Desde que Letizia Ortiz pusiera un pie en Zarzuela, los reyes de España, don Juan Carlos y doña Sofía, no tuvieron más remedio que comulgar con ruedas de molino y llevar a cabo un profundo ejercicio de reflexión para asumir que su hijo, el heredero de la Corona, se casaba con una divorciada, atea, y según algunos medios de comunicación a través de fuentes cercanas a la periodista, una republicana.
Su mala relación con don Juan Carlos… ¿Por qué?

En estos días, como la mayoría de asuntos privados que concierne a Casa Real, ha traspasado el ámbito de lo privado para instalarse en lo público que don Juan Carlos nunca ha soportado a doña Letizia. Su carácter, obsesivo y controlador, horroriza al rey emérito que, ante sus íntimos ha llegado a decir que «Letizia con Z es como tener al enemigo en casa». Lo que más saca de quicio al rey emérito, en relación a su nuera, es que de todo sepa.
Sirva esta anécdota que explicó Andrew Morton para ilustrar: «Se cuenta que poco después de que doña Letizia entrase en la familia real, todos ellos, junto con el rey Constantino de Grecia, hermano de la reina Sofía, estaban comentando la situación en Irak, arrasado por la guerra. Había un consenso generalizado en que se trataba de un asunto complicado. Entonces doña Letizia soltó un discurso, que duró aproximadamente 20 minutos, acerca de las cuestiones que enfrentaban a Oriente y el pueblo de Irak. Al cabo de un rato, el rey, que advertía los rostros inexpresivos de los presentes, le dijo a su nuera: ‘Letizia, ya sabemos que eres la más inteligente de la familia, pero por favor, deja hablar a los demás‘«.
Adiós, princesa

David Rocasolano, primo hermano de la reina Letizia por parte de su madre, Paloma, escribió un libro que hizo temblar los cimientos de Zarzuela. En él, se despachó a gusto contra la entonces princesa de Asturias, su marido y los eméritos. Sobre el rey Juan Carlos y las relaciones familiares llegó a poner negro sobre blanco: “He leído y escuchado en muchos sitios que Juan Carlos mantiene una relación poco cordial con Letizia. Que se llevan mal, en resumen. Yo no lo percibí nunca así El trato que el rey dispensa a Letizia es parecido al que le ofrece a Sofía, a sus hijos o a sus nietos. En las numerosas ocasiones en las que los he observado, jamás he visto de Juan Carlos un gesto de cariño o afecto hacia su hijo».
Y añadió: «Ni hacia nadie. Juan Carlos trata a todo el mundo por igual, no debe ser clasista, con una indiferencia y un desdén tan palpables que impresionan. Como si estuviera por encima del bien, del mal y de nosotros. Como una deidad a un insecto. Da la impresión de que se ha creído su papel, de que ha interiorizado que es un ser superior que merece el vasallaje, y va por la vida luciendo una displicencia absoluta, un desinterés indisimulado hacia todo lo que no sea él”. Adiós, Princesa, de David Rocasolano.
La vida de la reina y los eméritos en estos días

La vida actual de los reyes han tomado caminos absolutamente opuestos y dispares. Don Juan Carlos hace vida de emérito jubilado, viajando por todo el mundo y aceptando invitaciones a palacios y mansiones como aquella, propiedad de Allen de Jesús Sanginés-Krause, en la que se le pudo ver en Irlanda, junto a su entrañable amiga, Marta Gayá.
Doña Sofía lleva una vida mucho más discreta, familiar y recogida. Su pasión son sus nietos aunque a Leonor y Sofía no las ve tanto como quisiera… Por otra parte, la última vez que pudimos ver a los reyes eméritos y a los reyes de España juntos en un acto público y familiar fue en la comunión de la infanta Sofía, hace cuatro meses, el pasado 17 de mayo.
La relación con su suegra, la reina Sofía

Reinas, protocolarias, prudentes, correctas, vegetarianas… Son cientos de características las que tienen en común y comparten doña Sofía y la reina Letizia. Una emérita y otra regente, ambas casadas, evidentemente, con dos Borbones.
Ha sido el diario ‘El Español’, basado en informaciones exclusivas y un exquisito análisis de datos y situaciones más que evidentes, el que se ha atrevido a recopilar y numerar los posibles motivos por los que las reinas de España, definitivamente, no se llevan tan bien como parece. Asimismo, esta revista, recabando informaciones propias y un extenso análisis de situaciones y documentación, aporta otros datos que confirman lo que parece es la realidad de Zarzuela.
El motivo principal

Aunque se nos ha vendido que la relación de Letizia con su suegra es excelente, va a ser que no. Y es que doña Sofía se ha quejado en diferentes ocasiones de lo poco que puede ver a sus nietas Leonor y Sofía debido a los impedimentos que pone su nuera. La reina emérita ha comentado la suerte que tiene Paloma Rocasolano, que puede disfrutar de las niñas siempre que quiere.
Hace tiempo trascendió que la soberana desea que su madre ejerza de abuela. Para ello, Paloma acude entre dos y tres veces a la semana a la residencia de los reyes y allí se ocupa de Leonor y Sofía. Juega con ellas, les prepara la merienda y demás actividades propias de abuela. De hecho, cuando los reyes tienen que viajar, es Paloma quien queda al cuidado de las niñas. Menos trato tienen las infantas con su abuelo materno, Jesús Ortiz, al que frecuentan poco. Y es que Letizia con Z no traga a Ana Togores, esposa de su padre. Como se recordará, Ana no estuvo en la boda de los reyes. Se dijo que por una cuestión de protocolo. Sin embargo, todo indica que doña Letizia tuvo mucho que ver, ya que no quería que Togores pudiera quitarle el protagonismo a su madre, a la que se ha unido mucho desde que su hermana Erika falleciera.
Sofía siente celos de su consuegra, Paloma Rocasolano

Efectivamente, así es. A pesar de que muchas voces apuntaban que doña Sofía tenía ubicada su residencia habitual en Londres, lo cierto es que vive en Zarzuela. El Palacio está a menos de 500 metros del Pabellón del Príncipe, lugar en el que viven los reyes de España, Felipe y Letizia y junto a sus hijas, las infantas Leonor y Sofía.
Cuando los monarcas viajan fuera de Madrid por cuestiones profesionales (e incluso personales) y a pesar de tener servicio expreso para las infantas, piden a Paloma Rocasolano, madre de Letizia, que se quede al cuidado de las pequeñas, algo que escuece profundamente a la madre del rey Felipe: «Casi no me dejan verlas. Sin embargo, la madre de Letizia se pasa allí el día», comentó, dolida, la reina Sofía.
Letizia, tajante con su cuñada por el caso Nóos

El rey Felipe fue firme en la decisión de finiquitar la relación (incluso personal) con su hermana Cristina después de que tuviese que sentarse como imputada en el ‘caso Nóos’, escándalo real (y nunca mejor dicho) en el que su marido, Iñaki Urdangarin, ha sido condenado a seis años y tres meses de prisión y por el que la Fiscalía, tras la presentación del recurso, solicita ahora hasta el doble de la pena.
Letizia se posicionó del lado de su marido, mientras que Sofía suplicaba encarecidamente clemencia a su hijo Felipe para con su hermana. Sofía le pidió a su hijo que le devolviera sus funciones institucionales a la ex duquesa de Palma tras quedar esta absuelta con la sentencia del tribunal de Baleares, algo a lo que Felipe VI se ha negado en rotundo.
Bolitas de anís y ensamaidas mallorquinas

Aquellos que conocen grosso modo el perfil de la reina Letizia, saben que una de sus máximas obsesiones es la estricta y saludable alimentación que lleva en su día a día. No solo ella, sino también sus hijas, a las que desde pequeñas ha prohibido consumir bollería industrial y azúcares en exceso. Se conoce que la abuela, doña Sofía, siempre lleva consigo los caramelos clásicos, que son pequeñas bolitas con sabor a anís.
Leonor y Sofía los aceptaban y los disfrutaban cuando eran más pequeñas. Pasado el tiempo, por expreso deseo de su madre, la Princesa de Asturias y la infanta Sofía ya rechazan los caramelitos que su abuela les repartía con ilusión. Un caso similar ocurrió con las ensamaidas de Mallorca en el verano de 2010. Según ‘El Español‘ «estaban los Reyes con sus hijas y doña Sofía en el Club Náutico, donde acababa de terminar una de las jornadas de competición de la Copa del Rey de Vela. En las mesas del bar había unas bandejas con las típicas ensaimadas mallorquinas. La Princesa de Asturias y su hermana no paraban de mirarlas, sabiendo que a Letizia no le iba a hacer ninguna gracia si se comían una (la Reina no da a sus hijas ningún tipo de bollo). Entonces doña Sofía le dio una a cada nieta y les dijo: “Comerlas fuera, que no se entere vuestra madre”.
Letizia y su relación con Jaime de Marichalar

La elección marital de los hijos de los reyes eméritos solo les han traído dolores de cabeza. Lo de Iñaki Urdangarin es caso aparte. Letizia tampoco ha sido jamás santo de la devoción de don Juan Carlos y en 2007, cuando la infanta Elena anunció el ‘cese temporal’ de la convivencia con su marido, Jaime de Marichalar, la posición de Letizia en este caso fue clara: apoyaba y protegía a su ex cuñado.
Su amistad con el que fuera su cuñado se mantiene hasta estos días, algo que el núcleo más íntimo de la familia, como doña Sofía o el propio emérito Juan Carlos I nunca llegaron a comprender. Conexión intelectual o el hecho de venir de familias más o menos plebeyas a una Casa Real en toda regla puede ser uno de los motivos de feeling entre Jaime y Letizia, algo que todavía pica a doña Elena y su madre.
Letizia y el mundo heleno

No hace falta ser un erudito ni un sabio en historia de la Monarquía Española para observar que la relación personal de la reina Letizia con la familia Borbón no es excesivamente fluida. No solo con los Borbones, sino tampoco con los Gómez-Acebo ni con los Zurita. El rey Felipe sigue haciendo acto de presencia en los eventos familiares mientras que Letizia, misteriosamente, decide dar un pasos atrás cuando llegan convocatorias a las que no tiene obligación de ir.
Con la familia de doña Sofía, tíos y primos de su marido, es incluso peor. Nulo e inexistente es el contacto entre ellos. De hecho, en 2014 se celebró en Atenas la celebración del cincuenta aniversario de la muerte del rey Pablo, padre de doña Sofía, acontecimiento al que Felipe y Letizia acudieron pero del que huyeron en cuanto encontraron la ocasión, sin quedarse en el posterior almuerzo familiar que se había preparado. Doña Sofía lo encontró una falta de respeto que sabía a la perfección que venía instigada por su nuera.
Ni Pablo, ni Iñaki

Reino Unido fue el lugar elegido por Pablo de Grecia y su mujer, Marie Chantal, para organizar el evento del año entre ‘royals’: Una despedida de la que ha sido su casa durante los últimos tiempos y la celebración del 50 cumpleaños de Pablo y el 21 de Olympia de Grecia, su hija. Un evento que se convirtió en una fiesta de disfraces lleno de llamativas pamelas, celebrities, pero sobre todo de casas reales. Algo que no quiso perderse el rey Felipe VI, que asistió forma extraña y solo, sin la reina Letizia. Pero, ¿por qué? ¿Tendrá que ver que entre los invitados se encontraba también Iñaki Urdangarin?
Hacía varios años que no se veía a los dos cuñados en un mismo acto y ahora se ha dado el momento. Un momento en el que de forma extraña ninguna de las dos esposas estaban presenten y hecho que vuelve a dar que pensar a la prensa nacional e internacional que doña Letizia no quiere coincidir de ninguna de las maneras con la Infanta y su marido ni tampoco con la familia del rey por parte de madre, es decir, los helenos.
Comentarios en público

Todo lo que suena a primera institución, Casa Real y jefatura de Estado truena el triple. No obstante, la relación entre Letizia y su suegra puede que ser como la del 90% de los españoles. Somos completamente opuestas» expresaba en público doña Sofía en la entrega de los Premios de Discapacidad en abril del año 2015. Y se apresuraba en añadir “pero los polos opuestos se atraen».
“Ella es igual que mi marido”, le contestaba ipso facto la entonces recién estrenada reina Letizia. «Yo soy muy distinta. Somos dos Españas completamente diferentes. Dos formas distintas de hacer bien las cosas. No sólo hay una manera», concluyó, Letizia, trazando la línea definitiva.
Letizia independiente

Letizia Ortiz lo dejó claro: «Ni trabajo fuera de casa los fines de semana y mis vacaciones las ajusto al calendario escolar». Letizia está volcada en sus hijas y familia, pues es su deseo ser una madre presente. El hecho de que la reina haya establecido sus propias normas hace que los anteriores monarcas miren a su nuera con incredulidad e incluso con irritación.
Lo que ahora ciertos círculos critican, dentro de unos años será justamente reconocido. Todos los psicólogos reconocen la necesidad de que la prole tenga un progenitor presente. Ya se sabe que en las primeras etapas de la infancia, se forja nuestro carácter y los lazos indestructibles con los hermanos. Es evidente que Letizia quiere que sus hijas estén unidas de por vida y que la Princesa de Asturias, futura reina, tenga en su hermana, la Infanta Sofía, a su más fiel compañera y confidente.



















































































































































El gran momento llegó el 9 de septiembre. Belén se encontraba comiendo junto a Miguel y sus suegros en un restaurante de Madrid y recibió una llamada. La persona que había marcado el teléfono de la colaboradora era María José Campanario y tras pensar si cogerlo o no, decidió aceptar la llamada.








