Cristina e Iñaki son una pareja real que se mantiene unida después de serios altibajos en su matrimonio. Un proceso judicial por medio y una especie de exilio voluntario fuera de España para evitar la presión mediática, no les ha hecho mella en una relación más que consolida. Son los duques más unidos que puedan existir.
Esta pareja ha soportado muchos problemas personales. Cristina ha defendido a capa y espada a su marido, que la ha llevado a sentarse en el banco de los acusados de un juicio público. Este verano, y con la cabeza bien alta, han disfrutado de unas vacaciones mostrando su amor al mundo entero.
Juegos Olímpicos

Cristina e Iñaki se conocieron en los juegos Olímpicos de Barcelona 92. Iñaki formaba parte del equipo español de balonmano. A ojos de la infanta era todo lo que se podía soñar y mucho más. Un príncipe azul de los de cuento de hadas, alto, rubio y fuerte, con unos increíbles ojos azules que conquistaron el corazón de la hija del Rey.
Por su parte, hubo feeling desde un primer momento. Por parte del deportista en ese momento se encontraba en otra relación. Parecía que no sería fácil conseguir juntar estas dos almas. El destino se les presentaba en contra: ella era hija de una familia real y él era un famoso y admirado deportista.
El amor nació de repente y estaba destinado a quedarse. Aunque faltaría un poco para que se encontraran.
Iñaki estaba ocupado

Iñaki Urdangarín estaba en medio de una relación sentimental. Todo parecía ir bien, aunque el gusanillo de la infanta seguía presente. Cristina siempre tuvo claro que quería tener una relación con Iñaki. No paró hasta conseguir comunicarse de forma regular con el deportista, tenía que ser suyo.
La infanta se puso en contacto con él gracias a pedir el teléfono a unos amigos suyos. Iñaki no se creía que había logrado encender la chispa de una de las mujeres más conocidas de su país. Tenía la posibilidad de pertenecer a una estirpe real.
Una primera cita

Años después de los Juegos Olímpicos, donde las miradas se cruzaron, Iñaki y Cristina quedaron para ir al cine y cenar. Eran una pareja más en un mundo que les observaba. Sus acompañantes fueron Alexia de Grecia y Carlos Morales, la prima de la infanta y su confidente en esos primeros días.
Evidentemente la infanta quedó impresionada. Era el hombre de sus sueños. Guapo, simpático y con una capacidad comunicativa enorme. Todo un encantador de serpientes que consiguió que Cristina se obsesionase con él. A partir de ese día todo cambio, la infanta quería a toda costa tenerlo a su lado.
Segunda cita

Cristina se quedó con ganas de más y volvió a llamar a Iñaki, que jugaba a dos bandas. Tenía pareja, pero no se decidía a dejarla por la infanta. El amor en su caso tardó un poco más en llegar. Cambiar de vida de forma radical no estaba en sus planes. El mundo del balonmano era su pasión.
Iñaki tenía una misión, la infanta le pidió que reservara mesa en el restaurante que más le gustara. Lo hizo y empezó a saber lo que significaba pertenecer a una estirpe real. Con una mesa para dos y otra para cuatro, los escoltas que acompañan a la realeza, empezó a crear una historia de amor.
La cita fue tan bien, que Urdangarín decidió lanzarse de cabeza hacía el corazón de Cristina.
La opinión de las familias

Para la Casa Real española la pareja que formaban Iñaki y Cristina no les parecía una mala combinación. Él era un deportista conocido que despertaba las simpatías de su afición y del país entero. De ascendencia vasca, cumplía con los requisitos de la segunda hija de la Casa Real española.
No tenía tantas presiones como su hermana, Cristina podía escoger mejor y así parecía que lo hizo. Se dejó guiar por sus sentimientos y el feeling que hubo. La familia de Urdangarin en cambio, no lo tenía tan claro que fuese una buena idea. Eran personas normales que no buscaban popularidad.
Juan María Urdangarín pidió como condición que protegieran a su hijo en todo momento. Temía el acoso de la prensa.
Familia numerosa

La familia compuesta por Cristina e Iñaki fueren bendecidos con el título de duques de Palma. Su amor se consumó con un matrimonio muy prolífico. Han tenido un total de cuatro hijos que representan el orgullo de la reina Sofía. La genética ha jugado a su favor, cuatro retoños rubios y altos como su padre.
Después de tres intentos, la infanta consiguió su sueño tener una niña. Irene es la culminación de un amor eterno. La pareja se quiere hasta las últimas consecuencias y no han parado hasta formar la familia perfecta. Viven en Ginebra donde les han dado la mejor educación posible a sus hijos.
Con la ayuda de la reina Sofía que hace de abuela, han criado a sus hijos en el seno de la casa real.
Caso Nóos

La infanta ha estado al lado de su marido en una situación tan tensa como el caso Nóos. El fiscal exige a su marido penas de cárcel debido a sus supuestas irregularidades de una fundación que dirigía. Urdangarín y su socio fueron los artífices de una trama destinada a obtener grandes beneficios.
Sorprende que una pareja unida y que lo tenía todo decidiera ir hacia estas dinámicas. Cristina se sentó en el banco de los acusados. Defendiendo de todas las formas posibles su desvinculación con el caso. Ella no sabía nada, solo tenía a su marido haciendo negocios fuera de lugar, sin tener necesidad de ello.
El amor por su marido la ha llevado a ser conocida como una esposa que ignoraba por completo a qué se dedicaba su marido.




































































































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