Que Elena Rodríguez hablara de la terrible infancia que sus hijos, Adara Molinero y Aitor, vivieron por culpa de su expareja, dio pie a que la ex azafata y su hermano, contaran algunos de los episodios más violentos por los que tuvieron que pasar. Lo que no imaginaban era que la versión de los hijos de su ex padrastro también se hiciera pública en televisión. ¿Es real o falsa esta historia? Las siguientes declaraciones te dejarán de piedra.
Elena Rodríguez y la confesión más oscura de su vida

> La caja de Pandora se abrió en el momento en el que Elena Rodríguez se subió a El puente de las emociones durante su concurso en Supervivientes. Allí además de confesar algunos de los episodios más traumáticos de su infancia, pidió perdón a sus hijos, Adara y Aitor, por haber mantenido una relación con un hombre que les maltrató psicológica y físicamente durante años. Estas declaraciones fueron tan sorprendentes que ante la gravedad del asunto y la imposibilidad de Elena de dar más explicaciones por estar sumida al cien por cien en un concurso y aislada del mundo exterior, Adara y su hermano Aitor, se sentaron en un plató de televisión a narrar algunos de los episodios más delicados y complicados de su infancia. Su ex padrastro les maltrataba.
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Adara y su hermano narran los episodios más violentos de su ex padrastro

> Daba igual la de noches que Adara se sometió durante su participación en Gran Hermano VIP a la presión de la audiencia porque sin duda, su noche más complicada la vivió en pasado sábado junto a su hermano en Sálvame Deluxe. Después que su madre confesara algunos de los episodios más violentos que tuvo que vivir su familia, la ex azafata de vuelos y Aitor, narraron con pelos y señales cómo la expareja de su madre les “marcó y destrozó” la infancia.
“Nos trataba mal a todos, le teníamos auténtico pánico. Era una persona muy agresiva, no entendía el comportamiento de los niños. Mi madre estaba continuamente triste… hasta que nos cambiamos de casa y no le volvimos a ver. Voy a decir su nombre. Se llama Luis, para todos los que conocen a mi madre, sus compañeros de trabajo, que sepan quién fue”, espetó Adara. Lo que no imaginaba la ex azafata de vuelos era que, en cuestión de días, los hijos de su ex padrastro se pondrían en contacto con el programa para desmentir todas y cada una de sus declaraciones.
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Lo hijos de Luis, desmontan a Adara y los supuestos malos tratos

Tras las declaraciones que Adara y Aitor hicieron en Sálvame Deluxe, lo que menos imaginaba la opinión pública es que, los hijos del expadrastro de Adara, se pusieran en contacto con el programa para defender a su padre y negar, por activa y por pasiva todo lo que han dicho sobre él: “Nosotros no lo hubiéramos permitido. Nosotros con Elena no hemos tenido ningún problema mientras estuvimos con ella. Adara ya venía así de serie y hacía lo que le daba la gana. Se iba a casa de su padre los findes y venía descontrolada. Era la única que daba problemas. Es mala y ya entonces era conflictiva. Estaba acostumbrada a que nadie le dijera nada”, espetó uno de los hermanos. Pero la cosa no ha quedado aquí porque Borja, otro de los hijos de Luis, ha querido hablar telefónicamente. Estas han sido sus declaraciones.
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Elena y Adara, acorraladas: desmontan su historia

> “Mi padre acogió a Adara y Aitor como a sus hijos. Me ha sorprendido todo esto porque Aitor era un trozo de pan. A mí mi padre no me ha puesto la mano encima nunca. A Elena y a él se les veía felices. Siempre hacíamos planes juntos. Mi padre luchó por nuestra custodia y nos fuimos a vivir con él. Cuando le aceptaron la custodia, Elena se separó de él. Dijo que no se veía viviendo con cuatro niños en la casa”, ha insistido Borja. Sin duda, unas declaraciones que darán mucho de qué hablar en las próximas semanas. Elena, aunque eliminada, sigue viviendo en el mismo complejo hotelero que el resto de finalistas de Supervivientes, con la finalidad de cumplir la cuarentena y las normas del Gobierno interpuestas a causa del COVID-19. Cuando todo esto acabe, ¿se sentará en un plató de televisión a explicarlo todo? Tan solo queda esperar…































































































Es cierto. Es un fotoreportaje que da vida a esta sequía informativa que resulta soporífera. Las instantáneas hablan por sí solas. Y lo que dicen no me gusta demasiado. Me da miedo. Tal vez porque la escena me obliga a viajar a través del tiempo en ese tren de los corazones rotos. Más que deseo, percibo tristeza, rebote, falsa resiliencia y necesidad de demostrar una felicidad que parece forzada, estudiada, autoimpuesta. Tengo la sensación de que Diego se ha dejado llevar por esas corrientes que invitan a festejar la pena aparcándose en otros cuerpos o por esa filosofía (sic) que induce a huir hacia adelante para vencer no sé a qué o a quién. Pobre.





