La vida no ha sido un camino de rosas para Raquel Morillas. Una montaña rusa podría calificar perfectamente sus últimos años sentimental y profesionalmente hablando. Sin embargo, ahora parece mantenerse en la cúspide de la atracción pues atraviesa por un buen momento personal. Te quedarás helado cuando veas su brutal cambio físico.
Un sueño truncado

> Tenía solo 25 años cuando la vimos por primera vez. Esta mostoleña entró pisando fuera a la convivencia más famosa de nuestro país. Es cierto que estuvo poco más de un mes encerrada en la casa de Gran Hermano, pero aquello fue suficiente para generar horas y horas de suculento contenido. Raquel Morillas fue desde el principio sinónimo de polémica; con su fuerte carácter era imposible pasar desapercibida. Así, todos los programas deseaban tenerla entre ellos. Sus críticas despiadadas y sus bruscos comentarios atrapaban a la audiencia.
Este popular concurso le dio la fama, pero con él también comenzó su declive. Una pesadilla marcada por la espiral de autodestrucción en la que se sumergió: la ludopatía. Aquello se convirtió en un túnel en el que no encontraba salida y la llevó a la ruina. De hecho, llegó a confesar que había llegado a perder mil euros en la ruleta en solo una mañana. Por si esto fuera poco, sufrió un gravísimo accidente de tráfico que a punto estuvo de sesgar su vida. Un pasado débil que en el presente se ha convertido en su fortaleza. Su evolución personal y su sorprendente cambio físico nos ha dejado de piedra.
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Brutal cambio físico
> Raquel Morillas ha dejado un lado las penas y de las debilidades ha sabido sacar fortalezas. Para la ex gran hermana, la cuarentena y el confinamiento ha sido tan solo una prueba de que ante las pruebas más delicadas se crece. Por eso, ha mostrado con orgullo una fotografía en la que muestra su brutal cambio físico. La que un día fue colaboradora de Telecinco, se ha tomado muy en serio la operación bikini y ha adelgazado ni más ni menos que nueve kilazos. “El sacrificio al final trae su recompensa. Nunca pensé que adelgazaría estando encerrada en casa. Está claro que todo es cabeza y vamos por buen camino. Van 9 kilos ya”, ha escrito junto a una imagen.
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Un agitado currículum sentimental

> Imposible olvidar aquella apasionada relación de Raquel Morillas con su compañera de concurso, Noemí Ungría, con la que incluso se casó. Pero el accidente que tuvieron hizo que todo cambiara. El amor pronto dio paso al odio, y ambas airearon sus trapos sucios en los platós. Una guerra sin cuartel a la que también se unió Judd, la persona que hizo que Noemí recuperara la ilusión. Afortunadamente, la buena suerte también se cruzó en el camino de Raquel. En pleno proceso de recuperación para enterrar su problema de ludopatía encontró a su ángel de la guarda. “Se trata de una mujer que trabajaba en el lugar donde yo me curé”, decía. Con ella empezó a hacer una vida anónima en Barcelona; a esta chica no le gustaba anda el mundo del colorín. Durante ocho años eran la imagen de la felicidad e incluso pasaron por el altar. Pero aquello se desmoronó cuando llevaban escasos meses casadas…
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Su sorprendente relación con la política

> Quizá con la intención de volver a los platós, Raquel abre la caja de los truenos y desvela el secreto mejor guardado, ese que le da, sin duda alguna, la llave maestra para convertirse en la niña querida de Paolo Vasile. Afirma que por su vida ha pasado una mujer de la que nunca había hablado públicamente hasta ahora. Alguien que se encuentra de plena actualidad ya que está vinculada al mundo de la política.
“He estado años alejada de la tele porque a mi exmujer no le gustaban mis apariciones y rechazé muchas invitaciones. Anteriormente a ella tuve una relación secreta de unos dos años con una mujer bastante importante del partido VOX… Tela marinera. A ella tampoco le gustaba que yo saliera”, aseguraba. Una auténtica bomba que estamos seguros de que no pasará desapercibida. Además, esta revelación tiene un claro objetivo.





































































































