Ha sido, sin miedo a equivocarnos, una de las concursantes más carismáticas de la última edición de Gran Hermano. Bárbara ha sido la salsa de todas las broncas, la concursante capaz de empatizar y de luchar en cada momento. Sin embargo, su paso por el concurso ha llegado al final. La youtuber se ha visto obligada a abandonar la casa de Guadalix de la Sierra por la enfermedad que sufre su padre y que, según todas las fuentes consultadas, habría sufrido un avance fulminante.

Bárbara que, a pesar de sus constantes enfrentamientos ha recibido el apoyo de sus compañeros, se enteraba del delicado estado de salud de su progenitor casi de madrugada. Fue su ex marido el que le comunicó la noticia del empeoramiento de su padre. No parecía alarmante, pero la realidad es más bien distinta. En estos momentos, se encuentra viajando hasta el hospital.
Pero ella no ha sido la única concursante de Gran Hermano que ha abandonado la casa de cristal. Estos son solo algunos de los ejemplos que fueron obligados a salir del concurso.

Mónica Ruiz entró como reserva a la primera edición. Estuvo poco en la casa, pues cuando se enteró que Interviu había publicado que había ejercido la prostitución, abandonó el concurso.

Nacho, de la primera edición, abandonó el concurso tras ser informado de un problema de salud de un familiar. Fue una pena, pues el salmantino era uno de los favoritos.

Quizás ni si quiera te acuerdes de él. Es Mohamed Dadi y abandonó la novena edición de Gran Hermano después de ser informado de que un familiar suyo tenía un problema de salud muy grave. En su edición también abandonaron Maite, David o Rebeca.

Silvia Casado abandonó la primera edición de GH por amor. Se fue cuando la audiencia expulsó a Israel: «pues nos vamos los dos», espetó la andaluza.

Carlos El Yoyas tuvo que abandonar la casa de Gran Hermano. En su caso no fue porque nadie estuviera enfermo, sino por sus formas, cuestionadas y denunciadas, con su novia Fayna, también concursante.





Otro punto en liza contra la reina Letizia es su empecinamiento en no mostrar a sus hijas. Realmente, apenas conocemos a las infantas Leonor y Sofía. La soberana ha decidido blindar la imagen de las pequeñas a ojos de la prensa y, por tanto, de la sociedad española. Aseguran que tanto ella como el rey están de acuerdo y aluden a que se trata de que vivan su infancia con normalidad. Sin embargo, entre poco y mucho está la medida correcta. Además, que las infantas no crecen como otras niñas de su edad. Por ejemplo, desde bien pequeña, a Leonor le han enseñado que no debe explicar a sus compañeros y compañeras de clase nada de lo que ocurre en su casa dada la posición que ocupa. En el colegio al que acude, Santa María de los Rosales, no pueden hacerse fotografías ni grabar vídeos durante los actos en que participan los niños y niñas que comparten clase con la princesa de Asturias. Por otro lado, la princesa de Asturias en nada comenzará a recibir instrucción para el puesto que está llamada a desempeñar. Ahora es la heredera pero un día será la reina.





Acerca de sus preferencias por los concursantes, Carlos contó una anécdota: “Yo era muy de Manu Tenorio. La primera vez que cantó me tiré al suelo y me dijeron: ‘Levanta, levanta, no se puede ver que tienes favoritismo (risas)’. El presentador ha seguido de la siguiente manera: “Todos me caían y me caen muy bien. Solo me caen mal los que hablan mal del formato porque OT fue un programa que les dio el éxito”.
































































