Quedan tan solo unas horas para uno de los momentos decisivos de Supervivientes 2020: la gran final. Ana María, Rocío Flores, Jorge o Hugo. Esa es la cuestión. Lo cierto es que la mujer de Ortega Cano está nerviosa, y no es para menos. Cuando todo parecía indicar que las cosas estaban bien con su familia, hay un miembro de esta que ha dado la espalda a la diseñadora en este día tan importante. Continúa leyendo.
¿Merecida ganadora?
> Ana María Aldón ha sido una de las caras protagonistas de Supervivientes 2020. A unos ha gustado y a otros no… Muchos han aplaudido su sinceridad cuando se ha dejado llevar por sus sentimientos y también cuando no ha querido hablar con Rocío Flores a pesar de saber que eso podría generar críticas. Ha enamorado con sus dotes de superviviente, todo ello unido a cómo se ha abierto contando aspectos de su vida que nadie conocía, ni siquiera su marido José Ortega Cano, como el maltrato sufrido por su padre.
Sin embargo, para otros ha estado sobreactuada, y era innecesario que relatara aspectos de su vida que están demás, y no por el maltrato, sino en lo que concierne a lo dotado que está el diestro. Sea como fuere, y a muy pocas horas de la gran final, la diseñadora se enfrenta a un duro golpe por parte de un familiar. ¿De quién se trata? Dale a ‘siguiente’.
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Ana María Aldón, traicionada por su familia en la final
> La actitud de Ana María Aldón con Rocío Flores durante los dos primeros meses de concurso, ha terminado pasándole factura. Tanto es así que su defensora, Gloria Camila, ha optado por posicionarse con su sobrina Rocío Flores, en vez de con la mujer de su padre. Un gesto que no sabemos cómo le habrá sentado el torero.
De esta forma, traiciona por completo a su ‘madrastra’, para estar al lado de su sobrina y gran amiga. Lejos de pedir el voto para Ana María Aldón en las redes sociales, la joven ha pedido a las cuentas de club de fans que voten por Rocío. “Vamos a por todas”, escribió la ex de Kiko Jiménez. Por si esto fuera poco, Gema, hija de Ana María, ha lanzado un mensaje públicamente que poco o nada gustará a su progenitora. Sigue leyendo.
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La hija de Ana María entra en acción
> Gema Calderón ha sido la gran desconocida para el público hasta que hace unas semanas decidiese sentarse en el plató de Sábado Deluxe para hablar sobre todas las polémicas que rodeaban a la familia. Pero, cuando nadie se lo esperaba, la joven ha decidido ofrecer unas declaraciones que no han pasado desapercibidas en la familia.
“No creo, pero si me lo proponen y me apetece pues lo haría… Lo único es que tengo una niña muy pequeña y me necesita”, respondió Gema en alusión de si participaría o no en la próxima edición de Supervivientes. Por lo que parece la joven no le cierra las puertas al reality más extremo de la televisión, lo que podría disgustar en parte a la familia ya que esa decisión conllevaría sacar todos lo relacionado con su pasado. Sea como fuere, Ana María Aldón le ha querido mandar un mensaje a su marido, y no un mensaje cualquiera. Estas palabras que os transcribiremos a continuación han hecho tambalear los rumores de una posible crisis en el matrimonio.
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Ortega Cano, en shock tras el mensaje de su mujer
> Ana María tiene tantas ganas de ver a Ortega Cano y está tan feliz a su lado que, está pensando en aumentar la familia y le ha pedido a Gloria Camila, hija del diestro y Rocío Jurado, que le de el siguiente recado: “Dile a tu padre que se prepare, que te voy a dar otra hermanita”, espetó.
Aldón tiene recursos para todo, y dejar la isla va a ser lo más doloroso para ella, tanto es así que quiere un estanque en la casa de Ortega para nadar. Vamos, que Ortega Cano se va a tener que preparar ante el regreso de la nueva Ana María Aldón.































































































Es cierto. Es un fotoreportaje que da vida a esta sequía informativa que resulta soporífera. Las instantáneas hablan por sí solas. Y lo que dicen no me gusta demasiado. Me da miedo. Tal vez porque la escena me obliga a viajar a través del tiempo en ese tren de los corazones rotos. Más que deseo, percibo tristeza, rebote, falsa resiliencia y necesidad de demostrar una felicidad que parece forzada, estudiada, autoimpuesta. Tengo la sensación de que Diego se ha dejado llevar por esas corrientes que invitan a festejar la pena aparcándose en otros cuerpos o por esa filosofía (sic) que induce a huir hacia adelante para vencer no sé a qué o a quién. Pobre.






