Este mal tan común conocido como la retención de líquidos se da cuando existe una acumulación excesiva de los líquidos en el tejido de nuestro cuerpo y a menudo trae consigo un aumento de peso que no se explica de otra forma. Es característico porque presenta hinchazón y porque parece bastante difícil de combatir, especialmente durante el invierno cuando se lleva una vida más sedentaria. Hoy te explicamos cómo vencer a este problema durante la próxima estación.
Consecuencias de la retención de líquidos

¿Cómo saber que se tiene retención de líquidos? Este problema se puede distinguir por algunas de las consecuencias que se verán reflejadas en tu cuerpo, así que saber cuáles son te ayudará a detectarlo mucho más rápidamente. Una de las características es la hinchazón abdominal, notarás cómo los pantalones te aprietan más en esta zona del cuerpo.
También puedes presentar hinchazón en las piernas y en los tobillos, una zona que no aumenta normalmente si se trata de una ganancia de peso por comer en exceso u otro tipo de factores. Por otro lado, tendrás menos ganas de ir al baño ya que tu cuerpo se estará quedando con los líquidos en lugar de expulsarlos por vías naturales.
Más agua y menos alcohol

Aunque el concepto de beber más puede sonar contradictorio cuando estamos hablando de una retención de líquidos lo cierto es que el agua es un elemento de lo más saludable y también cuando se trata de evitar este problema. Lo indicado para mejorar la situación es beber al menos 2 litros diarios y nunca exceder los 4 litros.
Por otro lado, el alcohol es un gran enemigo de la retención de líquidos así que debes evitarlo cuando estés tratando este problema. Este tipo de bebidas son ricas en azúcares así que se procesan con menor efectividad y no ayudan a la funcionalidad de los riñones ni del hígado. Trata de evitar este tipo de sustancias y pasa más tiempo consumiendo agua.
Pescados e infusiones

La alimentación juega un papel muy importante en todas las cuestiones que afectan al organismo y también cuando se trata de la retención de líquidos. Por un lado, lo ideal es evitar los embutidos por su alto contenido en sal, también la carne roja y los dulces.
Por el contrario, será positivo una ingesta de pescados de forma regular y las carnes bajas en grasa como el pavo o el pollo. Las infusiones también pueden ser muy positivas para combatir la retención de líquidos y una de las más recomendadas para estos casos es el diente de león.
Una ducha fría

La circulación tiene un papel muy relevante en la retención de líquidos en el cuerpo. Las duchas de agua fría tienen un efecto muy positivo en cuando al drenaje de los líquidos, la mejora de la circulación, una mejora en el estado de la piel e incluso un aspecto mucho más radiante en el cabello ¿Qué más se puede pedir?
Lo ideal es intentar dar chorros de agua fría en el cuerpo, lo máximo que se pueda soportar durante esta época del año con bajas temperaturas. Cuanta más presión mejor efecto tendrá así que procura hacerlo con el gripo de la ducha lo más cerca posible de la piel.
Una vida activa

El sedentarismo es uno de los condicionantes que fomenta la retención del líquidos. En esta época del año en la que bajan las temperaturas la incidencia del sedentarismo aumenta ya que apetece menos salir a la calle a pasear y se pasan muchas horas de trabajo en la oficina en una silla o en el sofá viendo películas a refugio del mal tiempo.
Esto puede mejorar con un poco de dedicación ya que basta con dedicar 20 o 30 minutos al día a caminar. Si esta opción no te gusta siempre puedes buscar alternativas como acudir a clases de baile, de pilates o al gimnasio. Cualquier opción que te haga mantener una vida más activa resultará beneficiosa.
Sal y lácteos

Volvemos una vez más a la dieta, ya que resulta tan importante para salir airosa de esta batalla. Los lácteos como la leche, el yogurt y los quesos pueden ser consumidos mientras se evita la retención de líquidos, pero solo cuando estos no contengan sal. Por otro lado, el consumo de quesos curados y semicurados debe reducirse en la medida de lo posible ya que tienen un alto contenido en sodio.
¿Y qué problema hay con la sal? Pues tal y como podemos notar al gusto, la sal atrae y absorbe el agua mucho más que otro tipo de condimentos. Aunque está deliciosa e intensifica el sabor de las comidas, lo cierto es que puede echar por tierra todo ese esfuerzo que hemos realizado a la hora de beber 2 litros de agua al día quedándose con parte de ella.
































































































