De la gloria televisiva al descalabro personal: ganadores de realities que no supieron gestionar el después

La televisión española lleva un cuarto de siglo fabricando celebridades a golpe de concurso: personas anónimas que entran en una casa, en una academia o en una isla y salen con un premio, una audiencia de millones y una fama que no siempre saben administrar. Desde el 23 de abril de 2000, cuando arrancó ‘Gran Hermano’, hasta el verano de 2021, formatos como ‘Operación Triunfo’ o ‘Supervivientes’ han convertido el anonimato en un trampolín y han dejado una estela de ganadores que, años después, siguen contando lo que les costó.

El criterio de esta selección es el contraste entre la noche de la victoria y lo que llegó después. No están todos los que ganaron, sino aquellos cuyo «después» ha pesado más que el premio: un fallecimiento, problemas económicos y anímicos que ellos mismos han relatado en público, un divorcio convertido en guerra mediática o una retirada casi total de los focos. Conviene leerlo como un retrato de la cara B del éxito televisivo, sin convertir la lista en un juicio sobre sus protagonistas.

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José Luis Losa, ganador de ‘Supervivientes 2017’: el premio que precedió a su muerte en 2020

José Luis Losa, pintor industrial de Munera (Albacete) que había quedado tercero en ‘MasterChef 4’, se impuso en la final de ‘Supervivientes 2017’ ante Alba Carrillo y Laura Matamoros con un 60,9% del televoto, tras más de 90 días en Honduras. El premio eran 200.000 euros y un todoterreno, en una edición que promedió un 25,8% de cuota y 2,86 millones de espectadores. Su perfil —el cocinero aficionado que pescaba para todos y que aguantó pese a un cólico nefrítico— lo convirtió en uno de los ganadores más queridos del formato. La relación con la cadena se agrió pronto: en 2018 no acudió a entregar el premio a Sofía Suescun, tradición del programa, y justificó que le pedían costearse el tren y el hotel de su mujer, además de comparar sus 1.000 euros por ir a la isla con los 20.000 semanales que, según él, cobraban otros compañeros.

El hundimiento fue rápido y muy público. En febrero de 2022 murió su mujer, Inma Simarro, a los 48 años, por un infarto derivado de la diabetes que padecía; llevaban juntos desde los 17. Pocas semanas después se sentó en ‘Sálvame’ para contar que seguía tratamiento psicológico y psiquiátrico, que se hundía al llegar a casa y que lamentaba no haber disfrutado de los 200.000 euros más allá de un viaje que habían hecho juntos. El 7 de mayo de 2022 fue hallado sin vida en su domicilio de Munera, a los 47 años, tres meses después de enviudar. Dejó dos hijos, Inma y José Luis; el Ayuntamiento decretó dos días de luto oficial y compañeros de edición como Alba Carrillo o Iván González apuntaron que la pena le había podido: «Sin Inma pensaba que ya no era nadie».

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