La sobrina favorita de doña Letizia cumplió dieciocho años el mes pasado. A partir de ese momento, el interés se centró en conocer a Carla Vigo Ortiz. La joven es hija de la desaparecida Érika Ortiz y Antonio Vigo. Como se recordará, la hermana de la reina falleció y su hija quedó al cuidado de su padre. El rastro de Carla se ha perdido desde que alcanzara la mayoría de edad. ¿Qué ha pasado? Te lo contamos todo a continuación.
Regreso al pasado

La sobrina de doña Letizia tenía seis años cuando su madre falleció. Carla Viga es hija de Érika Ortiz y Antonio Vigo. El cuerpo sin vida de la hermana pequeña de la reina se encontró en el piso que ocupaba. La noche antes, Érika envió a su hija a dormir a casa de una amiga. Horas más tarde, tomaría la decisión que la llevó a abandonar este mundo. A la mañana siguiente, sus familiares se alarmaron al ver que no respondía al teléfono. Fue su novio, Roberto, quien encontró el cadáver y, alrededor, frascos de pastillas. La investigación se llevó en el máximo secreto y de ahí que tan poquísimos detalles salieran a la luz.
Se vivió un momento muy complicado durante el funeral de Érika. El padre de su hija, Antonio Vigo, empezó a llorar y con voz grave señaló al banco donde se encontraban los miembros de la familia real y bramó: “Vosotros la habéis matado”. Aquello hizo que don Juan Carlos se borrara del servicio religioso que iba a celebrarse una semana después en memoria de la fallecida. Fue una situación incómoda pero compresible. Al parecer, Érika hacía tiempo que había expresado que no podía más, que cada vez que salía una fotografía suya en prensa, sonaba el teléfono y le caía una regañina.
¿Dónde está Carla?

Fue el mes pasado cuando Carla Vigo Ortiz cumplió dieciocho años. A través de redes sociales supimos que quería ser bailarina y actriz. Está preparándose para triunfar sobre los escenarios. En ningún momento iba de sobrina de… Al contrario, respondía a los mensajes que recibía mostrándose muy sincera. Incluso llegó a opinar sobre el rifirrafe entre reinas. Defendió que su prima apartara el brazo de doña Sofía y pidió comprensión para ella. Lógicamente, estos detalles fueron reflejados por los medios de comunicación.
El hecho de que la hija de Érika fuera activa en redes sociales y que su mensaje resulara trasladado por la prensa no hizo ninguna gracia a doña Letizia. No es ningún secreto que la reina no desea que ningún familiar de titulares porque cree eso la perjudica. De ahí que siempre les haya pedido que mantengan un perfil bajo. Algo que fue objeto de enfrentamiento entre doña Letizia y sus hermanas, Telma y Érika.
Y entonces llegó Letizia

La reina estuvo en la fiesta de cumpleaños que su sobrina celebró. Un bolso carísimo asomó en la foto y eso delató a doña Letizia. La relación entre Carla y su tía es estupenda. De hecho, la joven es asidua del Pabellón del Príncipe, donde viven los reyes y sus hijas, Leonor y Sofía. Carla también ha viajado con sus tíos y es una más en la familia del rey. Antonio Vigo ha fomentado el contacto de su hija con su familia materna, y eso que le sobraban las razones para no hacerlo.
Cuando doña Letizia descubrió que lo que compartía Carla en redes era objeto del deseo de los medios se puso muy nerviosa y tomó una decisión. Habló con su sobrina y le pidió que no se expresara en modo abierto. Desde entonces, la joven no ha vuelto a tuitear aunque mantiene la cuenta online. En el caso de Instagram, Carla postea con asiduidad. Eso sí, en modo privado. Por tanto, si usted no ha sido admitido, no tendrá acceso al mundo de la sobrina de doña Letizia.
El dolor de un padre

Es posible que a Antonio Vigo no le haya hecho ninguna gracia que la reina meta las narices en una cuestión que atañe a su hija. La relación entre el escultor y doña Letizia no es buena. Se llevaban bien hasta que ocurrió algo inesperado tras la muerte de Érika que relató en Adiós, princesa, David Rocasolano, primo de Telma, Érika y Letizia: “Te llamo porque no sé a quién recurrir, David. Es que… Bueno. No te lo vas a creer. Letizia y Paloma me han pedido que suscriba un régimen de visitas regulado de mi hija Carla”.
El primo de Érika Ortiz se quedó de piedra al conocer las intenciones de Paloma y la reina Letizia. Así continuó Antonio Vigo: “Que me quieren quitar la custodia de la niña, David. Que quieren la custodia para ellas”. Así le respondió David: “Pero eso es un disparate, Antonio. Eso no lo pueden hacer. Por muy princesa de Asturias que sea Letizia, no te pueden quitar a Carla”.
Carla obedece

David aconsejó a Antonio que sacara las uñas y no cediera ante la presiones. Al final, el asunto se arregló. Doña Letizia no quería un escándalo estando tan reciente la muerte de Érika. Además, sabía que tenía la partida perdida de antemano. Si hacía valer su poder como miembro de la familia real, todos se le echarían encima. Por otro lado, Antonio siempre ha sido un gran padre. Por tanto, la reina y su madre no tenían argumento alguno para justificar su insólita petición.
En cuando a la vida virtual de Carla Vigo, parece que, de momento, va a seguir manteniendo un perfil bajo, tal y como le ha solicitado doña Letizia. La joven no quiere causar problemas y de ahí que haya dado un paso atrás. No obstante, quienes han tenido acceso a su Instagram, aseguran que no está de acuerdo con algunas informaciones que se han publicado sobre ella. Tiene carácter y no ha dudado en contestar al informador causante de su enfado.


























Jorge Javier Vázquez no se encuentra bien. Y así lo ha confesado en la revista donde colabora, Lecturas. Está tocado y hundido hasta el punto de confesar que siente unas incontrolables ganas de llorar. Ese tipo de comportamientos suelen ir asociados a las depresiones. ¿Cómo es posible que un hombre como él, que ha ganado tanto dinero, que ha tocado el cielo con los dedos, haya caído en la tristeza más profunda? Incluso ha llegado hasta el punto de somatizar sus emociones. El dolor ha sido muy profundo….

Ha ganado un premio Ondas, sabe cantar, ha dirigido con éxito una academia, y durante mucho tiempo un hombre ha estado muy enamorado de él. Su ex novio Paco, con quien ya no comparte academia ni tampoco galgos. Y sin embargo sigue mostrándose como un niño necesitado del aplauso de su familia, en este caso del público. Parece mentira que no esté curado de espanto con todas las situaciones por las que ha pasado. Necesita de los demás… que le digan lo bien que hace las cosas continuamente. Su autoestima no está al nivel de su valía profesional. Pero esto no es nuevo.











































































