Doña Sofía siempre está al quite de lo que acontece en su familia. Es por eso que ha tomado medidas para solucionar ciertas cuestiones. No le gusta el giro que está tomando un asunto que afecta de lleno a la infanta Elena. La reina se planta y envía un claro mensaje. ¿Qué ha pasado? Te lo contamos todo a continuación.

Elena, una mujer de carácter

> Doña Sofía nunca vio con buenos ojos el matrimonio de Elena con Jaime de Marichalar. Desconfió de las intenciones de aquel joven de impecables maneras procedente de una familia de rancio abolengo. La infanta, más que enamorada, diríase que estaba seducida ante la vida que le pintó Marichalar. Juntos harían todo aquello que ella siempre quiso hacer pero que le estuvo prohibido. La idea de vivir en París le sedujo. La ciudad fue siempre su refugio cuando en casa había problemas con su padre.

Lo cierto es que don Juan Carlos y su hija mayor tuvieron una época en la que discutían con frecuencia. La relación no siempre fue fácil. La infanta, para conseguir que su padre cediera, daba la espantá y se instalaba en París. Y allí esperaba a que pasara la tormenta. La reina Sofía no era partidaria de la forma en que su marido se expresaba con Elena. Creía que había que emplear otras estrategias dado lo difícil de su carácter.

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