Hay nuevo hombre en la vida de Dora Postigo y no es un figurante: es su guitarrista, Liam Burn.
La confirmación que se le escapó entre micrófonos
Ocurrió en su último evento, con la misma naturalidad con la que se anuncia un cambio de setlist. Los periodistas allí presentes le preguntaron por su corazón y ella, ni corta ni perezosa, confirmó que volvía a estar ocupado. La respuesta se convirtió en titular en cuestión de minutos: ‘Yo soy joven, hija, ¿qué quieres que te diga?’, soltó ante los micrófonos de Europa Press.
Traducción libre: que sí, que hay alguien, que no hay que darle más vueltas. Y que sí, que ha pasado poco tiempo desde la última vez. Cosas de la edad.
El afortunado es Liam Burn, músico que trabaja codo con codo con ella: forma parte de su equipo, la acompaña sobre los escenarios y participa en los arreglos de las canciones nuevas. Del amplificador a la mirada cómplice hay un paso muy corto cuando se comparten tantas horas de estudio y tan pocas de sofá.
Conviene recordar que 2026 está siendo un año de vértigo para la artista: el pasado febrero se quedó a las puertas de la gran final del Benidorm Fest con ‘Rakata’ y, desde entonces, no ha parado entre la producción de su próximo álbum y los rodajes de una nueva película, según recoge La Vanguardia.
Las relaciones que nacen en el autobús de una gira suelen durar más que las que se anuncian en una alfombra roja.
De Nicolás Martos al amplificador: cronología de un cambio de tercio
Para situar el salseo hace falta el mapa. A mediados de 2026, Dora Postigo cerró su relación con Nicolás Martos, nieto de Raphael, después de unos seis meses juntos. Fue en marzo cuando posaron por primera vez en un evento, uniendo sobre el papel dos sagas artísticas de las que este país no se cansa. El verano llegó y con él el punto final.
Antes hubo otra historia, la más larga hasta la fecha: la que mantuvo con Mitch entre 2021 y 2023, empezando con con 16 y 17 años y con la música como celestina. De aquella etapa queda amistad y ninguna guerra pública, que ya es más de lo que pueden decir muchos ex.
Ni dramas, ni indirectas, ni canciones con mensaje oculto. De momento.
Por qué este noviazgo suena distinto a los anteriores
Aquí viene lo interesante. Los romances de alfombra —los que se estrenan en un photocall, con las dos familias posando y la prensa contando los días— tienen una vida media corta. Los que empiezan en un ensayo se sostienen sobre otra cosa: rutina, confianza y la posibilidad de discutir por un acorde en vez de por una portada. Es lo que en esta redacción llamamos amor de equipo técnico, categoría que rara vez da titulares y casi siempre da alegrías.
El precedente que más pesa aquí es el apellido. La hija de Bimba Bosé lleva media vida escuchando eso de ‘ya veremos qué hace esta niña’. Ahora tiene un disco en marcha, rodajes pendientes y un guitarrista que le afina el instrumento y, de paso, el ánimo. Si la cosa se tuerce, tendrán que seguir subiendo al mismo escenario: ese es el único riesgo serio que le veo al asunto.
Y hay que reconocerle el mérito de la respuesta: zanjar el asunto con un ‘soy joven’ y una sonrisa, sin fechas, sin promesas de amor eterno y sin nada que haya que desmentir el mes que viene. El clan Bosé, cuando quiere, sabe callar con estilo. Habrá que ver cuánto tarda la primera exclusiva en poner fecha al primer beso. Spoiler: poco.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 6/10. Hay novio nuevo y ex ilustre, pero aquí nadie ha roto un plato.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Liam Burn, que pasa de los coros al primer plano; pierde la tranquilidad del estudio.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Antes de fin de año cae reportaje en papel y foto de la mano. Tiempo al tiempo.







