Tras la emisión del mensaje de Felipe VI en Nochebuena, los reyes eméritos, Juan Carlos I y Sofía quisieron reunir a toda la familia en torno a la mesa para pasar la Navidad en compañía. Una comida en la que los platos no faltaban, al igual que los invitados. Toda una muestra de lujos de la que hemos conocido todos los detalles.
Juan Carlos I y Sofía, los anfitriones
Los más mayores de la Casa Real quisieron organizar una comida de Navidad con todos los suyos, y no quisieron que faltaran nadie. Engalanaron de arriba a abajo el Palacio de la Zarzuela para una fecha tan especial y señalada. Especialmente ilusionada se encontraba Doña Sofía, a la que le encanta reunir a toda la familia y pasar tiempo con los suyos.
Todos los preparativos estaban listos para recibir a la familia en palacio, y no faltó ninguno de los miembros invitados. Y es que, dentro del acto, hubo grandes ausencias que marcaron el almuerzo real.
Cerca de cien invitados
Los reyes eméritos no quisieron dejar pasar la ocasión y decidieron tirar la casa por la ventana. Por eso, invitaron a casi un centenar de personas para que les acompañaran en la comida de Navidad. Los más relevantes fueron, como no podía ser de otra manera, Felipe VI y Letizia, acompañados de la Princesa Leonor y de la Infanta Sofía. Así el pasado, el presente y el futuro de la monarquía de España se sentaría a comer y pelar langostinos todos juntos.
Junto a ellos, estaban también la Infanta Elena, junto a sus hijos Froilán y Victoria Federica. Por otro lado, también acudió la Infanta Margarita junto a su marido, Carlos Zurita y sus hijos Alfonso y María. También acudió doña Pilar, junto a todo un séquito de cinco hijos, sus nueras y los nietos. Todo ello sin contar a los primos que Juan Carlos quiso invitar, y que completó el casi centenar de personas a la mesa.
Sin Cristina ni Urdangarin
La comida de Navidad de Juan Carlos I y Sofía estuvo marcada, un año más, por la ausencia de Cristina, la hija de los Reyes, y su marido, Iñaki Urdangarín. Desterrados de la Casa Real, allí no habrían sido bienvenidos. Y es que, a pesar de los incesantes intentos de Doña Sofía por reunir la familia al completo, si ellos hubieran asistido, tanto Felipe VI como Letizia habrían ardido en cólera.
Y es que, después del Caso Noos, Cristina y Urdangarín no son bien recibidos en palacio. Por suerte para ellos, las puertas del mismo ya están abiertas de nuevo, pero esta ocasión no era la más adecuada para que regresaran de pleno a la familia. Sin confirmación oficial, se sospecha que los Urdangarín pasaron la Navidad en Vitoria, en compañía de la familia de Iñaki.
El servicio, sin vacaciones
El 25 de diciembre es una de las fechas que son festivos internacionales, y muy pocas personas se ven obligadas a trabajar. Pero, para que todo esté a punto para los Reyes, el servicio del Palacio de la Zarzuela ha tenido que renunciar a tomarse el día libre para realizar los preparativos de la comida, y servir durante la misma. Todo ello sin pensar luego en recoger y limpiar todo lo ensuciado por los casi cien comensales.
Cierto es que no todo el servicio tuvo que acudir a su puesto de trabajo, pero sí parte del mismo, que se ocuparon de realizar el bufé libre para la familia. En el mismo no faltó ningún tipo de alimento, del gusto de todos, para poder disfrutar del encuentro familiar, desde los más mayores a los más pequeños. Todo ello sin hablar de los tradicionales dulces con los que, seguro, terminaron la comida a altas horas de la tarde del día de Navidad.