Jessica Bueno ya ha arrancado la mudanza a su nueva casa de Sevilla y lo ha hecho con su madre como jefa de operaciones.
Después de mes y medio de obras, la modelo ha dado el paso definitivo y se la ha podido ver a las puertas del nuevo domicilio, acompañada de su madre, Loli, mientras los operarios de la empresa de mudanzas cargaban el camión con los muebles del que hasta ahora era su hogar. La escena tenía poco de glamur y mucho de logística: cajas, puertas abiertas y una modelo supervisándolo todo con mirada de capataz.
Porque Jessica no se ha limitado a mirar. Según Diez Minutos, fue ella quien dio las indicaciones precisas a los operarios, con la vista puesta en cada movimiento para que nada se quedara en el portal de abajo.
El regreso a la capital hispalense no es casual. Tras años viviendo lejos por su matrimonio, la sevillana ha decidido volver a Sevilla para estar arropada por los suyos, y la familia se ha convertido en su gran aliada, tanto emocional como logística. Loli, en concreto, ha pasado de apoyo moral a coordinadora oficial del traslado.
Así es la casa nueva: 250 metros, tres plantas y un salón a doble altura
Aunque la reforma ha terminado, Jessica ya había adelantado en redes algunos rincones de la vivienda antes de las obras. Son 250 metros cuadrados repartidos en tres plantas en los que ha cambiado suelo, decoración, y mobiliario.
El corazón de la casa es un salón a doble altura con una entrada de luz generosa que se convierte en el punto central del inmueble. Ahí es donde la modelo ya se imaginaba celebraciones con sus tres hijos y tardes tranquilas en familia. La cocina, de grandes dimensiones, encimera gris y acabados claros, se ha quedado tal cual: estaba impecable y la reforma no la consideraba prioridad.
La planta baja guarda los dormitorios que la modelo convertirá en zonas de juego y estudio para los pequeños, además de un jardín con césped artificial. Datos de interiorista, sí, pero también una declaración de intenciones: casa familiar y pensada para los niños, no solo para la postal de postureo.
Una casa donde entran una madre, tres hijos y ninguna prisa por compartir cartel es la mejor definición de estabilidad escrita con cajas.
Roberto Mendoza, el violín que suena de fondo
En esta etapa Jessica no está sola. Su pareja, el músico, violinista y productor Roberto Mendoza, la acompaña desde hace más de diez meses y anda estos días con agenda propia: acaba de actuar en la XXIV Bienal de Flamenco, con buena respuesta de público.
Pero ojo con las lecturas rápidas. La propia modelo ha dejado claro que este hogar está pensado para sus hijos, sus pilares fundamentales, y no como piso de convivencia con su pareja. Traducción: cada uno con su espacio y la casa como refugio de la familia. Un matiz que, en el mundo del corazón, separa un titular de portada de un simple cambio de dirección.
Mudarse también es un mensaje, y este se entiende
Hace un par de años, cualquier mudanza de una cara conocida se despachaba con foto de llaves y una frase de cortesía. Hoy el guion es otro: se anuncia la obra, se enseñan rincones en redes, se deja que la prensa capture el camión y se guarda la casa terminada para el reportaje de salón. Es un relato construido a base de tiempos, y Jessica lo está ejecutando con una precisión que ya la quisieran muchos equipos de comunicación. El precedente más cercano lo tenemos en las cuentas de otras tantas famosas que han convertido su vuelta a la ciudad natal en el arranque de una nueva temporada pública, con la diferencia de que aquí no hay ruptura espectacular ni drama que vender, sino una mudanza ordenada. Y eso, en este gremio, casi es noticia por sí solo. La clave está en el detalle que ella misma subrayó: la casa es para sus hijos. No es una vivienda de pareja, es un cuartel general familiar con tres plantas y un jardín. Quien espere exclusiva de convivencia, que se siente. Más contexto sobre su trayectoria, en su ficha de Wikipedia. Lo que sí conviene vigilar en los próximos días es el ritmo de publicaciones: si la reforma se ha enseñado a cuentagotas, el resultado final puede ser el contenido mejor peinado de su año.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 5/10. Ni traición ni sobre rojo: cajas, madre y camión. Salseo doméstico del bueno, sin sangre.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Jessica, con casa propia y familia cerca; pierde su intimidad, que el barrio ya sabe dónde vive.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Cuando el salón esté montado, portada de casa nueva. El reportaje de los 250 metros ya se está escribiendo.







