La infanta Elena de Borbón vuelve a estar de actualidad, unos días después de confirmarse que ha vuelto a pasar la Nochevieja junto a su hermana Cristina de Borbón y con la familia de su marido. Pese que este 2020 ha empezado bien para la monarca, su estado de ánimo podría dar un giro radical tras salir a la luz un importante acontecimiento que hace veinticinco años cambio su vida. Te contamos de qué se trata, a continuación.
Dice adiós a un año intenso
> La infanta Elena de Borbón se desplazó hasta Vitoria el ya pasado 31 de diciembre para estar junto a su hermana Cristina y el resto de familiares de Urdangarín. Sin importarle lo que piensen en Casa Real, la hermana del rey ha comenzado el 2020 en tierras vascas. Allí pudieron pasar desapercibidos, mucho más que en otros lugares donde la expectación es mayor. Elena de Borbón y Cristina fueron vistas junto a algunos de sus hijos dando un paseo por el centro de la capital alavesa durante la víspera del nuevo año. Algunos viandantes vieron a los monarcas andar por la calle Florida y la Calle Postas entrando a una tienda de deportes.
Pasada ya una de las fechas más importantes y señaladas, Elena de Borbón ha vuelto a la realidad, y estamos seguros de que no le va a gustar nada recordar uno de los que sin duda fue uno de los días más importantes de su vida: su boda con Jaime de Marichalar. Y es que se cumple nada más y nada menos que un cuarto de siglo desde que contrajeron matrimonio. Si quieres enterarte de más, dale a ‘siguiente’.
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El día que cambió la vida de la infanta Elena de Borbón
> El próximo 18 de marzo se cumplirán 25 años de un día histórico para la familia real: la boda entre Elena de Borbón y Marichalar, hijo de los condes de Ripalda. La ceremonia tuvo lugar en la Catedral de Sevilla ante 1.500 invitados, entre los que se encontraban miembros de casas reales de todo el mundo. Doña Sofía y don Juan Carlos irradiaban de felicidad al ver a su hija mayor dar el paso más importante en el ámbito sentimental. Además, por aquel entonces todavía no se conocía la existencia ni de Urdangarín, ni mucho menos la de la reina Letizia, por lo que el ambiente que se respiraba era prácticamente idílico.
Pero la felicidad no duró demasiado, y es que el matrimonio sufrió un duro revés tras el grave ictus que sufrió Marichalar a finales del año 2001, y que le llenó de secuelas físicas y psicológicas, lo que terminó en el fin de la convivencia entre ambos en el año 2007, y su posterior divorcio en 2009. Pero poco o nada queda ya de aquella Elena de Borbón, que resurgió de sus cenizas y se centró en el cuidado de sus dos hijos, Froilán y Victoria Federica. La hija mayor del rey emérito recordará, seguro, esta fecha tan señalada, que cambió su vida por completo hace casi veinticinco años.
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Un carácter complicado
> No es nada nuevo, ni tampoco la primera vez que sale a relucir el mal carácter de la infanta Elena de Borbón. “Ha demostrado ser una grosera y una maleducada”, espetó Jaime Peñafiel hace unas semanas. El mismo periodista experto en realeza ha arrojado, ahora, algunas claves sobre el distanciamiento que se produjo entre doña Letizia y sus cuñadas. Una vez más, el temperamento de las infantas se esconde detrás de la polémica. “Entrar en una familia real es muy duro. La única forma de sobrevivir es entrar como lo hizo Letizia. Si la reina no entra ahí como un caballo en una cacharrería, se la comen, porque Elena de Borbón y Cristina tienen un carácter de armas tomar. Letizia supo poner a las infantas en su sitio”, explicó el cronista.
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Letizia no la soporta
> Doña Letizia encontró en Jaime de Marichalar gran parte del apoyo que le negaron otros miembros de la familia del rey. Hicieron muy buenas migas desde el principio y el ex duque de Lugo no se separó ni un segundo de la reina cuando pasó por uno de los peores momentos de su vida: el suicidio de su hermana Érika Ortiz. La soberana se sintió profundamente agradecida, y no dudó en posicionarse junto a él cuando se produjo aquel “cese temporal de la convivencia” entre la infanta Elena de Borbón y de Marichalar. A la hermana del rey Felipe VI no le sentó bien que su cuñada formara este vínculo tan estrecho con su exmarido, y le hizo la cruz a partir de ese momento.
Pero, ¿y qué hay de la infanta Cristina? Si bien al principio llegó a un punto de entendimiento con doña Letizia, más tarde terminaron como el rosario de la aurora por culpa de Iñaki Urdangarín. El ex duque de Palma nunca cayó del todo bien a la soberana, y la cosa fue a peor cuando se filtraron algunos documentos en los que se burlaba de ella.
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Letizia y el distanciamiento con sus cuñadas
No es la primera vez que sale a relucir el mal carácter de la infanta Elena de Borbón. “Ha demostrado ser una grosera y una maleducada”, espetó Jaime Peñafiel hace unas semanas. El mismo periodista experto en realeza ha arrojado, ahora, algunas claves sobre el distanciamiento que se produjo entre doña Letizia y sus cuñadas. Una vez más, el temperamento de las infantas se esconde detrás de la polémica. “Entrar en una familia real es muy duro. La única forma de sobrevivir es entrar como lo hizo Letizia. Si Letizia no entra ahí como un caballo en una cacharrería, se la comen, porque Elena de Borbón y Cristina tienen un carácter de padre y señor mío. Letizia supo poner a las infantas en su sitio”, explicó el cronista.
De hecho, Peñafiel fue más allá desveló algunos aspectos sobre el mal carácter de las infantas. Cómo serán las hijas de los reyes Juan Carlos y Sofía, que en esa ocasión el periodista experto en Casa Real se posicionó junto a su archienemiga: doña Letizia.
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El peor año de la familia real

Los vientos soplan en contra en Zarzuela. Los reyes temían que el permiso penitenciario de Iñaki Urdangarín se volviera en su contra. En este sentido, don Felipe y doña Letizia han creado un cordón sanitario que les separa de los ex duques de Palma. Los maledicentes aseguran que el mismo se extiende también a los hijos de Cristina. La cuestión es que Iñaki y la infanta se han dejado ver en amor y compañía por las calles de Vitoria. Allí el ex deportista recibió grandes muestras de afecto mientras su madre, su esposa y algunos de sus hijos contemplaban con emoción la situación.
La hija mediana de don Juan Carlos y doña Sofía ha vuelto a dejar claro que no sigue consignas dictadas por don Felipe y mucho menos por doña Letizia. De ahí que se haya dejado fotografiar a placer paseando por las calles más céntricas de la ciudad. Sin duda, un órdago en toda regla a los reyes. Cuestiones como estas han ocurrido en otras monarquías donde se ha separado lo público de lo privado. Así, los diversos integrantes de familias reales que han tenido problemas han sido relegados al ostracismo en la parte institucional pero arropados en la familiar. El último caso conocido, el del príncipe Andrés de Inglaterra.



























































































