José Antonio Avilés ya está en España. Su salida de Supervivientes fue un alivio para sus compañeros, conscientes de que las broncas en la isla se acababan en ese mismo instante. Pero parece que las batallas que el andaluz ha librado en los Cayos Cochinos son moco de pavo comparado con lo que le espera en los próximos días. Sus escandalosos trapos sucios han salido a la luz y ya no hay vuelta atrás.
Un concurso muy polémico

> Sin duda, uno de los protagonistas indiscutibles de esta edición de Supervivientes ha sido José Antonio Avilés. Su físico sí ha sufrido un cambio aparente, aunque su forma de ser no se ha visto para nada alterada, como sí ha pasado en otros casos como el de Yiya. Al concursante, desde que empezó la andadura, se le ha caracterizado como el más cañero y malvado, algo que ha ido demostrando con el paso del tiempo. Sus pullitas hacia Rocío Flores, sus contestaciones a Ana María Aldón y sus broncas con Elena, la madre de Adara, han sido algunas de sus hazañas más llamativas.
Se fue expulsado la semana pasada, con el apoyo de Jorge Javier Vázquez: “Eres el colaborador que me gustaría tener en todos mis programas”, espetó. Con lágrimas en los ojos, José Antonio Avilés abandonaba para siempre la palapa. Lo que parecía el principio de un nuevo proyecto profesional para él, ha terminado siendo el principio del fin para el andaluz. En las últimas horas, se han destapado todas las sucias artimañas que llevó a cabo para trabajar en televisión.
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Salen a la luz todos sus engaños

> Se fue de la Palapa apoyado por Jorge Javier Vázquez, pero ha sido precisamente el programa de este el que ha destapado con pruebas quién es el verdadero José Antonio Avilés. Al parecer, el andaluz, con tal de trabajar en televisión ha llevado a cabo miles de chanchullos. Desde engaños a diferentes marcas de ropa hasta utilizar declaraciones off de récord para sacar un gran beneficio económico. La última en sacar a la luz su peor faceta ha sido María Patiño: “Avilés llegó a la cadena tras conseguir unas declaraciones del padre de Julen”. Lo que la tertuliana insinúa es que, su puesto de trabajo en Viva la vida surgió debido a unas declaraciones que para nada fueron aceptadas para sacar a la luz. Parece que el exconcursante de Supervivientes no tiene escrúpulo alguno.
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Envuelto en la trama Julen

> “Avilés llegó a la cadena tras conseguir unas declaraciones del padre de Julen”, espetó María Patiño. Lo cierto es que detrás de estas declaraciones hay una trama que, hasta ahora, se desconocía por completo. Según Kiko Matamoros, el periodista vendió estas declaraciones sin el consentimiento de Jose, el padre de Julen: “Avilés aprovechó que conocía a un primo de la familia para acercarse y sacar algunas palabras de la familia. Tuvo una conversación con el padre of the record, ni se habla de publicar ni nada y él transcribió la conversación y la vendió”, explica. “Tras venderlas a una publicación por 18.000 euros, recibió una llamada de Jose, que le recriminaba su actuación. Avilés, entonces, le ofreció darle el importe íntegro de lo que había cobrado. Le hace llegar 6.000 euros, los cuales él declara y Hacienda le quita 1.500 euros, así que al parecer ha cobrado 4.500 euros por una cosa que se vendió sin su autorización, sin su consentimiento y por un importe superior”.
Ahora, el padre de Julen, asegura que ha puesto el asunto en manos de su abogada y que investigará lo ocurrido, sin descartar que actúe legalmente contra Avilés. Lamentablemente, esta situación no solo está afectando a Avilés, su madre ha estallado contra la prensa.
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Su madre, estalla

> Visiblemente molesta, la madre de José Antonio explicaba a las cámaras que no iba a entrar en polémicas porque “es la vida privada de José Antonio Avilés y entiendo que es tu trabajo”. Además, afirmaba que “me están obligando a hacer lo que yo no quiero. Me he mantenido siempre en la misma postura y por favor, respeten que no voy a decir nada. Cuando venga José Antonio Avilés lo hará. Pido respeto”. Lo vuelvo a repetir, que tengo el derecho de esperar a que mi hijo venga y se defienda. Y yo creo que tengo respeto, y que me respeten, y que me dejen tranquila”. Una situación muy complicada para ella en la que justificaba su enfado porque está “indignada por cómo me están tratando”.




























































































