Ana Obregón (Madrid, 1955) es una de las caras más reconocibles de la televisión y el cine españoles, pero su vida sentimental ha despertado tanto interés como su carrera. Sus relaciones han ocupado portadas, entrevistas y confesiones en plató, y algunas marcaron de forma decisiva su biografía. Esta lista repasa los hombres que han acompañado a la actriz a lo largo de su vida, desde sus primeros amores hasta la pareja con la que compartió su madurez. Deportistas, músicos y otras figuras conocidas se cruzan en un recorrido con amores duraderos y rupturas sonadas.
El criterio no es cronológico, sino el peso que cada uno de estos hombres ha tenido en la biografía de la actriz. Por eso la lista abre con el padre de su hijo y sigue con el baloncestista fallecido en un accidente de tráfico en 1989, la pareja estable que la acompañó en su madurez y el romance juvenil que ella misma ha evocado en varias ocasiones. Solo se incluyen vínculos que Obregón ha reconocido públicamente o que han sido ampliamente documentados: no hay espacio para rumores sin confirmar.
Alessandro Lequio: el padre de su hijo y el amor de su vida

Alessandro Lequio ocupa el primer puesto de esta lista porque fue el hombre con el que Ana Obregón cumplió su mayor sueño: ser madre. Se conocieron en febrero de 1991, en una cena en casa de un amigo común. Él, conde y bisnieto del rey Alfonso XIII, aún estaba casado con la modelo Antonia Dell’Atte, algo que impidió que la pareja llegara nunca al altar. Fruto de aquellos tres años de relación nació Aless el 23 de junio de 1992, el único hijo de ambos y, en palabras de la actriz, el amor de su vida. La historia terminó en la primavera de 1994, cuando Obregón descubrió, con unos prismáticos desde el domicilio de una amiga, la infidelidad de Lequio con la azafata Silvia Tinao. Se plantó en la puerta de la vivienda de ella, la insultó y llamó a la mudanza: la ruptura fue fulminante, con el niño de apenas dos años.
Pese al escándalo, Lequio siguió marcando la vida de Obregón para siempre. Durante décadas mantuvieron una relación cordial centrada en su hijo, al que presentaron en público como una familia unida a pesar de la separación. Esa complicidad se quebró en mayo de 2020, cuando Aless murió a los 27 años por un sarcoma de Ewing, y volvió a tensarse con la llegada de Ana Sandra. La niña nació el 20 de marzo de 2023 por gestación subrogada con material biológico de Aless, y Lequio se desmarcó: sostuvo que legalmente no es hija de su hijo, sino de Ana. Obregón le reconoció la razón en lo jurídico y mantuvo que biológicamente es su nieta, insistiendo en que su relación con él sigue siendo buena. Ningún otro nombre de su biografía pesa tanto: Lequio le dio a su hijo y compartió con ella su pérdida.
Fernando Martín: el gran amor truncado por la tragedia

Fernando Martín fue el pívot que cambió el baloncesto español: primer español en jugar en la NBA tras fichar por los Portland Trail Blazers en 1986, plata olímpica en Los Ángeles 1984 y plata en el Eurobasket de Nantes 1983, además de cuatro ligas, dos Recopas, una Copa Korac y tres Copas del Rey con el Real Madrid, club que retiró su dorsal 10. Ana Obregón y él se conocieron a finales de los ochenta en Los Ángeles, en una reunión en casa de Julio Iglesias, cuando ella intentaba abrirse camino en Hollywood. El flechazo fue tal que la actriz regresó a España y renunció a su carrera estadounidense para compartir su vida con él. Durante casi cuatro años mantuvieron un romance que la prensa no descubrió, un detalle que ella siempre ha señalado como clave: fue la única relación feliz que ha tenido, decía, porque era «nuestra y de nadie más».
El final convirtió a Martín en el gran amor truncado. Poco antes del accidente, la pareja había discutido y Ana había roto la relación; el jugador intentó que volvieran y ambos quedaron para hacer las paces. El 3 de diciembre de 1989, camino del pabellón para un Real Madrid-CAI Zaragoza, perdió el control de su Lancia Thema en la M-30, saltó la mediana e impactó contra otro vehículo. Tenía 27 años. Ana se enteró mientras comía con Toncho Nava, representante de Julio Iglesias: «Sentí que se me paraba el corazón». El golpe de aquella muerte, la culpa por la discusión y la imposibilidad de despedirse han marcado su discurso durante más de tres décadas, con mensajes cada aniversario y un capítulo entero de sus memorias. La familia del deportista, en cambio, nunca ha secundado ese relato y sostiene que él tuvo otras relaciones.
Darek: la pareja estable de su madurez

Darek —Darius Miroslaw Dabrowski— es el hombre con el que Ana Obregón creyó que envejecería. Se conocieron en Ibiza en 2006, en un momento delicado para ella, recién cancelada su serie ‘Ellas y el sexo débil’ en Antena 3. Él era un modelo polaco de unos 26 años, en torno a 25 menos que la presentadora, que apenas hablaba español: «nos entendemos por señas porque él habla raro», llegó a decir ella. Pese al idioma y a la brecha generacional, se convirtieron en una de las parejas más comentadas del país, con posados en portadas y presencia constante en los programas del corazón, y el diseñador Francis Montesinos llegó a hacerle desfilar en Cibeles. Cuando salió a la luz su pasado como estríper, Ana reconoció que Darek no tenía la carrera que había presentado en sociedad. Aun así, durante casi dos años encarnó esa etapa de madurez sentimental que ella exhibió sin complejos.
El final llegó en 2008 y fue todo lo contrario a amistoso. Obregón emitió un comunicado para confirmar que ponía fin a la relación y advirtió de acciones legales contra quien especulara con su intimidad. Después llegaron las declaraciones cruzadas: «no ha sido un gran amor, esa historia me hizo mucho daño«, dijo ella, que aseguró haber pasado un año manteniéndolo todo y lamentó haber descubierto que «el amor hay que pagarlo». Él, por su parte, habló de una relación en la que se sentía controlado y sin espacio para desarrollarse. La ruptura se agravó porque, meses después, Darek inició un noviazgo con Susana Uribarri, íntima amiga y representante de Ana, que se prolongó varios años y enfrió la amistad entre las dos mujeres hasta su reconciliación en 2016. Aquello de convertirse en pareja de su amiga y en el hombre de su madurez es lo que lo hace merecedor de un lugar destacado en esta lista.
Miguel Bosé: el romance juvenil con el que soñó

Miguel Bosé fue mucho más que una cara bonita en el currículum sentimental de Ana Obregón: fue su primer amor y el hombre con el que estrenó prácticamente todo. Se conocieron siendo ella una adolescente de 16 o 17 años en una fiesta, aunque el vínculo se fraguó en 1978, cuando ambos coincidieron en el casting de la película Sentados al borde de la mañana con los pies colgando. Con él llegaron su primer beso con lengua y también su primera relación sexual, que ella ha recordado siempre como algo hermoso. Aquel noviazgo, iniciado a finales de los setenta, se prolongó hasta 1982 y fue la única relación pública y reconocida que se le conoce al cantante, en pleno auge de su fama. El precio de ser la novia oficial del ídolo fue alto: una fan le propinó un puñetazo en la Gran Vía que le arrancó un diente, que desde entonces lleva postizo.
De aquella etapa quedó un gesto que Ana siempre ha reivindicado: Bosé le dedicó la canción Ana, incluida en su disco homónimo de 1981, y ella aparecería después en el videoclip de Morena mía. La relación se resquebrajó cuando el cantante inició su historia con el bailarín Nacho Duato, con quien acabó viviendo en Nueva York. Ana ha contado que llegó a encontrar a ambos en la cama en la casa familiar de Somosaguas y que, en su inocencia, no fue consciente de lo que ocurría; otras versiones sostienen que los dos romances no se solaparon, sino que se sucedieron. El final también se ha explicado por la marcha de Obregón a Estados Unidos para formarse como actriz. Décadas después, ella insiste en que fue su primer gran amor, que no guarda rencor y que mantiene la amistad y la admiración por él.
Davor Šuker: el delantero croata del Real Madrid con el que rompió en 1997 por celos

El idilio entre Ana Obregón y Davor Šuker se hizo público el 27 de febrero de 1997, cuando la revista ¡HOLA! confirmó lo que hasta entonces ambos negaban. La actriz acababa de salir de una ruptura complicada con Alessandro Lequio y tenía un hijo pequeño cuando encontró en el delantero croata del Real Madrid una estabilidad que ella misma resumió así: en él halló a «un hombre generoso, honesto, con la humildad de los grandes» que no pretendía cambiarla. Šuker, trece años menor que ella, vivía su mejor etapa deportiva: ganó la Liga y la Copa de Europa con el equipo blanco y fue máximo goleador del Mundial de Francia 98, con seis goles, llevando a Croacia al tercer puesto. Ana se convirtió en una de las primeras ‘wags’ del Bernabéu y en enero de 1998 renunció a presentar las Campanadas de TVE para acompañarle el día de su cumpleaños.
La relación, sin embargo, no fue tan idílica como su puesta de largo. En febrero de 1998 ya se hablaba de una primera crisis sentimental, con abogados de ambos negociando inversiones conjuntas, y el final se sitúa en 1999, cuando Šuker fichó por el Arsenal y se marchó a Inglaterra: Obregón dejó claro que no sacrificaría su carrera, que entonces despuntaba en series como A las once en casa, para seguirle a Londres, y la pareja decidió separarse de forma amistosa, no por celos ni en 1997. El croata había llegado a pedirle matrimonio, aunque de manera accidentada —le escondió un anillo en una copa de vino en el restaurante Txistu y ella casi se atraganta— y la actriz rechazó casarse. Lo que sí conservaron fue una amistad duradera: en 2004 se les vio juntos en Ibiza y en 2023 ella recurrió a él para un programa de televisión.

























