No es ningún secreto, su relación está rota desde hace tiempo. Siguen juntos para guardar las apariencias, pero de puertas de Zarzuela para adentro pueden estar meses sin verse o dirigirse la palabra. Al parecer, el rey Juan Carlos I se ha cansado de esta situación y llegó a plantearse el divorcio. ¿Quieres conocer más detalles sobre este escándalo? Sigue leyendo, te lo contamos todo a continuación.
El huracán Corinna

> Corría el año 2004 cuando el rey Juan Carlos y su “amiga entrañable” se conocieron en un coto de caza. Al parecer, hicieron muy buenas migas desde el principio y rápidamente se forjó un vínculo muy intenso entre ellos. Corinna acompañaba al monarca allá donde fuera y su relación especial ya estaba en boca de todos entre los sectores más cercanos a la Corona. De hecho, fue ella quien organizó la luna de miel de don Felipe y doña Letizia, moviendo hilos para asegurarles la máxima discreción.
Llegados a este punto, el rey Juan Carlos se vio obligado a tener una conversación con sus hijos sobre su futuro con Corinna y con la reina Sofía. Fue un momento tenso en el que el Borbón dejó caer que tenía intención de divorciarse… Sigue leyendo para conocer todos los detalles.
Siguiente: El rey Juan Carlos planea divorciarse de la reina Sofía
El rey Juan Carlos planea divorciarse de la reina Sofía

> Febrero de 2012, dos meses antes de que el monarca se rompiera la cadera en Botsuana y estallara el escándalo de su affaire con Corinna. El rey Juan Carlos invita a sus tres hijos, don Felipe, doña Cristina y doña Elena de Borbón, a cenar en El Landó, un famoso restaurante madrileño sito en la Plaza de Gabriel Miró. Allí hablaron sobre su futuro con su “amiga entrañable” y, al parecer, el soberano tenía intención de formalizar su relación con la alemana. Tanto es así que llegó a plantearse el divorcio con la reina Sofía.
Para argumentar su decisión, el rey Juan Carlos puso a sus hijos el ejemplo del divorcio de Lady Di y Carlos de Inglaterra, olvidando quizás el trágico final de la princesa británica. El contenido de esa conversación se desconoce, pero atendiendo a los acontecimientos, no parece que Cristina, Felipe y Elena estuvieran muy de acuerdo. Por una u otra razón, el Borbón siguió casado con doña Sofía, pero la idea de separarse se le pasó por la cabeza, y por lo visto sigue ahí dentro.
Siguiente: Descubrimos la verdad sobre el rey Juan Carlos y la reina Sofía
Descubrimos la verdad sobre el rey Juan Carlos y la reina Sofía

> Desde Casa Real han hecho grandes esfuerzos por guardar las apariencias y correr la voz de que la relación matrimonial de los eméritos va viento en popa. De hecho, hace varios meses, se publicó una fotografía de ambos en la que parecían muy cómplices y cariñosos, pero nada más lejos de la realidad. Todo obedecía a una estrategia para limpiar la imagen de don Juan Carlos, muy maltrecha en los últimos años.
La realidad es que, incluso viviendo en la misma casa, pasan meses sin verse ni dirigirse la palabra. Tampoco se han reunido durante el confinamiento y Juan Carlos lo ha pasado en la más absoluta de las soledades. Tampoco es que eche de menos a su mujer, porque tal y como señaló Pilar Eyre en su columna de Lecturas, “la detesta profundamente”. Los eméritos están como el perro y el gato, y no parece que las cosas vayan a cambiar en los próximos años.
Siguiente: Juan Carlos, hundido, deprimido y en silla de ruedas
El peor momento del rey Juan Carlos

> Lo cierto es que al monarca no le vendría nada mal un poco de cariño, teniendo en cuenta que atraviesa una etapa bastante complicada para él. Don Juan Carlos se siente humillado y sometido al escarnio público por los tejemanejes que han visto la luz, y considera que no se merece este descenso a los infiernos por todo lo que ha hecho por España. Para colmo, le toca hacer frente a esta delicada situación en la más absoluta soledad…
La reina Sofía no puede ni verlo y la relación con don Felipe VI se ha estropeado en los últimos años. Tan solo le queda el cariño de sus hijas, Cristina y Elena, pero una sigue en Ginebra y la otra ha pasado meses sin poder ir a verlo por el confinamiento. Por todo esto, el rey Juan Carlos se pasea por Zarzuela en silla de ruedas como si fuera “un alma en pena”, tal y como reveló Pila Eyre en su columna de Lecturas. Jamás pensó el Borbón que terminaría de este modo: solo y repudiado.


































































































