados para casarse. El monasterio de Leyre lugar del que Jaime es originario fue el lugar escogido. Cabe destacar que el padre de Jaime del Burgo fue presidente de Navarra durante los años 70, son una familia muy conocida en esta comunidad autónoma.
En la ciudad Eterna

El amor que se profesaban era tan grande que volvieron a repetir sus votos nupciales en Roma, la ciudad eterna. En este segundo enlace les volvió a acompañar la familia entera, incluidos los príncipes y las infantas. De nada sirvió tantas bodas, después de dos intentos de divorcio, solo dos años después de haber pasado por el altar, en 2014.
Finalmente, la pareja firmó la demanda de divorcio en 2016 poniendo fin a una relación que parecía idílica. Un final que nada tenía que ver con el cuento de hadas que mostraban a sus seres queridos. Hoy en día, Telma vuelve a estar enamorada de un hombre con el que se lleva unos varios años y cuyo nombre y profesión aún no ha trascendido a la luz pública. La pugna de Ortiz contra la prensa, sigue más firme que nunca.



























































































































