Hay niños que nacen con arte. Eso les lleva a profesionalizarse a una temprana edad. Muchos han sido los que han crecido frente a las cámaras, olvidando los juegos y el recreo y centrándose en la interpretación.
Sacrificaron su infancia para ganar dinero y dedicarse a lo que más les gustaba. Su vida está marcada por el éxito, pero también por el sacrificio. Muchas horas de rodaje y la pérdida del anonimato son el resultado de su arte.
Ivana Baquero

Ivana Baquero se hizo famosa al lado de uno de los mejores directores de habla española que existe. Guillermo del Toro la seleccionó para que participara en su obra ‘El laberinto del Fauno’. Dicen de ella que fue como si llevara décadas haciendo de actriz, aunque era uno de sus primeros trabajos.
La protagonista indiscutible de una película tan compleja, que mezcla realidad y ficción fue ella. Tenía ese potencial que le permitía salir en primera línea y comerse la pantalla. Ivana tiene un gran futuro por delante, aunque intentará compaginar sus dos esferas, la personal y la profesional.
Joselito

El debate de los niños actores empezó cuando Joselito se dispuso a protagonizar sus películas. Se convirtió en todo un fenómeno de masas, dispuesto a emocionar al gran público. Combinaba el cine y la música para crear escenas de nuestro cine que son totalmente icónicas y recordadas décadas después.
Protagonizó un total de catorce películas que siguen siendo un referente de una época. Joselito combinaba perfectamente el género de música más adulto con una voz de niño. Cuando se hizo mayor la industria del cine lo desechó y terminó de la peor de las maneras posibles su carrera.
Pablo Calvo

Pablo Calvo es el protagonista de una de las películas que más impacto ha tenido en la historia del cine español: ‘Marcelino, Pan y Vino’. No solamente triunfó en nuestro país, también se internacionalizó y provocó colas interminables en los cines de medio mundo. Fue un auténtico fenómeno de masas.
Con solo cinco años se había convertido en un actor. No era un actor convencional había sabido transmitir una compleja historia a un público que le admiraba. Todos los años pasaban está película y la ponían como ejemplo. La dulzura y la fe que demuestra Pablo Calvo son enormes.
Carlota Boza

Carlota Boza se hizo popular en la serie ‘La que se avecina’. La recordaremos como esa jovencita que ha crecido frente a las cámaras de la mano de esta peculiar serie de humor. Estar en medio de un set de rodaje de una serie de ficción como está no debe ser nada fácil para una niña.
Además de varias temporadas de esta serie, la carrera de Carlota no se detiene. Ha participado en varias series de internet y películas de televisión. Lo suyo es vocacional totalmente, ese talento innato que le nace de dentro la ha llevado a dejarlo todo por su arte. Tiene el futuro asegurado.
Carmen Sánchez

La cara de Carmen Sánchez es una de las más populares del mundo de la interpretación infantil. Con tan solo siete años ha empezado a trabajar de un modo muy feroz. Una de las niñas actrices más prometedores de la pequeña y gran campaña no para de recibir nuevos proyectos.
Productores y guionistas buscan la manera de conseguir sus servicios. Películas, series y anuncios han sido sus principales lugares de juegos. A pesar de su edad, no tiene reparo en realizar obras complejas. La interpretación se le da también que cuesta creer que sea solo una niña.
Patricia Arbúes

La hija del capitán de la serie ‘El Barco’ era una niña cuando empezó a actuar. Se trataba de un papel que había sido preparado para ella. Valeria Montero era su alter ego en un mundo apocalíptico difícil de transmitir a una niña. Conquistó a media España con su simpatía y cariño en la pequeña pantalla.
Una profesionalidad que la llevaba a madrugar, pero no para ir a cole, sino para emprender horas de rodaje. Cuando Patricia llegaba a escena nadie pensaba que tenían delante a solo una niña, todo el mundo veía a una actriz con ganas de hacerlo bien. Muchos han sido los papeles protagonistas que le esperaban después de esta actuación.













































































































Las primeras citas de Mario Vargas Llosa con Isabel Presyler fueron dignas de un Oscar a la interpretación. Ambos jugaban al despiste, buscaban no ser descubiertos mientras disfrutaban del amor verdadero. Los 














