Terelu Campos no es ni sombra de lo que fue. Está hundida y no encuentra su lugar. Va dando tumbos. Intenta contentar a todos y eso la hace infeliz. No le gusta su aspecto. Su situación económica es delicada. Hace tiempo que dejó de ser el perejil de todas las salsas como cuando su madre era reina de las mañanas. Creyó que Sálvame no le pasaría factura y lo ha hecho.

De presentadora a ser una más en el reality de las tardes de Telecinco. Ya no goza de la protección de antaño y está más expuesta que nunca. En el amor, pintan bastos. Un libro podría escribirse de los hombres de Terelu Campos. ¿Qué le pasa a la presentadora? ¿Cuáles son las verdaderas razones que le han llevado a tocar fondo? Te lo contamos. Sigue leyendo.
Terelu Campos atravesaba un mal momento profesional cuando desde La Fábrica de la Tele le ofrecieron un pacto: retirar la demanda a la productora a cambio de trabajo. La presentadora lo analizó y aceptó la oferta. Significaba volver a una cadena nacional. Primero, desembarcó su madre, y luego, ella.
Otra vez las Campos reunidas en televisión. Sus primeras incursiones en Sálvame fueron bien. Se la veía feliz. Sin embargo, pronto comprendería que el trabajo era el precio. Se trata de un formato que se alimenta de las vicisitudes de los colaboradores. Hay que aportar aunque para eso tengan que tratarse temas espinosos.

Acostumbrada a estar protegida por el manto de María Teresa Campos a la hora de críticas y comentarios, Terelu no ha sido capaz de encontrar su lugar en Sálvame. No sabe cómo afrontar ciertos envites y opta por el silencio. Se vio en su última entrevista para hablar sobre Las Campos.
Se mostró pequeñita y calló sobre muchas cosas negativas que se habían dicho a propósito de Bigote Arrocet. Los motivos a su silencio podrían encontrarse en las confesiones que ha hecho a sus compañeros de Sálvame en los pasillos durante las pausas publicitarias. Ha contado cosas que, de desvelarse, la dejarían con el pompis al aire.

El cáncer de mama supuso un fuerte varapalo para Terelu Campos. A los tratamientos de la enfermedad, unió otro problema, no controló su apetito y observó un severo aumento de peso. El mismo ha dado origen a un fuerte rechazo. Ella misma confesó que no puede mirarse al espejo porque no le gusta lo que ve.
En vez de asumir su falta de voluntad, echa la culpa a las pastillas que el tratamiento prescribe en estos casos. Los kilos de más hicieron estallar las críticas acerca de cómo era posible que la presentadora fuera la imagen de productos adelgazantes. Esto derivó en tal presión para ella que no dudó en alejarse un tiempo de la televisión. Cuando quiso volver, se encontró con que los responsables no lo permitían alegando que uno no puede irse cuando le venga en gana dejando tirada a la cadena. Eso le costó muchas lágrimas y tuvo que echar mano de toda su contención para no gritar al mundo lo que sentía.

El último noviazgo conocido de Terelu es el que mantuvo con José Valenciano. La relación levantó muchas críticas. Sin embargo, como en otras cuestiones de amor, la presentadora se las echó a la espalda. La convivencia dio paso a los rumores de ruptura. La hija de María Teresa Campos los negó.
Sin embargo, el tiempo dio la razón a quienes hablaron de que lo suyo hacía aguas. La realidad era que José Valenciano se había enamorado de otra dejando a Terelu Campos sumida en un mar de lágrimas y decepción. Las cosas no acabaron bien entre ellos. De hecho, es una de las pocas ex parejas con las que no mantiene contacto. Desde entonces, no se le conoce relación fija. Se sabe que mantiene una buena amistad con Kike Calleja, refugio ocasional cuando las cosas van mal dadas. El periodista es uno de sus grandes apoyos en estos difíciles momentos.

Cuando Terelu retiró la demanda contra La Fábrica de la Tele por trabajo, tenía la esperanza de poder volver a presentar. Y lo consiguió sustituyendo a Jorge Javier al frente del Deluxe cuando el comunicador tenía que ausentarse. A nuestro entender, lo hacía bien. Derrochaba azúcar y toreaba con colaboradores e invitados para que la sangre no llegara al río.
Estaba tan ilusionada con el proyecto que no dudaba en telefonear a algunos famosos para pedirles una entrevista. Sin embargo, un día, alguien decidió que la sustituta de JJ sería María Patiño. Aquello sentó fatal a las Campos. Especialmente afectada se mostró María Teresa, que demostró su malestar con maniobras orquestales en la oscuridad que Patiño aguantó con estoicismo y sobre las que jamás ha revelado nada. Incluso, en un acto de nobleza, telefoneó a Terelu para hablar del tema. En la actualidad, entre ellas no hay problema. Otra cosa es con María Teresa Campos, que ni olvida ni perdona y, siempre que puede, desenvaina.

Mucho se ha hablado del carácter altivo y difícil de Terelu Campos. En este sentido, existen muchos testimonios que lo corroboran. Por tanto, es de necios negar la realidad. Lo que se comenta de que ella va caminando por los pasillos de Telecinco y tras de sí va una azafata cargada con sus cosas es cierto. Está acostumbrada a eso.
Hay que señalar que se trata de una persona contratada por Terelu para estos menesteres, que nadie se llame a engaño. Otra cosa es si están bien algunas de las cosas que solicita. Por ejemplo, que le ayude a calzarse o descalzarse. Eso es otro cantar. En otro apartado se encuentran algunos de los que han trabajado con ella y no hablan nada bien. Sea como fuere, la concatenación de hechos ha llevado a la presentadora a ser más cercana y amable con sus compañeros. Por decirlo de alguna manera, ha bajado del pedestal, o la han bajado, según se mire.

Los problemas económicos también han minado el ánimo de Terelu. Ha tenido que rehipotecar su ático en diferentes ocasiones para hacer frente a los problemas con Hacienda. Ella, como otros profesionales televisivos, se ha visto afectada por la penalización de haber facturado a través de sociedad. Y es que se trata de una Norma que se instauró con carácter retroactivo. Algo pocas veces visto.
En los tiempos en que vivía con Pipi Estrada, la presentadora tenía cuatro personas de servicio. Ahora solo tiene dos. Es cierto que ha disminuido su tren de vida. Pocas son las escapadas que realiza. También gasta menos en moda y complementos. Parece poco apriete de cinturón pero es mucho para una mujer que como ella se declara consumista por naturaleza o compradora compulsiva, según algunos.

Terelu Campos no está a gusto en Sálvame. Eso se nota a la legua. Varias veces ha tenido que hablar sobre un tema que la mortifica, lo que conlleva ser hija de María Teresa Campos. Está convencida de que muchos ataques vienen por eso. Es justo señalar que a nivel profesional ha demostrado. Ahora está estancada.
En Telecinco no cuentan con ella para presentar y no le queda otra que aguantar como colaboradora. La pone de los nervios escuchar que se refieran a ella como la cláusula de María Teresa Campos. Se referían a esto quienes hablaban de que donde iba la veterana periodista, tenía que estar su hija. En este momento, ni ella ni Teresa están en buena posición. Las Campos han perdido su cetro de oro y su corona en televisión y están a lo que les quieran dar.

Tras años de estar en las alturas, Terelu Campos ha comprobado que la vida iba en serio. De intocable se ha convertido en simple mortal. Las prebendas de antaño ya son historia. María Teresa Campos ya no es la reina de las mañanas y eso pesa mucho. La corte de aduladores oficiales se ha disuelto.
También las audiencias privadas con quienes parten la pana. Ya no hay ordeno y mando. Estamos en otra época. Cuesta adaptarse. Terelu lo sabe. Intenta reinventarse pero no lo consigue. No es fácil cuando has hecho de tu capa un sayo, cuando has tenido todo lo que has querido, cuando todos te han rendido pleitesía. Y Terelu Campos sigue preguntándose: ¿Cómo llegó la noche? Despierta, princesa, el orden del mundo ha cambiado.



En Supervivientes, Mila Ximénez demostró de qué pasta está hecha. En muy pocas ocasiones se mostró conciliadora. Sabe que su figura infunde respeto y de ahí que se desbocara en diferentes ocasiones. Y, cuidado, porque todos podemos perder las formas pero no soltar las barbaridades que ella soltó por la boca.
Si algo llama poderosamente la atención en Mila Ximénez es su rasero a la hora de medir los temas familiares. Una tarde, montó en cólera contra la directora de Semana porque había publicado en la revista un paseo de ella con su hija y nietos.



































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Carlos de Inglaterra nunca ha sido lo que llamaríamos un hombre fuerte. Muy sensible y dado a la ensoñación, el mayor de los hijos de la soberana inglesa ha dado más de un disgusto a sus padres. La sombra de su madre ha sido muy alargada y ha conseguido engullirlo. Aunque jamás lo ha manifestado públicamente, los gestos de Isabel de Inglaterra han mostrado claramente que no confía en él para sucederla. De hecho, ha llegado a filtrarse que su favorito para estas lides es su nieto Guillermo, a quien considera un joven responsable y comprometido con la monarquía. Tan solo hay que ver que el número de actos del duque de Cambridge es superior al de su padre.

















